Oscar 2026: 'Una batalla tras otra', de Paul Thomas Anderson, triunfa en una gala apolítica
- Jessie Buckley, mejor actriz, y Michael B. Jordan, mejor actor, en una gala sin Oscars para Sirat
- Todos los ganadores de los Oscar 2026
Eran unos Oscar de photo finish y la última zancada fue de Una batalla tras otra. La película de Paul Thomas Anderson gana la guerra con seis Oscar por delante de Los pecadores, de Ryan Coogler, que suma cuatro premios en una gala en la que Sirat se fue de vacío y a la que Javier Bardem salvó de la tibieza reivindicativa general.
Anderson, autor de una sátira de acción que esconde una invocación a la lucha, tuvo palabras de agradecimiento para el mítico y esquivo novelista Thomas Pynchon, origen de su película, y, por todo mensaje, deseó un futuro mejor para los nuevas generaciones: “Siento este desastre de mundo que les dejamos, pero espero que sean la generación que pueda aportar algo de decencia".
El llamamiento a la revolución de Una batalla tras otra, que es una crítica abierta a las políticas antimigratorias, tuvo poco eco en la gala. Con el mundo literalmente en llamas y el gobierno de EE.UU. enfrentado al exterior y al interior, los Oscar, y su presentador Conan O'Brien prefirieron centrarse en ser solo unos premios. Jimmy Kimmel, expresentador de la gala, sí recordó en su breve intervención el despido temporal que sufrió después de que Trump pidiese su cabeza. Y los ganadores del mejor documental, Mr. Nobody Against Putin, pidieron"parar todas las guerras". Pero poco más.
El gesto más contundente, de hecho, fue el de Javier Bardem, entregador del Oscar a mejor película internacional, que ya portaba el histórico lema de 'No a la guerra' de los Goya de 2003 en la alfombra roja. Y, ya durante la ceremonia, fue breve, directo, claro y más valiente que ningún otro presente en la ceremonia. "No a la guerra y Palestina libre".
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Transcripción completa
mujer hecha a sí misma
Javier Bardem es uno de los actores españoles que ha asistido a la gala de
los Oscars en Los Ángeles.
Durante su paso por la Alfombra Roja ha mostrado su rechazo a la guerra en
Oriente y Medio su apoyo
al pueblo palestino.
El cine hay que celebrarlo, evidentemente, da de comer
a muchísima gente, pero bueno, también hay que aprovechar este altavoz para
hablar de las cosas
su apoyo al pueblo palestino
usé en el año 2003, hace 23 años con la guerra ilegal de Irak.
Estamos en las mismas,
es otra guerra ilegal matando gente inocente basados en mentiras se cumplen
La aparente contradicción dejó una sensación de extrañeza en la que es, en resumen, la noche de un resarcimiento de la Academia de Hollywood con Paul Thomas Anderson. El autor de Magnolia, Pozos de ambición, El hilo invisible o Licorice Pizza gana tres Oscar de una tacada (guion, dirección y película, a los que se añaden los de dirección de reparto, actor de reparto y montaje) y sintoniza su prestigio con unos premios que le habían ignorado sistemáticamente.
Michael B. Jordan y Jessie Buckley, mejores intérpretes
Michael B. Jordan, o lo que es lo mismo, los dos gemelos gangsters de Los pecadores, ha ganado el Oscar a mejor actor imponiéndose al otro favorito, Timothée Chalamet, al que todavía le queda el consuelo de su juventud tras su tercera nominación fallida. Los pecadores salieron felices con la victoria también de mejor guion para Ryan Coogler, mejor fotografía y mejor banda sonora.
Jessie Buckley, ganadora del Oscar a mejor actriz, junto a Michael B. Jordan, ganador del Oscar a mejor actor. REUTERS/Mario Anzuoni
Y Jessie Buckley, por sufrir el duelo por un hijo -el de Anne Hathaway, mujer de William Shakespeare- en Hamnet, ha confirmado que era la gran favorita para el Oscar mejor actriz, un premio tan esperado como sorprendente ha sido el de mejor actriz secundaria: Amy Madigan, por Weapons, fue la risa incontrolable de la noche. No era la favorita y se cumplían 40 años de su anterior nominación (Dos veces en la vida).
La gran ausencia de la gala, la de Sean Penn, ganador del mejor actor secundario por Una batalla tras otra, donde interpreta un aberrante policía fascista. Penn no estaba ni se le esperaba, y el entregador, Kieran Culkin, se limitó a enseñar graciosamente el sobre a cámara, esperando que alguien envíe la estatuilla junto a las otras que atesora Penn: Mystic River (2003) y Milk (2008).
Amy Madigan, ganadora del Oscar a mejor actriz secundaria por 'Weapons'. VALERIE MACON / AFP
Sirat no gana ninguno de los dos Oscar y cierra su año triunfal
Lo tenía casi imposible en mejor película internacional y Valor sentimental, del noruego Joaquim Trier le comió la tostada. Y las esperanzas en el Oscar a mejor sonido para Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas tampoco se han materializado frente a toda una superproducción como F1: Una batalla tras otra. Poco importa: las tres ya son historia de los premios como primer equipo enteramente femenino nominado en su categoría.
Quién sí rompió el techo de cristal de los premios fue Autumn Durald Arkapaw, primera mujer ganadora del Oscar a mejor dirección de fotografía. En 98 años. A la altura del momento, la cineasta pidió a todas las mujeres de la platea ponerse en pie.
En el resto de premios, la primorosa recreación del Frankenstein de Guillermo del Toro ha sido recompensada con los Oscars a mejor diseño de producción, mejor vestuario y mejor maquillaje, por “las 400 horas” que Jacob Elordi tuvo que soportar para convertirse en el monstruo.
Y Las guerreras del K-Pop, fenómeno más allá de lo cinematográfico, gana mejor canción y mejor película de animación, pone a bailar a los Oscar como en un festival juvenil y avisa de que la ola juvenil surcoreana ya está aquí. Al tiempo.