Mineápolis, donde la lucha antiinmigración perdió su popularidad
- Según los últimos sondeos, la mayoría de estadounidenses desaprueba la actuación del ICE
- La muerte de dos ciudadanos por disparos de agentes evidencia las falsedades del gobierno
A raíz de la primera elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, en noviembre de 2016, se reeditó la novela 1984 de George Orwell, la historia de un régimen totalitario imaginario y sus métodos, el libro se convirtió en un best seller, un gran éxito de ventas. Recién llegado a la Casa Blanca, una asesora del presidente, Kellyane Conway, dijo que había "hechos alternativos". Está la realidad, y luego, una realidad alternativa, la que te cuenta el gobierno y que pretende que creas.
George Orwell y 1984 vuelven a ser un referente cuando el gobierno de EE.UU. defiende lo opuesto a lo que cualquiera puede ver en múltiples grabaciones de video. "El Partido te dijo que rechazaras las pruebas/evidencias de tus ojos y oídos", esta es la frase más citada este mes en que agentes del servicio de inmigración y fronteras (ICE y CBP, en inglés) han matado a bocajarro a dos ciudadanos estadounidense, Renée Good y Alex Pretti, en la ciudad de Mineápolis.
1984 en Mineápolis: las muertes de Renée Good y Alex Pretti
El 7 de enero un agente del ICE, el cuerpo paramilitar antiinmigración, mató con tres a una conductora, Renée Good, ciudadana estadounidense. Era una de las muchas manifestantes que se dedican a seguir, denunciar, grabar y entorpecer en lo posible las redadas del ICE contra posibles migrantes en situación irregular.
Se han analizado profusamente, también por parte de Verifica RTVE, los varios videos que hay grabados desde distintos ángulos. Cómo se inicia el episodio, qué le dice la conductora al agente y, lo más importante, hacia dónde van el volante y las ruedas cuando está cara a cara con el agente, ¿hacia él o en sentido contrario? El veredicto del análisis: la conductora pretendía alejarse, huir.
Sin embargo, sin esperar una investigación ni analizar los videos, diversos miembros del gobierno se apresuraron, no a hacer un llamamiento a la calma, sino a criminalizar a la mujer muerta y defender al agente que la había matado. Ella pretendía atacar con el auto al agente y éste disparó en defensa propia, decían, llegaron a llamarla terrorista. Con el pasar de los días, el análisis de los videos y el escándalo provocado, el presidente Trump bajó el tono y consideró esa muerte "un posible error", una "tragedia". "Me han dicho que su padre me apoyaba, que a su padre le gustaba Trump", fue el lamento del mandatario.
Lo mismo ocurrió la semana pasada cuando dos agentes mataron al manifestante Alex Pretti. En su caso lo acusaron de querer disparar a los agentes de inmigración y fronteras. Cierto que Pretti portaba un arma, pero lo que desenfundó no fue la pistola, sino un teléfono con el que grababa, como tantos manifestantes, a esos paramilitares. De nuevo, se han analizado varios videos desde distintos ángulos, en distintos momentos. Cuando lo matan a Pretti lo había desarmado uno de los agentes que lo placaron como en una melé de rugby. Entre dos agentes dispararon diez tiros sobre Alex Pretti.
Una primera investigación interna, de las patrullas de fronteras y aduanas (CBP) desplegadas junto al ICE, obtenida por NPR, la radio pública, contradice también la versión oficial. Es un informe basado en las grabaciones de las cámaras de los agentes y sus declaraciones. En ningún momento se menciona que Pretti atacara o amenazara a los agentes.
Más datos alarmantes sobre los métodos de estas fuerzas antiinmigración, 32 personas murieron el año pasado estando bajo custodia del ICE, la cifra más alta en 20 años; y en lo que va de este año, un mes, son ya ocho.
Más Orwell: ¿Lo peor de lo peor?
Donald Trump y su gobierno insisten en que persiguen a "lo peor de lo peor", los delincuentes más peligrosos, pero los datos, de nuevo, contradicen la versión gubernamental. Según la organización FactCheck (verificación de hechos), a medida que han aumentado las detenciones ha bajado el porcentaje de personas con algún tipo de antecedente, ya sean condenas o imputaciones. En el primer trimestre de presidencia un 21,9% de los detenidos estaban "limpios"; en el siguiente, un 34,2%, y este mes de enero, casi la mitad, un 43% de los arrestados no tienen ningún tipo de antecedente.
Más datos. El Cato Institute, un think tank libertario, lo que en EE.UU. lo sitúa en la derecha, ha analizado los datos del propio ICE desde el 1 de octubre hasta esta semana y estos son los hallazgos: el 73% de los detenidos no han sido condenados por ningún delito, sólo un 8% han sido condenados por delitos violentos o contra la propiedad. Un 6% por infracciones de tráfico y un 5% por inmigración.
Preocupación por cómo se recluta y entrena a los agentes del ICE
Los agentes del ICE operan en grupos numerosos, ocultando su identidad, armados y usando la fuerza sin pudor. Buscan potenciales inmigrantes indocumentados y ningún lugar está a salvo: fábricas, supermercados, hospitales, escuelas, automóviles o domicilios particulares, sin orden judicial. Y desde la Casa Blanca les han dado "inmunidad". En el último año se han convertido en un ejército que los críticos califican como ejército privado de Trump; "el ejército privado del rey Trump", según el verso de la canción que Bruce Springsteen ha publicado esta semana, Streets of Minneapolis.
El ICE, la fuerza contra la inmigración ilegal, es una consecuencia de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Forma parte del departamento que se creó entonces de 'Seguridad de la patria' (Homeland Security), un ministerio federal de Interior cuyo objetivo fundamental era la lucha antiterrorista, evitar que un 11-S pudiera volver a repetirse.
Desde que Donald Trump vuelve a ser presidente, hace un año recién cumplido, los efectivos de este ejército contra la inmigración ilegal han pasado de 10.000 a 22.000, más del doble. Un 120% de incremento, según publicita el mismo departamento de Interior. "Tras recibir más de 220.000 solicitudes de americanos patriotas, hemos superado el objetivo original de contratar a 10.000 en un año", se jactan.
Este crecimiento súbito y su forma de actuar levantan sospechas sobre los criterios de reclutamiento y formación. Varios medios y analistas estadounidenses han investigado cómo se contrata a estos agentes, y se han encontrado con que, por ejemplo, a una periodista de Slate que se hizo pasar por aspirante la aceptaron en apenas 6 minutos de conversación. Estudios más sofisticados han revelado que la campaña de captación de nuevos agentes se dirige, gracias a los datos de residencia y el rastro que dejamos en las redes sociales, a personas que simpatizan con el movimiento MAGA (Make America Great Again), el trumpismo, y en ocasiones con un lenguaje propio del supremacismo blanco.
La formación se ha reducido y han primado el entrenamiento físico sobre los conocimientos legales. La formación teórica ha pasado de 22 a 6 semanas. El objetivo principal son los inmigrantes hispanos, pero se han eliminado las cinco semanas de aprendizaje de español; y en lugar de cuatro semanas de formación presencial, a los policías que aspiren al ICE les basta con un cursillo de 40 horas en internet.
En ciudades como Mineápolis a los agentes de inmigración se le han unido patrullas de frontera (CBP), pensadas fundamentalmente para la frontera con México, y con muy poca experiencia o entrenamiento para actuar en ciudades y confrontar a población civil. "Se está produciendo una desprofesionalización y una interpretación de la ley muy laxa", opina Andrew Selee, director del Instituto de Política Migratoria de Washington, en el programa Cinco Continentes de rne.
Profiling: Detenido por tu aspecto, o tu acento
Profiling describe la actitud de quien juzga en función de la apariencia del otro, si corresponde a un perfil predeterminado. En el caso de la inmigración ilegal, el perfil convierte en sospechoso a cualquiera que no tenga la piel suficientemente blanca o hable con un acento que le parezca extranjero al agente de turno. Detener a alguien por ese criterio se ha dado o se da a menudo, la diferencia en la actualidad y con el ICE es que, en lugar de considerarse una mala práctica policial, lo ha avalado, nada más y nada menos, que el Tribunal Supremo.
Un Supremo abrumadoramente conservador: seis de los nueve jueces lo son, tres de ellos nombrados por Donald Trump en su primera presidencia. Precisamente uno de esos jueces designados por Trump, Brett Kavanaugh, fue quien argumentó y logró que se aprobara en septiembre (6 a 3) que se pueda detener a alguien para interrogarlo en función de factores como su apariencia, dónde se mueve, qué tipo de trabajo tiene y si habla un inglés deficiente. Eso te convierte en sospechoso, y ha llevado a que hayan detenido a nativos americanos, quienes, con perspectiva histórica, pueden argumentar que los inmigrantes (descendientes de) son quienes les detienen y no ellos.
Resulta fácil entender que toda aquella persona que no es blanca pálida o hable un inglés con acento tenga miedo, incluso ciudadanos nacidos en los Estados Unidos, y empiece a llevar siempre consigo documentación que demuestre su ciudadanía, algo que en un pais donde no existe un documento nacional de identidad, no es obligatorio ni habitual.
¿Por qué en Mineápolis?
Mineápolis no es la primera ciudad a la que el gobierno federal manda las fuerzas del ICE, pero es donde el choque con la población civil ha sido más letal. Minesota, donde se ubica esta ciudad, es un estado en la frontera con Canadá y no es de los que más población migrante tiene en Estados Unidos, pero cuenta con la mayor comunidad de somalíes, unos 84.000, la mayoría con residencia legal. Pero el hecho de que somalíes fueran la mayor parte de los condenados por un fraude en Minnesota, fue el pretexto del presidente Trump para emprenderla contra esa comunidad, a la que llamó "basura", y ordenara el despliegue de las fuerzas antiinmigración. Las cifras ayudan a entender el impacto de este despliegue: 3.000 agentes federales cuando el total de policía en Mineápolis es de 600. Los federales son más del triple.
Al igual que en el caso de Chicago y de Los Ángeles, el factor político es importante. En las elecciones presidenciales Minesota lleva eligiendo al candidato demócrata desde 1976, cincuenta años. Más aún, el Gobernador es Tim Walz, que fue candidato a vicepresidente con Kamala Harris en noviembre de 2024, frente al tándem Donald Trump y JD Vance. La derecha invierte los términos, si ha habido altercados, y dos muertes, dicen es porque lo han incentivado el Gobernador y el alcalde de Mineápolis, demócrata también, no por la actuación del ICE.
Reacciones: impopularidad y oposición creciente
La inmigración fue, junto a la economía doméstica, la principal razón por las que Donald Trump ganó las últimas elecciones. Un año después, y a pesar de sus declaraciones, el ciudadano medio no nota mejora en el poder adquisitivo y en general las medidas antiinmigración son impopulares.
Según el último sondeo de Ipsos/Reuters, sólo un 39% de los estadounidenses aprueban la política antiinmigración del gobierno, el 53% la desaprueba. Poco después de tomar posesión hace un año, ganaba la aprobación 50 a 41. A la pregunta sobre los métodos del ICE, un 58% considera que se han excedido y, ojo, hay un 12% que cree que se han quedado cortos. La división de la sociedad queda manifiesta, entre los demócratas 9 entre 10 desaprueban la actuación, mientras que entre los votantes republicanos sólo les parece demasiado a 2 de cada 10.
Según escribe una analista demoscópica republicana en el New York Times, el gran cambio que se ha producido es que, mientras que una mayoría de la población (55%) confiaba en Donald Trump para reducir el número de inmigrantes y aumentar la seguridad, ahora los porcentajes se han invertido. Además, consideran que el despliegue de estos cuerpos amados federales aumentan la inseguridad.
Las escenas violentas que hemos visto en Mineápolis ha recordado a muchos la represión policial contra los negros y los manifestantes por su derechos en los años 60, y transmiten una idea de caos, algo que no gusta a los estadounidenses y que no es bueno para ningún presidente. Así se interpreta que esta semana Donald Trump haya bajado el tono de sus declaraciones y retirado de Minesota, y prohibido el acceso a redes sociales, a Greg Bovino, el oficial de fronteras que ha dirigido hasta ahora los despliegues sobre el terreno, y que ha lucido una estética con reminiscencias nefastas del siglo XX. Al frente del operativo está ahora su 'zar de la frontera', Tom Homan, conocido por su 'mano dura' en la gestión migratoria de la frontera con México, aunque llamado aquí a poner orden y rebajar la tensión.
Estados Unidos es un país federal, el choque entre las competencias de los estados y las del gobierno federal es una de las cuestiones de fondo importantes. Eso ha hecho que en aquellos estados donde los demócratas son mayoría se estén tomando medidas legislativas para restringir la actuación del ICE, mientras en Washington esta semana los demócratas han vuelto intentar bloquear los presupuestos, los del departamento de seguridad, para "cerrar", paralizar, de nuevo el gobierno federal.
La clave está, una vez más, en hasta cuándo los congresistas republicanos, del partido de Trump, seguirán apoyándolo incondicionalmente por convicción o miedo a sus represalias. /
Con las gafas de Anna Bosch