Enlaces accesibilidad

Presos políticos en Venezuela conquistan la libertad y exigen que la amnistía llegue a todos: "Tenemos que vencer al miedo"

  • "Usan bates de combate con nombres de medicamento con los que golpean a quienes piden ayuda"
  • La madre de un recluso: "Hay presos que han salido que no conocen a su familia. ¿Quién repara eso?"
Manifestación en Caracas, frente a un edificio, con personas sosteniendo carteles y velas. Se observan fotos y mensajes relacionados con la libertad de presos políticos. Algunos manifestantes visten camisetas con consignas.
Familiares de reclusos y ex presos políticos de Venezuela, entre ellos Guillermo López y Carlos Azuaje, en el centro de la imagen, se manifiestan en Caracas el 1 de febrero de 2026 para exigir la liberación de los encarcelados ante El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional Federico PARRA / AFP

Guillermo López estuvo 27 días desaparecido, sin que su familia supiera nada de él, desde que le detuvieron hasta que le llevaron al mal temido Helicoide de Caracas, símbolo de la represión chavista en Venezuela, de donde acaba de salir tras más de dos años entre rejas y un sinfín de penurias. Reconoce que ha tenido miedo, sobre todo por sus seres queridos, aunque llama a vencerlo: "Están ocurriendo muchas cosas que en meses anteriores ni cerca de pensar que iban a suceder. Se están dando los pasos adecuados", afirma a RTVE Noticias sobre la ley de amnistía que el Gobierno chavista tiene previsto aprobar esta semana.

Pero advierte: "No vamos a descansar hasta que sean liberados todos nuestros compañeros".

Lo mismo opina Carlos Azuaje: "Las cosas están cambiando, están avanzando", cuenta en conversación con RTVE Noticias apenas unos días después de quedar en libertad tras más de un año encarcelado. Y aunque vive en el Estado de Barinas, a unos 500 kilómetros de Caracas, ha decidido quedarse de momento en la capital ayudando a los familiares que acampan ante las cárceles para exigir la liberación del resto. "Porque fue un compromiso que adquirí con ellos en la cárcel. Apenas salga, voy a ser la voz de ustedes lo que está pasando allá adentro", revela.

Una de esas familiares es Massiel Cordones, madre de José Ángel Barreno Cordón, teniente del ejército privado de libertad desde mayo de 2020: "Se habla de amnistía, que van a perdonar a los presos políticos, ¿qué les van a perdonar si han sido torturados y a muchos los han desvivido? Hablan de reparar... Aquí hay presos que han salido que no conocen a su familia. ¿Quién repara eso?", relata desde el exterior de la cárcel El Rodeo I, cerca de Caracas, donde acampa desde el 8 de enero con multitud de allegados a otros presos.

Una semana crucial

Venezuela está expectante. El ataque militar estadounidense que se saldó el pasado 3 de enero con el secuestro y posterior traslado a Nueva York de su presidente, Nicolás Maduro, para ser juzgado por delitos de narcotráfico, fue un antes y un después en el país tras 27 años de chavismo. Solo cinco días más tarde, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, anunció la liberación de un "número importante" de personas. Y desde el 8 de enero, al menos 383 presos políticos han sido excarcelados, según la ONG Foro Penal, que hasta este domingo cifraba en 687 el número de reclusos de esa índole que siguen detenidos.

El Gobierno, aunque asegura que no hay reos políticos, cifra en al menos 895 los excarcelados desde diciembre de 2025. El jueves pasado, la Asamblea Nacional, sin apenas diputados opositores, aprobó en una primera lectura el proyecto de amnistía propuesto por la exvicepresidenta de Maduro y actual "presidenta encargada", Delcy Rodríguez, para todos los presos políticos desde 1999. Y tras un proceso de consultas en el que se ha instado a escuchar a las víctimas, se espera esta semana su aprobación definitiva.

Jorge Rodríguez adelantó el pasado viernes que en una semana, "a más tardar el viernes", se liberaría a "todos los detenidos", y ya este fin de semana se han acelerado las excarcelaciones con al menos 35 salidas, incluidas las de importantes colaboradores de la opositora y Nobel de la Paz María Corina Machado. Entre ellos, el exdiputado Juan Pablo Guanipa, quien, horas después de haber sido puesto en libertad, volvió a ser arrestado por "hombres fuertemente armados", según denunció la propia Machado, y puesto en régimen de "detención domiciliaria" por, supuestamente, haber incumplido las "condiciones" impuestas por las autoridades judiciales.

"Manejamos expectativas altas. (...) Pero no entendemos por qué no hacen un llamado general y oficial a todas las víctimas, a todas las familias de presos políticos, para llegar a un entendimiento y que nos escuchen. Somos las principales víctimas en todo esto", expresó a RTVE Noticias Aurora Silva, esposa del exdiputado y coordinador del opositor Voluntad Popular Freddy Superlano, detenido desde julio de 2024 y excarcelado este domingo.

"A veces creemos que esto forma parte de un show y seguimos viéndolo como una burla. Seguimos siendo sometidos a tortura psicológica alargando el sufrimiento de las familias a las afueras de los centros de detención", recalcó el día anterior a conocer la salida de su marido.

El ex preso Guillermo López asiste a una manifestación para exigir la liberación de los detenidos frente al edificio El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), en Caracas el 1 de febrero de 2026 Federico PARRA / AFP

"No tienen códigos"

Abogado de profesión, casado y padre de un niño de cuatro años, Guillermo López ejercía como jefe de campaña de Machado en el Estado de Trujillo cuando fue detenido el 23 de enero de 2024, el mismo día que a otros dos coordinadores del partido Vente Venezuela. "A mí prácticamente me tendieron emboscada", subraya.

"Nos detuvieron y pasamos 27 días en desaparición forzada, con nuestros familiares corriendo por todos lados. Eso llevó a que el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU se pronunciara y ahí fue cuando el régimen arremetió contra ellos (los miembros de esa oficina) y les pidió que se fueran del país", recuerda.

Les arrestaron durante el día de la democracia, y el argumento para llevárselos era que iban a matar a Maduro. "Toda esa locura que ellos siempre inventan", resalta López, que fue acusado de terrorismo, traición a la patria, magnicidio, conspiración y asociación para delinquir.

Tras esos días incomunicado, fue trasladado al Helicoide, donde ha permanecido desde entonces.

El Helicoide, la cárcel más temida de Venezuela

"Yo no sufrí ninguna tortura más allá de las violaciones de mis derechos humanos", reconoce, y hace referencia al aislamiento al que eran sometidos, flexibilizado en los últimos tiempos. "Ha sido una situación muy difícil y eso ha llevado a que mucha gente se haya suicidado. Hay personas que obviamente pensaban atentar contra su vida por el desespero de no saber de su familia. Y quienes murieron porque no tuvieron la atención suficiente".

Excarcelado desde hace una semana con unos 10 kilos menos, Guillermo, que tiene 35 años, tiene prohibido salir del país y debe presentarse en los tribunales cada 30 días. Lo "lógico", dice, es que la ley de amnistía vele por que las libertades sean plenas.

"Fueron 740 días en detención arbitraria, sin ningún juicio. No había ninguna prueba, solo sembrar el terror", recalca. Pero ya está fuera y no va a descansar hasta que liberen al último preso político en este momento de "pasos importantes para la reconciliación y para la transición". "Tenemos que vencer el miedo", sentencia.

Ex presos políticos de Venezuela recientemente liberados, entre ellos Guillermo López (3i) y Carlos Azuaje (4i) REUTERS/Gaby Oraa

"Resistí, resistí, resistí"

Ingeniero y líder campesino y militante de Voluntad Popular de 40 años, Carlos Azuaje fue detenido el 18 de diciembre de 2024. Entró en desgracia cuando empezó a denunciar supuestos actos de corrupción por parte de familiares de Hugo Chávez en la tierra natal del fallecido expresidente, el Estado de Barinas, donde vive.

"La primera noche de detención me encerraron en un tigrito (celda castigo). En condiciones inhumanas, sin tener donde hacer tus necesidades, regado por todo cucú, orines, totalmente contaminado y no había ni siquiera dónde dormir. Había otros detenidos, presos comunes, delincuentes, asesinos o cualquier tipo de preso", detalla.

Tras ir de calabozo en calabozo, fue llevado al Helicoide. Primero, una semana bajo interrogatorio severo, durmiendo y comiendo con esposas. "Generalmente ellos te piden que hagas un video en contra de María Corina, diciendo que ha sido financiada por el imperio, que está preparando grupos terroristas para agredir al país. Sin embargo, no accedí a hacer ese video. Resistí, resistí, resistí. No colaboré con ellos", rememora.

Después compartió celda con otras siete personas, entre ellas Freddy Superlano. "Ahí estuve aislado con ellos durante cinco meses, sin comunicación, sin derecho a la defensa pública, ni a llamadas, ni a visitas. Todos los que estábamos ahí nos encontrábamos desaparecidos para la sociedad, bajo secuestro total por el régimen", lamenta.

En el juicio fue acusado de terrorismo, traición a la patria, incitación al odio y conspiración internacional por recibir financiación para la campaña de Machado. "Nunca tuvieron pruebas de nada", asevera. Y cuenta que al enfrentarse a la jueza y reprocharle las violaciones de derechos humanos, fue enviado a la cárcel "de máximo castigo" de Yare III, en el Estado Miranda, donde a "todos los presos los reciben con una paliza".

"Me encerraron en un cuarto de tortura que lo llaman área de reflexión", evoca. Un lugar donde meten a 20 personas y donde ni siquiera se puede dormir sentado porque no hay espacio. "Cuando las personas se desmayan ahí adentro y piden ayuda, llega el custodio, los saca y les da una paliza con un bate para que no haga ruido, para que aguante. Los bates que utilizan tienen nombre de medicamento, o 'derechos humanos'. Si uno pedía ayuda por estar enfermo decían: 'te voy a dar con Diclofenac o Acetaminofén'. Les daban batazos. Y si tú le decías 'esto es una violación de los derechos humanos', contestaban 'ok, aquí te traigo el bate de derechos humanos para que hables con él'", revela.

"Estos monstruos de estas cárceles incitan al suicidio. Para ellos es una alegría que alguien se suicide", expresa tajante. Aunque le llegaron a condenar, afirma que acabaron excarcelándole a los pocos días de la captura a Maduro.

El opositor venezolano Freddy Superlano en una comparecencia junto a María Corina Machado el 13 de octubre de 2023 EFE/Rayner PeñaR

La inteligencia artificial como aliada

Hace unos días, Aurora echó mano de la IA para recrear la imagen de cómo vio a su esposo Freddy tras más de un año y medio encarcelado. Lo hizo tras reencontrarse con él, en la cárcel, por primera vez en todo ese tiempo, para mostrar al mundo su estado actual.

"Mi suegra no lo había visto y fue un shock, porque mi esposo debe de estar con entre 15 y 20 kilos menos. Está sumamente delgado, consumido y cansado, y esa foto muestra eso para dar testimonio de cómo se ve a un preso político por pensar distinto y ante la represión y las torturas en nuestro país", expresó a RTVE Noticias apenas un día antes de que fuera puesto en libertad.

Pero también recreó esa imagen como "mensaje de resistencia", porque aunque el tiempo pasó por el cuerpo de su marido, no por su mente, ya que sigue siendo "un Freddy Cuerdo, firme en sus convicciones". "Me comentó que El Rodeo I es un infierno por completo, me llegó a decir que el Helicoide es un paraíso en comparación al Rodeo I", exclamó.

Imagen del opositor venezolano Freddy Superlano, actualmente en prisión, recreada en IA por su esposa, Aurora Silva Instagram Aurora Silva

Freddy fue detenido tras las elecciones de 2024 en las que Maduro se proclamó vencedor entre acusaciones de fraude y el cuestionamiento de gran parte de la comunidad internacional. Iba a una manifestación convocada por Machado y Edmundo González, considerado el ganador por la oposición. Tras ser arrestado, le llevaron al Helicoide, donde su familia nunca pudo verlo, y en agosto pasado su mujer se enteró de que había sido trasladado al Rodeo I, donde el 11 de enero le dejaron visitarlo 25 minutos "a través de un vidrio y un teléfono".

Anoche, por fin, se pudieron abrazar y tocar ya fuera de ese lugar: "Hoy he sido excarcelado, luego de 18 meses de injusto encarcelamiento pude reunirme con mi familia, continuemos orando y pidiendo a Dios para que todos los presos políticos sean liberados en las próximas horas", indicó el propio Superlano en su cuenta de Instagram junto a un emotivo video.

"Yo le digo a mi hijo: vas a salir. Ten fe"

Según se ha anunciado, el proyecto de amnistía excluye a los procesados y condenados por violaciones graves de derechos humanos, crímenes de lesa humanidad o de guerra, homicidio intencional, corrupción y tráfico de drogas.

La coalición opositora Plataforma Unitaria Democrática, liderada por Machado, ha alertado de que contiene "omisiones graves" al excluir, entre otros aspectos, "amplios grupos de presos políticos civiles y militares" y no derogar el "marco legal represivo vigente".

"Yo le digo a mi hijo: sí vas a salir. Ten fe", explica Massiel Cordones a las puertas de El Rodeo I.

"Desde el día 8 que supimos la noticia de que iban a ser excarcelados, nos trasladamos de distintos Estados de Venezuela esperando que nos entreguen a nuestros hijos, esposos, hermanos. Aquí estamos en una sola causa. Aquí nos mantenemos en las afueras, dormimos... Hay grupos en carpas, otros en colchonetas, esperando que se haga ese milagro", explica, y agradece a los que están donando comida y enseres.

Su hijo José Ángel tiene 28 años y está condenado a más de 24 de cárcel por participar en 2020 en la 'Operación Gedeón', en la que, según el chavismo, la oposición pretendió una invasión militar dirigida por EE.UU. para derrocar a Maduro. "Les decían que tenían que admitir (las acusaciones) porque no les quedaba otra", cuenta esta madre, y les drogaban y golpeaban para ello. "Fueron condenados y punto", recrimina.

El joven lleva ya casi seis años entre rejas, primero en el Helicoide y ahora en el Rodeo I, donde cada domingo recibe visitas. "Entramos los familiares encapuchados. No vemos por dónde caminamos hasta que llegamos a un sitio donde nos mandan a quitar la capucha y no podemos voltear a ningún lado. Ahí pasamos a un espacio con unos asientos, nos separan con un vidrio y hablamos por un auricular. Solo 20 minutos", relata Massiel.

"Si lo que decimos no les conviene, nos quitan la visita", resalta.

Massiel Cordones, madre de un preso de la cárcel El Rodeo I, el 6 de febrero mientras acampa frente al centro penitenciario junto a otros familiares Maryorin Mendez / AFP

"La comida es horrible. Duermen en un dos por dos con la letrina al lado. Ahí comen, se asean, hacen todo", añade. En sus últimas comunicaciones con su hijo, le ha contado que le están dando "entre comillas, más comida", con proteínas. "Eso es ahorita porque saben que están acorralados", subraya.

Massiel imagina ya el momento en que su hijo salga en libertad: "Será un día grande, tan bonito como el día que lo traje al mundo".