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Dulces de Semana Santa, una tradición que resiste en pleno repunte de la inflación

  • El sector no ha repercutido en los precios la subida de ingredientes esenciales como el huevo o el cacao
  • En regiones como Andalucía, cada familia gastará una media de 50 euros en dulces esta Semana Santa
Dulces de Semana Santa, una tradición que resiste en pleno repunte de la inflación
La Semana Santa endulza el bullicio de procesiones con un contundente surtido de postres EFE/María Ruiz

La Semana Santa se ha convertido en un alivio económico para las pastelerías de todo el país. En apenas diez días, los obradores prevén elevar su facturación hasta un 35% y, todo ello, sin tocar los precios. A pesar de que materias primas clave como los huevos se han encarecido drásticamente en el último año, el sector apuesta por la contención para asegurar una campaña donde, en regiones como Andalucía, cada familia gastará unos 50 euros de media.

El postre estrella seguirá siendo la torrija, ya sea de leche o de vino, incluso con un punto de innovación. Solo en la Comunidad de Madrid se venderán siete millones de este producto típico, según cálculos de la Asociación de Panaderos y Pasteleros Artesanos de la región (Asempas). La asociación espera además la venta de alrededor de un millón de figuritas, monas y huevos de Pascua, junto a otros dulces como los pestiños y bartolillos, propios de otros rincones de España.

El éxito de esta campaña se explica, apuntan desde Asempas, por el adelanto de las ventas y el auge del servicio de entrega a domicilio, que cada año gana más relevancia. A esto se suma la apuesta por la creatividad en los obradores, lo que permite al postre clásico competir en un mercado cada vez más exigente.

El precio de los huevos se dispara un 30%

La tradición se adapta para sobrevivir. A la torrija tradicional, a base de pan, leche, huevo y aceite, se le unen otras fórmulas con chocolate, frutos secos como el pistacho, cremas o frutas. A su vez, al clásico baño de leche o vino se han sumado nuevas opciones como licores y cervezas y también existen variedades sin gluten y veganas, aptas para todos los paladares.

Hay innovación, pero los ingredientes no cambian. De ellos, el que más ha subido es el huevo: un 30,1% en el último año, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), a raíz del incremento de la demanda en España y con la crisis de la gripe aviar de fondo.

Los alimentos, más caros por la guerra en Oriente Medio

Estas fluctuaciones en las materias primas y las tensiones del contexto global, sin embargo, no se están trasladando al precio final: una torrija seguirá costando entre 3,5 y 5 euros esta campaña.

El cacao sube, aunque a menor ritmo

También ha subido de precio el cacao, aunque con una tregua significativa respecto a ejercicios anteriores. Esta materia prima registró un repunte sin precedentes en 2024, del 135%, impulsado por la sequía y las plagas en las plantaciones de Ghana y Costa de Marfil, los principales productores mundiales.

El miedo a la escasez hizo que su precio se triplicase en apenas un año. Sin embargo, la mejora de las expectativas en 2025 frenó el avance al 20%, consolidando en este 2026 una tendencia mucho más moderada con un incremento del 6% respecto al último año.

Este ingrediente se utiliza para la elaboración de las monas o los huevos de Pascua, unos dulces típicos que, por tradición, se han convertido en el regalo estrella de estas fechas en Aragón y Cataluña.

Un año más, las réplicas de chocolate de figuras de estrellas de k-pop, los personajes de series como Stranger Things o jugadores del F.C. Barcelona como Lamine Yamal son de las más codiciadas. Solo durante la Semana Santa del año pasado se vendieron 900.000 unidades, según datos del Gremio de Pastelería de Barcelona, sobre todo para su consumo el Lunes de Pascua.

Baja el precio del aceite y del azúcar

En Extremadura y Andalucía, por su parte, ganan terreno los pestiños, elaborados a base de harina frita y azúcar. A diferencia de otros dulces, sus ingredientes se benefician de una notable corrección de precios.

En el caso del aceite, mantiene la senda descendente tras el histórico repunte registrado en 2023: al desplome del 27% de 2025, se suma ahora una caída del 14% en el último año. El azúcar sigue una estela similar con una bajada del 4,7%, tras haber cedido un 15,2% el pasado año. Mientras que el precio de la harina se mantiene prácticamente sin cambios en el mismo periodo.

Son recetas que proceden de la llamada cocina de aprovechamiento, donde se utilizaban ingredientes disponibles en casa como el pan duro, la leche o los huevos. Esta filosofía sigue presente hoy en día también en los conventos, inmersos estos días en un ritmo frenético.

En sus obradores, las monjas de clausura defienden la producción artesanal frente a la industrial, empleando ingredientes naturales y fórmulas centenarias que, además, tienen un impacto solidario directo. Allí, otro postre típico en estas fechas, los bizcochos borrachos, se venden por un precio de entre 1,5 y 2 euros.

A mitad de precio en los supermercados

Una autenticidad que, en opinión de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), contrasta con los productos disponibles en la mayoría de supermercados e hipermercados. Por ejemplo, en el caso de las torrijas.

Según un análisis realizado por la organización de forma previa a la Semana Santa, los dulces que se venden en estos establecimientos "siguen lejos de la receta tradicional" por el empleo de aditivos y la sustitución del azúcar por jarabes de glucosa y fructosa, edulcorantes más baratos y de inferior calidad, lo que les convierte en "alimentos ultraprocesados" y, por tanto, con mayor riesgo para la salud.

La organización advierte, además, que casi todas las torrijas se fríen en aceite de girasol o de nabina, "neutros por naturaleza pero susceptibles de aportar sabores desagradables si el aceite se recalienta o se reutiliza en exceso". Y que en ningún caso se ha hallado miel, un elemento característico de la pastelería que aporta matices aromáticos y una percepción de mayor calidad.

En cuanto al precio, son en general inferiores a los de hace dos años, cuando se dispararon tras el incremento de precios en la energía y las materias primas a raíz de la invasión rusa de Ucrania. "Es verdad que el azúcar ha bajado desde entonces, pero no lo ha hecho la energía, lo que probablemente apunte a una estrategia competitiva para este producto de temporada", apunta la organización. De hecho, comparadas con las torrijas de pastelería, en el supermercado cuestan prácticamente la mitad.

El buen tiempo anima las ventas

Ante este contexto, el sector cree que, si se cumplen las previsiones de buen tiempo, esta Semana Santa se alcanzarán cifras récord. A ello se unen las buenas expectativas del turismo, que no se verá afectado pese a la subida de precios por la guerra en Oriente Medio o los problemas en la línea de alta velocidad ferroviaria entre Madrid y Málaga.

Y, aunque reconocen que existe cierta preocupación por la situación económica global, el público mantiene el hábito de consumir productos tradicionales en estas fechas. Según la Federación Andaluza de Empresarios Pasteleros, cada familia gastará unos 50 euros de media en dulces esta Semana Santa.