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El Helicoide, la cárcel más temida de Venezuela: ¿conversión a centro social o museo de la dictadura chavista?

El Helicoide, la cárcel más temida de Venezuela
Vehículos estacionados cerca del centro de detención El Helicoide, en Caracas, Venezuela REUTERS / Maxwell Briceno

Símbolo de la represión chavista en Venezuela, la cárcel de El Helicoide puede ahora convertirse en la representación de la caída de la dictadura. Tras anunciar la ley de amnistía general para todos los presos políticos, la presidenta encargada Delcy Rodríguez ha propuesto convertir el gigantesco recinto, que acumula denuncias por torturas y malos tratos desde hace décadas, en un centro de servicios sociales y deportivos.

Sin embargo, desde la oposición piden que la prisión sirva para alojar un "museo de la dictadura", un lugar de memoria y homenaje a las víctimas, a las personas privadas de libertad y a sus familiares.

El Helicoide, llamado así por su forma de espiral, se construyó en Caracas a finales de los años cincuenta del siglo XX para ser el centro comercial más grande y moderno de América Latina. Sin embargo, la empresa constructora quebró y el Estado convirtió el edificio en una cárcel para presos políticos.

El Helicoide, la cárcel más temida de Venezuela

Esta instalación volvió al foco de la atención luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hablara hace un par de semanas sobre el cierre de un sitio de "torturas" en la capital venezolana. Allí se encuentran también las sedes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y otros, según la ONG Foro Penal, dedicada a la defensa de los presos políticos.

Las familias siguen esperando a las puertas pendientes de la liberación anunciada por el Gobierno, pero que avanza muy lentamente. Foro Penal ha señalado que más de 700 personas permanecen recluidas.

Hacinamiento y torturas

Son muchos los presos que han denunciado condiciones inhumanas tras conseguir salir de El Helicoide, otros muchos murieron allí, como el opositor Fernando Albán y el general Raúl Isaías Baduel, exministro de Defensa del fallecido presidente Hugo Chávez.

Hacinados en celdas oscuras, estrechas y sin ventanas, durmiendo con ratas y escuchando las torturas y hasta las violaciones a sus compañeros. Es la descripción para TVE del exdiputado y opositor Renzo Prieto, que pasó cuatro años en esa temida cárcel. También le negaron asistencia médica pese a estar muy enfermo.

Roberto Marrero, exsecretario de la Asamblea Nacional y mano derecha de Juan Guaidó, estuvo año y medio preso en El Helicoide por orden directa de Nicolás Maduro en marzo de 2019. Desde entonces ha denunciado el "hacinamiento, las condiciones insalubres, además de las torturas" que sufrió. En muchos casos consistían en descargas eléctricas y golpes con palos.

Para él, ese centro no debe convertirse en un centro social, sino en "un museo de la dictadura", y recuerda en el Canal 24 horas de RTVE que "el centro no es el que tortura, sino los funcionarios", y pide por ello que se destituya al fiscal general Tarek William Saab Halabi, quien ordenaba las detenciones.

En 2023, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU sobre Venezuela documentó que las autoridades del Estado venezolano han recurrido a "la tortura y malos tratos" como métodos para "generar y perpetuar" un "clima de temor" en la sociedad civil venezolana.

Según este informe, algunas personas entrevistadas subrayaron que el "impacto simbólico de los casos de tortura y malos tratos servía para aterrorizar a la sociedad civil e inhibir a la disidencia, en particular el mantenimiento de salas de tortura en El Helicoide".

No obstante, opositores, presos liberados y familiares de los aún prisioneros recalcan que El Helicoide no es el único centro de presos políticos y todos deben ser desmantelados, más allá de que este sirva como símbolo.

Un proyecto futurista que albergó lo peor del país

El Helicoide fue diseñado en 1955 por los arquitectos Jorge Romero Gutiérrez, Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst y su premisa principal como avance arquitectónico era convertirse en el primer centro comercial del mundo accesible íntegramente en coche, a través de rampas de 4 kilómetros en seis niveles que bordean la colina sobre la cual fue construido, lo que le da el aspecto helicoidal.

La construcción comenzó en 1956 con la idea de albergar con 350 locales comerciales, un hotel de 5 estrellas, un helipuerto, un cine y un sistema de ascensores diagonales. No obstante, la obra fue paralizada en 1961 por falta de presupuesto y necesitó de varios intentos hasta que en 1982 se logró concluir la cúpula geodésica de aluminio como remate superior de la infraestructura de concreto. Ya en esa época las organizaciones gubernamentales se fueron instalando allí, así como las celdas para prisioneros, años antes de la llegada al poder del Chavismo en 1999.

Vista de El Helicoide en Caracas, instalación y prisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional

Vista de El Helicoide en Caracas, instalación y prisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional DPA vía Europa Press Jimmy Villalta/ZUMA Press Wire/ DPA

Fue bombardeado durante el golpe de Estado de Venezuela de 1992, reparado y ha vivido varios motines. El proceso de transición que ahora se abre en Venezuela determinará el destino de un edificio sobre el que han girado las peores acciones represivas del poder en el país.