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El Fondo Monetario Internacional ha empeorado sus perspectivas sobre la economía mundial porque considera que el coronavirus está teniendo un impacto más negativo de lo que se esperaba en el primer semestre del año. El Fondo prevé que la recuperación será también más lenta y gradual de lo previsto y advierte de que las consecuencias de la pandemia en los hogares con ingresos más bajos van a ser devastadoras, provocando un fuerte retroceso en los avances realizados en todo el mundo durante las últimas tres décadas para luchar contra la extrema pobreza.

Se esperaba este jueves una decisión del Banco Central Europeo para combatir los efectos de la crisis por la pandemia y ha superado las expectativas porque amplía en 600.000 millones su plan de compra de deuda y además extiende esa ayuda, al menos, hasta junio de 2021. Los tipos de interés, por su parte, siguen sin cambios.

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El Banco Central Europeo ha insistido en que seguirá haciendo todo lo que sea necesario para ayudar a la economía. Responde así a la justicia alemana, que hace unos días cuestionaba la compra de deuda masiva del organismo llevada a cabo en 2015. Horas antes, el vicepresidente Luis de Guindos, defendía también el funcionamiento y la independencia del banco ante el Parlamento Europeo.

El Banco Central Europeo prevé una caída de hasta el 12% en la economía de la eurozona este año. “Dependerá de lo que dure el confinamiento y del éxito de las políticas fiscales”, ha dicho Christine Lagarde, que ha dejado claro que, si es necesario, el BCE está preparado para aumentar las compras de activos que están evitando que suban las primas de riesgo de los países más afectados. Además el BCE ha mejorado la financiación a los bancos: les pagará hasta un 1% para que presten dinero a familias y empresas.

Tras cuatro horas y media de reunión, el Consejo Europeo volvió a no llegar a un acuerdo sobre cómo paliar los efectos económicos de la pandemia de COVID-19. Ahora le toca a la Comisión Europea presentar en los próximos días una propuesta concreta que explique cómo será el fondo que utilizarán los países. Ursula von der Leyen ha avanzado que irá vinculado al presupuesto comunitario, que los Estados deberán aumentar sus aportaciones a casi el doble y habla de billones de euros "entre préstamos y subvenciones". Esto último es lo que separa a los miembros: los países del sur quieren dinero a fondo perdido, mientras que los del norte defienden que se deberían dar préstamos que posteriormente serían devueltos. Charles Michel, presidente del Consejo, manifestó su "sensación real de que estamos ante un asunto urgente", mientras que Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, ha advertido a los países que se tomen el asunto en serio, pues la recesión será profunda y teme que lo que se haga sea poco y tarde. Asimismo, el BCE ha anunciado que comprará deuda de baja calidad para aliviar las cuentas de los países más afectados.

El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado la noche de este miércoles y por sorpresa un programa de compra de bonos públicos y privados de 750.000 millones de euros para contrarrestar los "serios riesgos" que supone la crisis del coronavirus para su política monetaria.

Estas compras, que superan los 120.000 millones de euros adicionales para 2020 decididos hace seis días, se llevarán a cabo antes de finales de año, según ha explicado la institución en un comunicado de prensa publicado tras una reunión telefónica del Consejo de Administración.

Ha sido la semana del punto de inflexión del coronavirus en España, la semana que el Gobierno comenzó cerrando colegios en las zonas más afectadas y acabó decretando el estado de alarma. La semana de las colas en los supermercados, de los parques cerrados y de las calles vacías. La semana en la que el fútbol paró y se suspendieron las Fallas. La semana en la que Donald Trump declaró el estado de emergencia en Estados Unidos y en la que el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, animó a los italianos a manterse separados hoy para abrazarse con más calor mañana. La semana de la mayor caída de la bolsa española y de las medidas parciales anunciadas por el Banco Central Europeo.

"Un plan de respuestas con medidas fiscales coordinado y ambicioso", es el llamamiento de la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, a los gobiernos de los países de la zona euro con el objetivo de reducir el impacto económico por el coronavirus.  El BCE amplía la compra masiva de deuda pública y privada con el ojo puesto en la medida de las empresas. Además, el BCE revisa a la baja tres décimas el crecimiento de la zona euro para este año, hasta el 0,8 % y una décima para el que viene. Para afrontarlo Lagarde pide mucho más a los Gobiernos y las instituciones europeas. 

La nueva presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha mantenido sin cambios los tipos de interés en su primera reunión al frente del Consejo de Gobierno, aunque en la rueda de prensa posterior ha dejado ver que la entidad debe revisar la estrategia de su política monetaria y qué herramientas han funcionado mejor en los últimos años de políticas expansivas, al tiempo que se comprometía a vigilar de cerca los preocupantes efectos secundarios.

Christine Lagarde se estrena al frente del Banco Central Europeo con algunos temas prioritarios sobre la mesa, como la revisión del objetivo de inflación, convertir el BCE en una institución más verde o anunciar las nuevas previsiones macro hasta 2022. Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso analiza qué podemos esperar de este mandato con Guillem López-Casasnovascatedrático de economía de la Universidad Pompeu Fabra y antiguo consejero del Banco de España.