El euro cambia de cara tras dos décadas: el BCE presenta los nuevos billetes que llevaremos en la cartera
- La ciudadanía podrá elegir entre diez propuestas en una encuesta online que concluirá el 21 de septiembre de 2026
- Figuras ilustres de la cultura universal, como Cervantes, y aves amenazadas compiten por sustituir a los actuales puentes
El Banco Central Europeo (BCE) ha presentado los diseños de los dos temas finalistas que podrían dar rostro a los nuevos billetes de euro. Es un paso decisivo hacia la transformación visual de la moneda única, cuyos billetes llevan más de veinte años acompañando las transacciones cotidianas de los europeos sin apenas cambios de diseño. La ciudadanía podrá ahora elegir entre diez propuestas en una encuesta online que concluirá el 21 de septiembre de 2026.
Durante el acto de presentación, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha destacado que "los billetes en euros son más que un medio de pago, son una de las expresiones más tangibles de Europa". "Sus diseños, que combinan belleza y significado, reforzarán nuestra identidad compartida", ha añadido.
Desde la introducción física del euro, sus billetes han mostrado motivos arquitectónicos neutros, como puentes abstractos, pensados precisamente para evitar favoritismos entre los Estados miembros. Ahora, la institución monetaria europea se plantea abrir una nueva etapa con la próxima generación de billetes, con renovados diseños, pero manteniendo el color característico para cada cuantía.
El proceso responde tanto a la necesidad periódica de actualizar los elementos técnicos de seguridad frente a la falsificación como al deseo de conectar de forma más cercana con la sociedad europea. Las autoridades financieras ya han fijado el calendario de consulta pública y evaluación técnica que culminará en la elección definitiva del diseño.
De Miguel de Cervantes a Maria Callas, homenaje a la cultura europea
Una de las dos líneas temáticas finalistas propone un recorrido por el patrimonio cultural, literario y artístico que define al viejo continente. Esta propuesta plantea ilustrar los billetes con rostros y contribuciones de personalidades que han trascendido las fronteras nacionales para convertirse en referentes comunes de la identidad europea.
El billete de cinco euros rendiría homenaje a la lírica y las artes escénicas con la figura de la soprano de origen griego Maria Callas. En el de diez euros, la música y la composición protagonizarían el diseño de la mano de Ludwig van Beethoven, mientras que el de veinte euros reservaría su espacio a la ciencia con la premio Nobel Marie Curie. La literatura quedaría representada en el billete de cincuenta euros con Miguel de Cervantes, confirmado una vez más como el escritor español más universal, mientras que el de cien euros se dedicaría al genio de las artes plásticas y el conocimiento, Leonardo da Vinci. La serie se cerraría con el, cada vez menos frecuente, billete de doscientos euros, centrado en la paz y la convivencia a través del legado de la también Nobel Bertha von Suttner.
El escritor Miguel de Cervantes es la representación española entre las propuestas BCE
El martín pescador o la cigüeña, especies amenazadas que también podrían ilustrar los billetes
La segunda propuesta finalista desplaza el foco de las creaciones humanas hacia el patrimonio natural europeo. Esta opción plantea ilustrar las distintas denominaciones con aves fluviales y paisajes representativos de los diversos ecosistemas comunitarios, con un marcado acento en la concienciación ambiental.
En esta serie, el billete de cinco euros estaría dedicado al treparriscos, junto a un paisaje de manantial de montaña. El de diez euros mostraría al martín pescador junto a una cascada, mientras que el de veinte euros situaría en primer plano a una colonia de abejarucos en un valle fluvial confinado. El billete de cincuenta euros representaría a la cigüeña blanca sobrevolando un río serpenteante, y el de cien euros se centraría en la avoceta, deslizándose sobre una marisma. La serie concluiría en el billete de doscientos euros con el alcatraz atlántico sobrevolando el océano.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en el evento de presentación de este jueves en Frankfurt AP Photo/Michael Probst
Los motivos y las fechas clave de los nuevos diseños
El proceso de renovación de la moneda única ha seguido una hoja de ruta diseñada para garantizar la máxima participación ciudadana y técnica. Tras el trabajo de grupos de discusión multidisciplinares y encuestas a más de 365.000 residentes de la eurozona, el Consejo de Gobierno del BCE analiza ahora las propuestas gráficas que ha dejado el concurso de diseño, convocado en julio de 2025 entre profesionales de toda la Unión Europea, antes de seleccionar el diseño ganador.
Las fechas clave del proyecto establecen que el Consejo de Gobierno tiene previsto adoptar la decisión definitiva sobre los diseños antes de que acabe 2026, después de que el público sea consultado ese mismo año sobre sus preferencias entre la oferta preseleccionada. Una vez aprobado el diseño, comenzará la fase de desarrollo industrial y de ingeniería de seguridad, en la que se integrarán marcas de agua de última generación, relieves táctiles para personas con discapacidad visual y tintas de cambio de color.
El propio BCE ha advertido de que, tras la decisión final, “aún transcurrirán varios años” antes de que arranque la producción a gran escala y, después, la entrada progresiva en circulación de los nuevos billetes.
¿Qué pasará con los billetes actuales?
La llegada de la nueva serie no supondrá en ningún caso la pérdida de valor ni la invalidez de los billetes que los ciudadanos conserven en sus hogares o carteras. El Eurosistema garantiza la plena seguridad jurídica y financiera durante todo el proceso de transición.
Cuando los nuevos billetes empiecen a distribuirse a través de cajeros y entidades bancarias, convivirán en paralelo con la generación actual, conocida como serie Europa, que se puso en circulación en 2013, con total validez legal para cualquier pago. De forma paulatina, los bancos centrales irán retirando del mercado las unidades más desgastadas, y el BCE mantendrá abiertas de forma indefinida sus ventanillas de canje, de modo que los billetes actuales conservarán su valor nominal de por vida.