La libertad de prensa en el mundo cae a su peor nivel en 25 años, según Reporteros sin Fronteras
- EE.UU. pierde siete posiciones según un informe que denuncia los ataques "sistemáticos" de Trump a la prensa
- España cae seis puestos por el "deterioro generalizado" de las condiciones para ejercer el periodismo
Una creciente criminalización del periodismo, con informadores que siguen siendo asesinados o encarcelados, discursos políticos hostiles hacia los reporteros, una economía de los medios en declive o arsenales legislativos cada vez más restrictivos han llevado a la libertad de prensa a su peor nivel en el último cuarto de siglo. Así lo ha constatado Reporteros sin Fronteras (RSF) en su último informe: más de la mitad de los países está en una situación “difícil” o “muy grave”, con Noruega a la cabeza del lado positivo de la lista y Eritrea en el último puesto.
"En los 25 años que RSF lleva publicando la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, la libertad de información se ha ido deteriorando y el panorama, ensombreciendo paulatinamente", resalta la organización en su estudio, publicado este jueves, y que revela que en todo este tiempo "la puntuación media del conjunto de los países analizados nunca ha sido tan baja".
En el ranking de 2026 destaca la caída de Estados Unidos, que pierde siete posiciones y se ubica en el puesto 64, y el desplome de países latinoamericanos "sumidos en una espiral de violencia y represión", como Ecuador y Perú. Asimismo, llama la atención el positivo avance de Siria -el mayor en la clasificación-, que, después de años entre los diez peores países para la prensa, escala 36 puestos y se coloca en el 141 tras dejar atrás la era de Bachar al-Asad, cuyo régimen cayó en 2024 y fue sucedido Ahmed al-Shara, antiguo comandante yihadista.
Menos del 1 % de la población disfruta de una "buena" situación de la prensa
Más de la mitad de los países, el 52,2%, se encuentran en una situación "difícil" o "muy grave". RSF destaca que en la primera edición de la clasificación, en 2002, eran una ínfima minoría del 13,7%. También ese año, el 20% de la población vivía en un país donde la situación de la prensa se percibía como “buena”. Sin embargo, 25 años después "menos del 1% de la población mundial disfruta de esta situación favorable".
Noruega encabeza la lista por décimo año consecutivo, seguida por Países Bajos, Estonia, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Irlanda, los siete únicos países donde se da una "buena situación". España está en el 29, entre los considerados con una "situación más bien buena". En la última parte del ranking, entre los que registran una situación "muy grave", están China (puesto 178), Corea del Norte (179) y, en la cola, Eritrea (180), donde RSF destaca que el periodista Dawit Isaak lleva 25 años encarcelado sin juicio.
"Europa del Este y Oriente Medio siguen siendo, como desde hace un cuarto de siglo, las dos regiones más peligrosas para los periodistas", remarca la oenegé.
"Arsenales legislativos cada vez más restrictivos, que se escudan casi siempre en las políticas de seguridad nacional, erosionan desde 2001 el derecho a la información, incluso en las democracias. El indicador legal es el que más ha bajado este año, evidenciando una creciente criminalización del periodismo", subraya el informe.
En concreto, entre 2025 y 2026, el indicador legal se ha deteriorado en más del 60% de los países -en 110 de los 180-. Es el caso, entre otros, de India (puesto 157), de Egipto (169), de Israel (116) o de Georgia (135). "La criminalización del periodismo mediante la vulneración del derecho de prensa y el uso indebido de leyes de excepción o de derecho común, se afianza como un fenómeno mundial", alerta la oenegé.
Esta pasa por el uso indebido de leyes de seguridad nacional, acciones judiciales abusivas o "trabas sistemáticas" a quienes investigan, revelan y denuncian. "Los mecanismos de protección siguen siendo demasiado débiles, el derecho internacional se desmorona y la impunidad prospera. Se necesitan garantías firmes y sanciones reales”, indica la directora editorial de RSF, Anne Bocandé.
“RSF no se limita a mirar hacia atrás, sino que encara de lleno el futuro reflexionando sobre una pregunta sencilla: ¿hasta cuándo vamos a tolerar la asfixia del periodismo, la obstaculización sistemática de los periodistas y la erosión continua de la libertad de prensa? Porque, mientras los ataques contra el derecho a la información se diversifican y se vuelven más sofisticados, sus autores ya no se ocultan", agrega.
En su opinión, los "Estados autoritarios, los poderes políticos cómplices o ineficaces, los actores económicos depredadores y las plataformas que se han vuelto incontrolables tienen una responsabilidad directa y abrumadora". Y ante eso, la "pasividad" se convierte en una forma de "complicidad". "Ya no basta con reafirmar principios: son indispensables políticas de protección activa, y éstas deben ser impulsoras", asevera.
Los EE.UU. de la nueva era Trump
Donald Trump, que tras un primer mandato entre 2017 y 2021 volvió a ser presidente de EE.UU. en enero de 2025, "ha convertido los ataques contra la prensa y los periodistas en una práctica sistemática", según RSF, que advierte de "una de las crisis más graves para la libertad de prensa en la historia moderna de Estados Unidos". La detención en junio del año pasado del periodista salvadoreño Mario Guevara, mientras cubría protestas contra el mandatario estadounidense, y su posterior deportación, refleja el "deterioro de la seguridad de los periodistas, ya erosionada por las violentas represiones policiales".
La oenegé menciona también los "drásticos" recortes de plantilla de la Agencia estadounidense de Medios Globales, con repercusiones internacionales por la desaparición, suspensión o reducción de personal de medios como Voice of America (VOA), Radio Free Europe/Radio Liberty (RFE/RL) o Radio Free Asia (RFA) "en países donde, en ocasiones, constituían las últimas fuentes de información fiable".
"Los fervientes defensores de Donald Trump en América Latina, Javier Milei y Nayib Bukele, reproducen el manual del inquilino de la Casa Blanca contra los medios de comunicación y, como era de esperar, siguen la misma línea en el ranking. Argentina (98; -11) y El Salvador (143; -8) registran un retroceso significativo, debido, entre otros factores, al declive de los indicadores del clima político y social, confirmando el aumento de la hostilidad y de las presiones gubernamentales hacia la prensa", reza el informe divulgado este jueves.
RSF señala que, "allí donde el crimen organizado mata, la clasificación de los países cae en picado". Y detalla los casos de Ecuador (15) y Perú (144) por el recrudecimiento de la violencia y el asesinato de periodistas en 2025. Venezuela (159), marcada por el secuestro del presidente Nicolás Maduro en una operación estadounidense el pasado 3 de enero para ser juzgado en Nueva York por delitos de narcotráfico, "sigue sumida en una gran incertidumbre en cuanto a las garantías de la libertad de información, a pesar de la liberación, a principios de año, de periodistas encarcelados".
Por su parte, Cuba (160) atraviesa "una profunda crisis que obliga a los escasos periodistas independientes a operar cada vez más en la clandestinidad", y en Nicaragua (168) "el panorama mediático está sencillamente en ruinas, víctima de una represión sistemática y un deterioro permanente de las condiciones de ejercicio de la profesión".
El "deterioro" de las condiciones para ejercer el periodismo en España
España pierde seis puestos y desciende al 29 debido a un "deterioro generalizado en todos los indicadores". La caída responde al "empeoramiento del marco legal, el debilitamiento estructural del indicador económico, el impacto de la polarización política sobre el contexto sociocultural y el aumento de la hostilidad hacia los periodistas, que también afecta al indicador de seguridad".
El retroceso del indicador político, indica Reporteros sin Fronteras, "refleja un contexto de creciente polarización que ha derivado en una progresiva politización de los medios, incluidos los públicos", y la frontera entre información y opinión "se desdibuja y debilita los estándares profesionales", con sesgos políticos que "tienden a instalarse en detrimento del rigor, la independencia editorial y el pluralismo".
Añade el informe que así lo han denunciado "organismos profesionales como los Consejos de Informativos de RTVE, cuestionados por la presidencia de la corporación; una situación que preocupa a Reporteros Sin Fronteras y contraviene el espíritu del Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación (EMFA), con el que se ha comprometido el Gobierno".
"Tampoco las radiotelevisiones autonómicas se libran de esta politización, que vulnera su misión de servicio público, erosionando la confianza ciudadana y contribuyendo a un clima de hostilidad hacia el periodismo por el que todos los medios –públicos o privados– se culpan entre sí, sin hacer autocrítica ni respetar colectivamente prácticas deontológicas comunes por el bien de la profesión", enfatiza.
El descenso en la puntuación de España se debe a otros aspectos como el agravamiento de la salud económica del sector y de la "cronificada" precariedad laboral con periodistas con "crecientes dificultades para acceder a salarios dignos"; el “lawfare” o guerra judicial contra los comunicadores y, aunque la seguridad sigue siendo el indicador mejor valorado, se confirma un aumento de la violencia contra profesionales -destaca la ciberviolencia y el ciberacoso-, especialmente las mujeres.
"En este contexto, se observa con preocupación el auge de agitadores y activistas del ámbito de la extrema derecha, en ocasiones apoyados también por la derecha, que se presentan como periodistas, incluso en espacios institucionales como el Congreso de los Diputados. Estos actores interfieren en las coberturas informativas, hostigan a periodistas en el ejercicio de su trabajo y trasladan ese acoso a su esfera privada, contribuyendo a amplificar un clima de intimidación", sentencia RSF.
El impacto de las guerras en el acceso a la información
La mayor caída en la clasificación de 2026, un descenso de 37 puestos hasta ubicarse en el 120, la registra Níger, consecuencia del deterioro de la libertad de prensa que sufre la región del Sahel desde hace años, marcada por los ataques de grupos armados y de los militares en el poder.
El conflicto entre Israel y Palestina se ha saldado desde octubre de 2023 con más de 220 periodistas asesinados en Gaza a manos del Ejército israelí, de los cuales al menos 70 en el ejercicio de su labor. El país hebreo cae cuatro puestos (116). También descienden puestos Sudán (161) o Sudán del Sur (118), afectados por sus conflictos.
En cuanto a Irán, la represión del régimen de los ayatolás y la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel en su territorio lo ubican a solo tres escalones del último lugar, en el 177, tras descender un puesto.
Rusia, entre los peores países para ejercer el periodismo
Rusia, que continúa la agresión bélica a Ucrania que inició en febrero de 2022, se mantiene entre los peores países en materia de libertad de prensa. En concreto, en el lugar 172. "Entre los regímenes cerrados a la prensa, la Rusia de Vladimir Putin se ha convertido en especialista del uso de leyes contra el terrorismo, el separatismo o el extremismo con el fin de restringir la libertad de información", señala RSF.
El informe resalta que en abril de este año, 48 periodistas se encontraban detenidos en ese país, y quienes han querido seguir con su labor se han visto obligados a exiliarse, algo que "no les ha librado de una represión judicial que traspasa las fronteras rusas". Unas "técnicas de instrumentalización de las medidas de seguridad nacional" que se observan también en Bielorrusia (puesto 165), en Birmania (166), en Nicaragua o en Egipto (169).