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¿Modelo Dubái o minimalista? El dilema para reconstruir las zonas destruidas por el doble terremoto en Venezuela

  • El Gobierno de Delcy Rodríguez ha lanzado el plan 'Venezuela Renace' para la reconstrucción
  • La ONU calcula que los daños materiales directos ascienden a 37.000 millones de euros
Rescatistas buscan entre escombros en una zona costera devastada, con el mar y vegetación al fondo. Varios equipos trabajan activamente en la remoción de escombros.
Recatistas buscan cuerpos entre los escombros en Catia La Mar, en La Guaira (Venezuela) EFE/ Miguel Gutiérrez
SUSANA SAMHAN (ENVIADA ESPECIAL A VENEZUELA)

Mayra Hinojosa vive en San Julián, en la parte alta de Caraballeda, en el estado de la Guaira (Venezuela), y su casa ha quedado en pie tras el doble terremoto del pasado 24 de junio. Está encima de la roca y eso le ha salvado. "Yo vivo al pie de la montaña y todas esas edificaciones quedaron intactas, sentimos el terremoto igual de fuerte, pero gracias a Dios no les pasó nada, ni siquiera sufrieron grietas", explica a RTVE Noticias Mayra, que ha bajado a la costa de Caraballeda, totalmente devastada, para intentar recuperar los cuerpos de dos parientes enterrados bajo los escombros del edificio donde vivían.

La Guaira es una franja de tierra en el litoral del Caribe que se extiende a lo largo de 70 kilómetros, limitada en su interior por una cadena montañosa que la separa de otros estados venezolanos. La destrucción se concentra en dos áreas: Caraballeda y Catia La Mar, que juntas suman 14 kilómetros de costa. La clave está en el suelo, un factor que va a ser fundamental a la hora de abordar la reconstrucción. De hecho, cuando se recorre La Guaira hay zonas donde las casas están intactas o casi sin daños, mientras que en Caraballeda y Catia La Mar es difícil encontrar edificios que no hayan quedado a ras de suelo.

Mayra mira a su alrededor y destaca que en la parte litoral de Caraballeda hay más edificaciones, lo que ha podido contribuir a que haya más destrozos que en la zona alta y en otras partes del estado, como las parroquias civiles de La Guaira, que da nombre a toda esta franja costera, o Maiquetía, donde hay menos viviendas desplomadas.

Construcción sobre sedimentos de los barrancos

Los rescatistas buscan entre los escombros en Caraballeda, en La Guaira (Venezuela) Raul ARBOLEDA / AFP

"Aparte de eso, toda esta zona es como un relleno, está montada sobre la arena, sobre el agua. Incluso antes del terremoto pasabas con un camión por aquí y se sentía cómo que temblaba", dice esta mujer, acompañada por su esposo, Argenis, un hispano-venezolano con quien está tratando de recuperar los cuerpos de los dos familiares que yacen bajo los escombros del edificio Taití, completamente destruido.

Todavía con cadáveres sepultados bajo las casas que colapsaron, Venezuela ya piensa en el futuro y en cómo reedificar las áreas impactadas por los seísmos del pasado 24 de junio. Según las últimas cifras, los terremotos han causado 3.811 muertos y 16.740 heridos. El Gobierno estima que 856 edificios sufrieron el impacto de los temblores, de los que 190 acabaron derribados por completo. De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se calcula que los daños materiales directos ascienden a 37.000 millones de dólares, de los que 24.000 millones corresponden a destrozos en edificios y el resto en infraestructuras.

Por lo pronto, el Gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez ha anunciado el plan 'Venezuela Renace' para reconstruir las viviendas y edificios dañados por los terremotos, con la movilización de técnicos especializados, como ingenieros o arquitectos. También ha anticipado la creación de un fondo de 200 millones de dólares a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la reconstrucción de las zonas afectadas la semana pasada y ha pedido a la comunidad internacional la liberación de 9.000 millones de activos congelados en el extranjero para financiar este proceso.

El presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, Feliciano de Santis, ha tenido ocasión de recorrer La Guaira tras los terremotos y avisa de que ahora Venezuela tiene que decidir qué modelo económico quiere para este estado, que era foco de turismo nacional.

Para sentar las bases del futuro, hay que tener en cuenta el pasado. De Santis recuerda que el epicentro del doble terremoto estuvo a 170 kilómetros de La Guaira, con lo que las frecuencias sísmicas se filtraron al pasar por espesores "importantes de suelo", lo que produjo un frenazo importante de las ondas.

Los lugares donde se han producido los mayores daños, Catia La Mar y Caraballeda, se asientan sobre "grandes abanicos aluviales", es decir, vegas de ríos, con facilidad para inundarse de forma natural. Así, las casas estaban construidas sobre los sedimentos que el agua arrastra de la montaña. Por Caraballeda pasa la llamada Quebrada de San Julián, un barranco que surge de las montañas y acaba en la costa, mientras que en Catia la Mar desemboca la Quebrada Tacagua, un río que va de la cordillera de la Costa Norte hasta el océano.

De Santis tiene la teoría de que debido a los temblores se produjo la licuación del suelo, es decir, que la arena sobre la que esas áreas estaban construidas se convirtió en líquido por la presión de los temblores, lo que hizo que tantos inmuebles cayeran. Los edificios construidos sobre losas de cimentación (placas de hormigón armado que se colocan por debajo) perdieron el soporte sobre el que se sostenían y prácticamente acabaron dándose la vuelta, mientras que los erigidos con pilotes, que son columnas de hormigón, acero o madera clavadas en el suelo para aguantar el peso de los inmueble, acabaron haciendo un efecto 'panqueca', donde los entrepisos quedaron unos encima de otros, al no tener la suficiente profundidad.

Un hombre camina entre edificios derribados en Caraballeda, en La Guaira (Venezuela) el 8 de julio de 2026 Raul ARBOLEDA / AFP

Viviendas de lujo junto a otras de protección social

A lo largo del estado se entremezclan viviendas de lujo, segundas residencias, edificios humildes y viviendas de protección social creadas durante el mandato del fallecido Hugo Chávez (1999-2013) dentro de la Gran Misión Vivienda Venezuela, un programa social del Estado venezolano lanzado en 2011 para adjudicar casas a familias vulnerables o afectadas por los desastres naturales.

De Santis opina que el factor para que las edificaciones se desplomaran tiene más que ver con el suelo y su ubicación que con el tipo de inmueble o los materiales.

De cara a la reconstrucción, advierte de que si se opta por volver a edificar en esas zonas o bien se tendrán que poner cimientos profundos que sean sólidos y muy firmes, o llevar a cabo "remediación geotécnica" que consiste densificar la arena, ya que, como detalla De Santis, la licuación se produce porque tiene una densidad muy baja y está saturada de agua.

El problema es el coste elevado de este tipo de adaptaciones, "es por eso que en suelo conflictivos la tendencia es a ir a muchas plantas para que esos muchos pisos paguen todas esas confortaciones geotécnicas", indica De Santis.

Por tanto, La Guaira tiene ante sí dos opciones opuestas: "O vamos ahora a un modelo que yo llamo minimalista, o sea, de parques, caminos y esas cosas, o vamos a un modelo tipo Dubái, ahí está la discusión", medita el geólogo, quien considera que el estado tiene que decidir si tiene una vocación turística internacional, con grandes edificios y megahoteles, o si va a seguir siendo nacional, para lo que necesitaría encaminarse hacia el modelo minimalista. "Porque hasta ahora lo que ha sido es eso, un estado de vocación turística nacional. Es decir, nosotros los que vivimos en Caracas, de vez en cuando vamos, tomamos un poquito de sol allá abajo. Pero no es un atractivo para la gente del mundo".

Operarios con una excavadora han comenzado ya a remover la arena y otros sedimentos acumulados en la 'Quebrada de San Julián', que sirvió de vía de bajada del alud de barro que cayó en 1999 sobre la costa de la Guaira en la llamada 'Tragedia de Vargas', que causó unos 30.000 muertos por los deslizamientos de tierra y las inundaciones debido a las lluvias torrenciales. Precisamente las zonas más afectadas por esa catástrofe son las mismas golpeadas por los terremotos. En aquel momento miles de personas se quedaron también sin casa, pero los sedimentos que cayeron por el barranco no llegaron a limpiarse y se construyó sobre ellos. Queda por ver ahora si se aprende de los errores del pasado.