Este domingo 3 de mayo se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa y hoy queremos poner el foco en la situación de Nicaragua, el peor país de América Latina para informar, y uno de los peores del mundo según la Clasificación Mundial de Reporteros Sin Fronteras (RSF).
El colectivo "Las Exiliadas Nicas" y la ONG RSF han presentado el informe '20 años del desmantelamiento de la libertad de prensa en Nicaragua'. En el documento se explica que los medios de comunicación no pueden cuestionar el poder del régimen de Daniel Ortega y de su esposa Rosario Murillo. En consecuencia, las voces críticas de la prensa independiente trabajan desde fuera del país: hay más de 300 periodistas exiliados en Costa Rica, España y Estados Unidos.
En mayo de hace 50 años, en plena Transición, surgió una prensa libre y valiente que dejaba atrás la mordaza de la dictadura y comenzaba a relatar la democracia a una sociedad que llevaba décadas sin ella. Aquellas redacciones sentaron las bases de la libertad de expresión, recogida después como un derecho fundamental en la Constitución. "Era como si se abriera una habitación llena de humo. Representó una alegría para la libertad de expresión, para el avance y el desarrollo de una sociedad que lo necesitaba", recuerda César Lucas, autor de algunas de las imágenes más destacadas de aquellos años como la de Fraga y Carrillo sentados juntos por primera vez en el Congreso, Suárez solo en su escaño… o la de Daniel, el niño con el puño en alto que se acabaría siendo un símbolo de la Transición. Tras la muerte de Franco y en un clima de cambio, surgieron nuevos medios. "El País nace defendiendo la Constitución, defendiendo a Europa, defendiendo el futuro, el futuro al que luego se dirigió España", detalla Jan Martínez Ahrens, el actual director de uno de los referentes de la prensa democrática y liberal. Otra destacada cabecera del 76 fue Diario 16, que se promocionó con la canción ‘Libertad sin ira’. Desapareció en 2001, pero desde sus páginas impulsó la investigación de los GAL o la guerra sucia contra ETA. "Fue un ejemplo de no tener miedo al poder y, además, descubrir la cara oculta de algunas cosas", afirma el periodista Fernando Garea.
El fenómeno más explosivo llegó con ‘Interviú’, la revista que revolucionó los quioscos. "La mejor definición nos la regaló Manuel Vázquez Montalbán: una gran cesta de Navidad donde cabe de todo. Hay botes de alcachofas si quieres y chorizo, pero también hay un jamón de jabugo buenísimo. Y todo eso se envuelve con papel de celofán brillante, con un lazo. La portada era el papel de celofán", desvela Teresa Viejo, la única directora que tuvo. La fórmula de su éxito: trabajos de investigación y ser pionera en mostrar desnudos en sus portadas. "No secuestraron la revista, sino que se agotó por la mañana y por la tarde ya no había ningún ejemplar”, cuenta César Lucas, autor de la famosa fotografía de Marisol. Otra revista puso el foco en la mujer desde una mirada muy distinta. ‘Vindicación Feminista’ adelantó temas clave del feminismo, como el uso de anticonceptivos, la interrupción del embarazo y la batalla del divorcio. "Había unas leyes muy diferenciadas en lo civil, en lo laboral. Por ejemplo, las mujeres casadas tenían que pedir permiso a los maridos para poder trabajar", rememora Inés Alberdi, catedrática de Sociología.
Medio siglo después, no solo el público, sino también los jóvenes estudiantes de periodismo consumen la información de muy diferentes formas. "Aquí dentro, en la propia facultad, ves mucha gente que no consume periódicos o medios tradicionales, no consume radio, incluso no consume tele, su único método de obtención de información son las redes sociales", confiesa Xabier. Cada vez hay menos quioscos de prensa y se impone una nueva era digital. Para conectar con las nuevas audiencias, la prensa tiene que adaptarse a los nuevos formatos como los pódcast o plataformas como Tik Tok o Instagram. "Hoy el público viene al periódico no solo a leer, también viene a ver y a escuchar la información. A las nuevas audiencias lo que les atrapa también es la autenticidad. Esto que ahora llaman los creadores de contenidos, que tienen su propio lenguaje, su propia forma. Y ya no solo son palabras, también son sonidos y son imágenes", detalla Miriam Hernanz, directora audiovisual de Prisa media.
Informático de formación, Cole Allen, de 31 años, era, hasta hace dos días, un profesor de instituto que vivía con sus padres en una localidad a las afueras de Los Ángeles. Ahora se enfenta a la posibilidad de pasar el resto de su vida entre rejas. Ha sido formalmente acusado de intento de asesinato al presidente.
Sin embargo, la Casa Blanca ha comenzado a culpar a la prensa y a la izquierda. La portavoz dice que algunos periodistas demonizan a Trump y que eso instiga a la violencia. Y el fiscal general, mientras presenta los cargos contra el hombre que intentó asesinar a Trump, lanza la misma acusación: "Vosotros los periodistas sois demasiado críticos, le llamais a Trump cosas horribles sin motivo, así que esto no debería sorprendernos".
Trump y su esposa Melania han pedido a la cadena de televisión ABC que despida a uno de sus presentadores más conocidos, el cómico Jimmy Kimmel por hacer una broma sobre ella días antes del ataque. "Melania, estás muy bella. Tienes el brillo de una viuda en ciernes", dijo. Kimmel aclara que era una broma sobre la diferencia de edad entre los dos. Pero Trump dice que es una llamada a la violencia.
El propio Trump es conocido por sus comentarios incendiarios: se alegró en público de la muerte de un fiscal que lo había investigado, y cuando asesinaron a un conocido cineasta, dijo que le había pasado por ser anti-Trump. Es un país polarizado, con la violencia política en auge, la Casa Blanca culpa a sus rivales y a sus críticos: a la izquierda y a la prensa.
Osvaldo Canales es periodista y presentador de Hispantv, un medio iraní en lengua española.
En una entrevista con La Tarde en 24 horas, ha explicado qué supone trabajar en medio de un conflicto como el que vive el país persa. "Uno entra en una especie de alerta, pero no puedes perder el norte. Tienes que buscar la forma de proteger tu vida para continuar trabajando", ha aseverado.
En una guerra cada uno de los bandos trata de ganar también la batalla del relato y hacen llegar a los periodistas la información que les conviene, para ocultar lo que no quieren que trascienda, como por ejemplo, los daños que causa el enemigo, las víctimas civiles o los soldados caídos en combate.
Sobre este eje gira la censura militar de Israel, la que condiciona lo que RTVE puede contar. Se puede enseñar el lugar donde ha caído un misil, pero solo si es un edificio civil, no una base militar o un edificio gubernamental que pudiera estar cerca. Para Israel es información sensible que puede amenazar su seguridad o poner al descubierto el éxito del enemigo.
Un ejemplo más claro: está prohibido identificar con imágenes dónde están situadas las baterías antiaéreas que interceptan los misiles de Irán.
En Israel los periodistas pueden trabajar solos. En Irán, nunca van por su cuenta y les acompaña un fíxer, un local, que cuenta con el visto bueno del régimen iraní. Siempre es así, pero en tiempos de guerra, las restricciones de movimientos son mayores. No se puede grabar sin permiso, ni retransmitir en directo imágenes de las calles. Es la oficina de medios quien informa de los lugares atacados, a los que se puede ir.
Ganaron el Óscar el año pasado con A la sombra del ciprés, un corto minimalista sin diálogos, palabras que los iraníes Hossein Molayemi y Shirin Sohani no escatiman en su faceta de activistas. "No podíamos quedarnos callados", nos cuentan desde Los Ángeles. Enumeran los miles de muertos, amputados y detenidos, muchos condenados a muerte, que han dejado las últimas protestas. Ante la falta de respuesta, piden la ayuda de Estados Unidos. Para liderar la transición, confían en Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último sha. Un camino en el creen que no hay que negociar con el régimen. Su misión, insiten es alzar la voz por todos los que están silenciados en Irán.
Entre ráfagas de un viento racheado, violento, Shai Carmeli-Pollak, nos cita frente al mar, en Israel. Es el mar al que quiso llegar el protagonista de su película: un niño palestino, de Cisjordania.
La suya es una historia sencilla que retrata, sin pretensiones, la falta de libertades, incluida la de movimientos.
Un sistema retorcido, resume el cineasta israelí, de discriminación, de un apartheid que el Gobierno hebreo no quiere enseñar. Mejor película del año para la Academia de Cine de Israel. Para el ministro de Cultura, un insulto al Ejército y al Estado, merecedor de un recorte de ayudas al cine todavía por concretar. Pero con un efecto inmediato: la autocensura. Los cineastas, dice, se lo pensarán dos veces antes impulsar proyectos críticos, porque se exponen a ataques y problemas de financiación.
Y luego están esas películas que son casi imposibles de ver en Israel. Hace unas semanas la policía interrumpió la proyección de una de ellas, Palestina 1936, en un centro cultural, esgrimiendo razones de orden público. No puede verse en Jerusalén, sí algunos cines de la Cisjordania ocupada, lejos de los ojos de población israelí.
Fede Cardelús y Edith Rodríguez, vicepresidenta de Reporteros Sin Fronteras, repasan los 30 años de la organización en España y analizan el contexto actual del periodismo en el mundo.
Diego Rosales es un fotoperiodista de El Salvador que lleva años tratando temas de la actualidad política y social en su país. Él y su familia están acusados por la justicia salvadoreña de supuestos delitos de hurto por medios informáticos y asociaciones ilícitas. Hace unas semanas fue detenido por las autoridades españolas en virtud de una orden de Interpol. Reporteros sin Fronteras se ha puesto a trabajar para impedir que sea extraditado. Hablamos con Alfonso Bauluz, presidente de RSF y Diego Rosales.
El presidente de Estados Unidos ha dado un nuevo paso en la presión a Irán: impone un gravamen del 25% a cualquier país que haga negocio con Teherán. Su objetivo es presionar al régimen de los ayatolás para que detengan la represión de las protestas.
Foto: Colaborador/WANA (West Asia News Agency) via REUTERS
La libertad de prensa atraviesa un momento crítico en todo el mundo, pero, especialmente, en América Latina. Según el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2025 de Reporteros Sin Fronteras (RSF), todos los países de la región enfrentan situaciones problemáticas, difíciles o muy graves. En concreto, Nicaragua, Cuba y Venezuela se encuentran entre los más afectados, mientras que México, Colombia y Perú destacan por la violencia, el acoso y la criminalización de periodistas, a pesar de ser democracias consolidadas. Entrevistamos a Elena García, portavoz de RSF Internacional, para analizar estas tendencias preocupantes y la relación entre los ataques verbales a la prensa y el auge del populismo y la extrema derecha.
En Italia, un magnate griego pretende hacerse con La Stampa y La Repubblica, los dos periódicos más críticos con el gobierno de Giorgia Meloni. El empresario que quiere comprarlos, afín al presidente de EE.UU. Donald Trump, estuvo en la cena de gala que el presidente organizó hace unos meses en Catar.
La libertad de expresión retrocede en el mundo, ante el hostigamiento al periodismo. Es la principal conclusión del informe de la UNESCO 'Tendencias mundiales, periodismo: configurando un mundo en paz 2022/2025'.
Y ha aumentado la violenciafísica contra reporteros. Según el informe, entre 2022 y 2025 un total de 185 periodistas fueron asesinados en contexto de conflictos, aunque ha habido una muerte más desde su publicación y ya son 186. Es un aumento del 67 % respecto a los cuatro años anteriores.
También crece la autocensura entre los reporteros: periodistas que 'se contienen' a la hora de reportar temas conflictivos como, la corrupción, por miedo a represalias.