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Venezuela sigue buscando a sus desaparecidos un mes después del doble terremoto que asoló La Guaira

Terremotos en Venezuela: sigue la búsqueda de desaparecidos
Personas delante de edificios destruidos por los terremotos en La Guaira (Venezuela) el 18 de julio de 2026 EFE/ Miguel Gutiérrez

Eddilmar, Arantza Valentina o Manuel son los nombres de algunas de las miles de personas que siguen en paradero desconocido un mes después del doble terremoto en Venezuela, que afectó especialmente a Caracas y La Guaira, a unos 30 kilómetros al norte de la capital. Son varias las plataformas ciudadanas que intentan seguir el rastro de los desaparecidos, que podrían ascender a casi 41.300, según la web Venezuela Reporta. La cifra se eleva a 44.295 si se consulta el sitio de internet de Desaparecidos Terremoto Venezuela. Mientras, son todavía muchos los familiares que duermen junto a los escombros de las casas derrumbadas a la espera de recuperar los restos de sus parientes fallecidos.

Más allá de la importancia de que prosigan los trabajos de rescate, la portavoz del Comité de Emergencia español, Eloísa Molina, hace hincapié en que es fundamental que haya una coordinación en la información. "Hay personas desaparecidas de las que informó en un primer momento, pero puede que esas personas ya estén localizadas por sus familias y que no se haya informado de eso, o que estén en otras zonas. Pero sigue siendo una cifra (la de desaparecidos) que sigue preocupando y que siembra bastante inquietud. Aun así, son cifras con las que hay que tener mucha cautela, mientras se sigue trabajando para localizarlos", apunta a RTVE Noticias.

Rescatistas buscan entre los escombros de Playa Grande, en La Guaira (Venezuela) el 2 de julio de 2026 Laura de Chiclana /Jna Press / Nexp/DPA

Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5

El 24 de junio a las 18:04 hora local (00:04 horas del 25 de junio en la península) un primer temblor de magnitud 7,2 con epicentro en el estado de Yaracuy, a unos 200 kilómetros al oeste de Caracas, sacudió Venezuela, seguido 39 segundos después de otro terremoto de magnitud 7,5. Era un día festivo en el país, que celebraba el aniversario de la Batalla de Carabobo, que selló en 1821 la independencia de Venezuela frente a España y que coincide con la Fiesta de San Juan. Las calles, los hoteles y los apartamentos turísticos de La Guaira, un estado costero junto al Caribe, estaban a rebosar de visitantes y personas con una segunda residencia allí que habían venido de otras partes del país a disfrutar del mar, sus restaurantes y sus lugares de ocio.

De acuerdo con los últimos datos oficiales, al menos 5.346 personas fallecieron, 16.740 resultaron heridas y 6.462 han sido rescatadas. La mayoría en La Guaira y en Caracas. Un total de 190 edificios colapsaron y 856 se han visto afectados. Hay 23.122 personas acogidas en los 107 campamentos temporales instalados por las autoridades. Desde el día del doble seísmo, se han producido 1.405 réplicas.

Para facilitar la identificación de los muertos, el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) ha hecho un llamamiento esta semana a los familiares directos consanguíneos que sepan o sospechen que los restos de sus seres queridos se encuentran en las morgues de Los Silos de Bolipuerto, en La Guaira, o de Bello Monte, en Caracas, para que vayan a hacerse pruebas de ADN voluntarias.

Las necesidades treinta días después de los sismos son todavía múltiples. El Comité de Emergencia español ha instado a mantener la ayuda al país latinoamericano porque "ahora empieza el trabajo más largo". Dicho comité está integrado por ocho ONG: Acción contra el Hambre, Aldeas Infantiles SOS, Educo, Entreculturas, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan Internacional y World Vision.

Molina explica que actualmente las necesidades más acuciantes son "agua limpia, saneamiento e higiene", ya que hay que prevenir las enfermedades asociadas a la falta de letrinas o de lavado de manos. También es importante la atención sanitaria no tanto vinculada a los terremotos, sino a la asistencia primaria de las personas que la necesiten independientemente de la derivada de esta catástrofe humanitaria. "Es fundamental, especialmente para los niños y las niñas, el tema de la vacunación, seguir con los calendarios de vacunación —explica—. Y por supuesto la salud mental, que en los últimos años, en las últimas emergencias, ya consta como una de las prioridades de la atención sanitaria".

Entrevista con Mariella Adrián García, portavoz de Unicef Venezuela

La portavoz considera que otra necesidad es la protección de las personas más vulnerables, como los menores, las mujeres, los mayores y las personas con algún tipo de discapacidad. "Lo hemos visto desde el primer momento en esta emergencia, menores no acompañados que se enfrentan a nuevos peligros y nuevas posibilidades de que se vulneren sus derechos", avisa Molina, quien menciona la importancia de que puedan volver a la escuela lo antes posible, y de crear entornos seguros para protegerlos y que no caigan en redes de trata de personas.

Vivienda a largo plazo para los desplazados

De cara a la reconstrucción, toca priorizar aspectos, como la búsqueda de viviendas a largo plazo para aquellas personas que se hayan quedado sin casa. "Los refugios son temporales porque no son sostenibles a largo plazo para las familias; es fundamental trabajar para que todas estas personas vayan teniendo viviendas seguras, unos espacios seguros, una reagrupación familiar para que puedan volver a estar juntas", resalta Molina, quien advierte del hacinamiento y de los peligros que esto acarrea en lo que respecta al saneamiento e higiene. "En un primer momento —añade—, los damnificados se han refugiado donde han podido, por lo que es importante la búsqueda de viviendas para estas personas que, si no son definitivas, sí que sean más sostenibles y seguras para que puedan ir abandonando los refugios temporales".

Suben a 4.490 los muertos por los terremotos en Venezuela

Familiares de víctimas retiran escombros en un intento de recuperar los cuerpos de sus seres queridos en Caraballeda, La Guaira. MARTIN BERNETTI/AFP

El Gobierno de Delcy Rodríguez ha puesto en marcha el proyecto Venezuela Renace para reconstruir y rehabilitar la infraestructura afectada. Los operarios de este plan están primero evaluando los daños para luego decidir qué hacer. La presidenta de este plan, la ingeniera Jacqueline Faria, ha ofrecido esta semana detalles sobre este programa, que está atendiendo y reconstruyendo un total de 11.794 viviendas en siete estados: La Guaira, Caracas, Miranda, Aragua, Yaracuy, Falcón y Carabobo. Las áreas con más edificios dañados son La Guaira, donde están interviniendo en 3.947 viviendas, y en Caracas, con 3.178. Las casas son clasificadas por colores verde, amarillo y rojo. Si el inmueble recibe el color rojo se realizará un estudio de los daños para determinar si se puede reforzar o reconstruir, o si debe ser demolido; en el caso del amarillo, o bien se suministran materiales de reparación y albañiles para la rehabilitación o si hay daños graves se hace un estudio para ver las alternativas que existen, con la participación del sector privado; y si es verde, se entrega un kit para la reparación de fisuras, grietas y hendiduras superficiales.

En paralelo, Rodríguez ha informado esta semana de la relocalización de 240 familias en nuevas viviendas en Fuerte Tiuna, en Caracas, y ha inspeccionado unos terrenos en La Guaira que "reúnen las condiciones preliminares para desarrollar" casas nuevas.

Venezuela ha podido acceder ya a 346 millones de dólares de sus propios recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que, según el Ejecutivo, serán destinados al proceso de recuperación y reconstrucción tras los terremotos. "Esto permitirá apoyar a las familias afectadas en vivienda, infraestructura, servicios públicos esenciales, entre otros requerimientos", ha dicho el Ejecutivo de Rodríguez.

Acceso al "tramo de reserva" del FMI

La portavoz del FMI, Julie Kozack, explicó este mes que el organismo prevé que los seísmos tengan "un impacto económico significativo" en el país latinoamericano. El Fondo trabaja de cerca con las autoridades venezolanas y otras organizaciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que evalúan las necesidades de recuperación.

Dentro de estos esfuerzos, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ha conversado por teléfono con Rodríguez sobre la evolución de la situación económica y el uso de los fondos de reserva de Venezuela en el FMI, que constituyen "una importante fuente de liquidez fácilmente disponible que puede movilizarse rápidamente", ha dicho Kozack.

En el llamado "tramo de reserva", que se trata del derecho de reclamación que cada Estado miembro del FMI tiene disponible sobre sus activos de reserva aportados al Fondo, Venezuela disponía a fecha del 8 de julio 350 millones de dólares, que es lo que las autoridades del país han manifestado a la institución que les gustaría utilizar.

En paralelo, el Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aportado desde el pasado 24 de junio más de 386 millones de dólares, "entregados sin ningún retraso", a través de organizaciones con las que colabora como Catholic Relief Services, Unicef, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) o World Vision, además de entregar más de 400 toneladas de ayuda procedente de los almacenes del Departamento de Estado, así como aeronaves para evaluar los daños, localizar heridos y entregar asistencia y equipos de rescatistas.

Venezolanos reciben ayuda en La Guaira de la organización estadounidense Global Empowerment Mission EFE/ Miguel Gutiérrez

No se sabe a ciencia cierta el impacto que los terremotos tendrán en la transición política en Venezuela, donde el pasado 3 de julio se cumplieron seis meses de la captura del derrocado presidente venezolano, Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo por Washington, por parte de las fuerzas especiales estadounidenses en una operación en Caracas, que motivó Rodríguez, hasta ese momento vicepresidenta, asumiera el poder con el beneplácito de la Administración de Trump, que ha impuesto una tutela sobre el país.

Por lo pronto, el próximo 1 de agosto la oposición y el Gobierno iniciarán los trabajos para avanzar hacia la democracia en el país, en el primer acercamiento formal entre representantes de la Asamblea Nacional de 2015 y la Asamblea Nacional de 2026, actualmente bajo control del oficialismo.

La presidenta de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) venezolana elegida en 2015, Dinorah Figuera, se ha convertido en una pieza clave de la oposición venezolana. Designada negociadora por Estados Unidos, es el rostro que iniciará a partir del 1 de agosto el proceso formal de negociaciones con el Gobierno de Rodríguez.

En una entrevista reciente con Hora América, de Radio Exterior de España, Figuera aseguró que Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta venezolana y presidente de la AN en 2026, le trasladó su disposición a aceptar una eventual derrota electoral y entregar el poder. “Él dijo que, si perdía las elecciones, entregaría el poder”, ha afirmado.

Figuera ha defendido la apertura de una nueva mesa de diálogo político como una oportunidad para reconstruir las instituciones del país y sentar las bases de unas elecciones libres y con garantías.