Gaza aguarda con esperanza la reapertura del cruce de Ráfah: "Si logro salir, quizás pueda afrontar el cáncer"
- Unos 20.000 pacientes esperan obtener el permiso para poder salir de Gaza y recibir tratamiento médico fuera
- La masacre se ha cobrado la vida de 71.665, de las cuales 500 han sido asesinadas durante la tregua
Amal Abu Asim acaba de salir de su primera consulta como paciente de cáncer, una enfermedad que le detectaron hace cinco meses y que en la Franja de Gaza no tiene cura. "Necesito quimioterapia roja, han conseguido ponerme una dosis de la blanca. Es lo que hay, necesito algo que me alivie este monstruo que crece en dos zonas de mi cuerpo", explica al otro lado del teléfono de RTVE Noticias. En Gaza padecer un cáncer ya era una condena, pero desde el comienzo de la ofensiva israelí en la Franja, el 7 de octubre de 2023, se ha convertido en una sentencia de muerte. Israel ha impuesto un cerrojo sobre el territorio, impidiendo a los enfermos graves recibir tratamiento médico en hospitales fuera del enclave.
Abu Asim es poeta y novelista, cuenta con varias obras publicadas dentro y fuera de Palestina. Durante estos más de dos años de conflicto se ha refugiado en la palabra escrita para transmitir el infierno en vida en el que se ha convertido el territorio palestino. Una masacre que se ha cobrado la vida de 71.665 personas, de las cuales 500 han sido asesinadas desde la entrada en vigor del alto el fuego, el pasado 10 de octubre. Además, los bombardeos han dejado 171.419 heridos.
"La guerra ha relegado a un último plano a todos los enfermos de cáncer", asegura. "Me dieron un volante médico para recibir tratamiento [fuera], pero lamentablemente, hasta ahora no he podido salir de Gaza. "Como yo, hay miles. Hoy tuve mi primera sesión tras cinco meses de espera y me he enterado de que no hay 'quimioterapia roja', solo 'blanca', un paliativo hasta que abran los pasos", se queja Abu Asim.
Unas 20.000 personas forman parte de la larga lista de espera para salir y ser evacuadas a terceros países. Son datos del Ministerio de Sanidad gazatí, que desglosa del total de pacientes, unos 4.000 con cáncer, otros 4.500 son niños con patologías y unos 440 son casos muy críticos que se baten entre la vida y la muerte. El nombre de Amal en esa lista significa esperanza, una emoción a la que se aferra más que nunca estos días tras el anuncio de la apertura del cruce de Ráfah.
Impulsado por la presión de Estados Unidos, Israel aseguró el pasado lunes la apertura del paso fronterizo, uno de los principales puntos de entrada y salida claves para los gazatíes. Una decisión que llegó al confirmar haber recuperado el cuerpo del último rehén en Gaza, Ran Gvili. Lo cual marca un punto de inflexión en el conflicto. De hecho, al confirmarse, el portavoz de Hamás, Hazem Qassem, ha zanjado que la entrega "confirma el compromiso de Hamás con todos los requisitos del acuerdo de alto el fuego".
"Como parte del plan de 20 puntos del presidente Trump, Israel acordó una reapertura limitada del cruce de Ráfah solo para el paso de peatones, sujeto a un mecanismo de inspección israelí completo", informó la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la red social X. Una noticia que los gazatíes celebran y que ha provocado la indignación de los ministros de extrema derecha Itamar Ben Gvir y Benlalel Smotrich. Por su parte, los palestinos exigen la apertura total a mercancías y suministros médicos, bloqueados desde mayo de 2024.
"Si logro salir, quizás pueda afrontar el cáncer"
"Si logro salir, quizás pueda afrontar el cáncer, pero si me quedo es una condena a una muerte lenta y dolorosa", añade la novelista. "Porque aquí, como usted y todo el mundo sabe, no quedan ni las más mínimas condiciones para el tratamiento médico", señala. Durante la guerra, el Ministerio de Sanidad calcula que solo 3.100 pacientes gazatíes pudieron salir a través de este cruce para recibir tratamiento médico en otros países. Los bombardeos han mermado gran parte de la infraestructura de salud. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), desde el alto el fuego, las organizaciones sanitarias en Gaza establecieron 26 nuevos Puntos de Servicio de Salud (PSS) y reanudaron sus operaciones en otros 36, aumentando la funcionalidad de los PSS, del 33% antes del alto el fuego, al 40% actual. Aproximadamente, el 70% de este incremento se produjo en el norte de Gaza.
"Yo soy psicóloga y esta realidad me supera. No es fácil ser psicóloga en estas circunstancias, viviendo las mismas condiciones que los pacientes con los que trabajo, experimentando el desplazamiento, la falta de vivienda y el miedo", explica a RTVE.es, la sanitaria de Médicos Sin Fronteras en Gaza, Amina Mohammed Al-Qara. Es madre de cuatro hijos y se ha desplazado hasta 16 veces en lo que va de ofensiva israelí sobre Gaza. Comparte con RTVE.es extractos de lo que escribe para digerir y denunciar lo vivido. "Quiero escribir un libro", dice, para procesar la pesadilla con la que conviven en los últimos años. "Nada está claro en Gaza. El mundo entero se ha vuelto contra nosotros. Vivimos una vida agotadora, sin siquiera cubrir las necesidades más básicas. Siento que vivo una vida sin alma. Mi vida se detuvo aquel 7 de octubre", lamenta.
La apertura de Ráfah, dice, es clave para la entrada de centenares de camiones con ayuda humanitaria y suministros médicos. Naciones Unidas califica la situación de "insostenible", pese a la tregua impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La ayuda humanitaria entra "a cuentagotas" y las autoridades locales hablan de solo el 41% de lo acordado. Entre el 10 de octubre de 2025 y el 22 de enero de 2026, según Naciones Unidas, se han descargado 256.874 palés de carga humanitaria en los cruces. Pero la crisis humanitaria no se desinfla: más de un millón de personas en Gaza siguen necesitando asistencia de refugio de emergencia de manera urgente, según estimaciones de la OCHA.
"Si abren Ráfah todo va a mejorar"
Además, la población se está enfrentando "al peor invierno de nuestra historia, mucha lluvia y el viento es tan fuerte que arrasa las tiendas", asegura Jebreel Abu Kmail, periodista en Gaza. Explica cómo las tormentas de invierno e inundaciones en enero han dañado campamentos de personas desplazadas en Dar al-Balah y Jan Yunis. "Las lluvias también saturaron infraestructuras de agua dañadas, como la laguna de Sheikh Radwan. Desde el inicio del alto el fuego, se han documentado unos 815.000 movimientos de población, de los cuales, la gran mayoría (678.600) han sido de personas intentando regresar del sur al norte de Gaza", indica uno de los últimos informes de la Oficina de las Naciones Unidas. Abu Kmail explica que estos meses de tregua la hambruna ha remitido, pero aún no "hay ni comida en el mercado, ni el poder adquisitivo para poder comprar los alimentos. La gente vive de la ayuda y no es suficiente", matiza. Netanyahu controla el 58% del territorio gazatí, que incluye zonas de cultivo claves para una soberanía alimentaria local. A enero de 2026, el 85% de los edificios escolares están dañados o destruidos.
A pesar de la tregua, las agencias de la ONU denuncian que para los movimientos internos persisten obstáculos. Por ejemplo, en la tercera semana de enero, varias misiones de evaluación hacia Ráfah han sido denegadas por las autoridades israelíes. "Si abre el paso de Ráfah todo va a mejorar", dice el periodista. Recuerda que son muchos los que quieren huir del infierno y celebran "la apertura del cruce". La apertura de la frontera con Egipto es un síntoma para que puedan volver a la normalidad. Hay que tener en cuenta que la Franja ya sufría una situación de bloqueo por tierra, mar y aire desde 2007, antes de los atentados perpetrados por Hamás en los que fueron asesinados unos 1.200 israelíes y secuestrados otros 250. Mucha gente que podría incluso huir de Gaza ya no tiene la capacidad económica para marcharse. "Se han gastado todo el dinero en estos meses para poder sobrevivir, así que esto va a impedir una salida masiva de la población", aclara.
"Trump diseña nuestro futuro a nuestras espaldas"
El plan de los 20 puntos, presentado por Donald Trump, genera cierta desconfianza en la población local. "Creo que el plan de Trump es simplemente una farsa para ganar dinero con la sangre de nuestro pueblo", advierte Amina. Sin embargo, otros creen que el actual inquilino de la Casa Blanca ha sido quien ha traído algo de tregua en Gaza. Lo cierto es que los bombardeos no han cesado. El mismo pasado 22 de enero, mientras Trump oficializaba en Davos (Suiza) su Junta de Paz en una ceremonia en la que estuvo arropado por una veintena de jefes de Estado y de Gobierno, el Ejército de Israel mató a cuatro personas en Gaza. El periodista tiene constancia de que ha habido asesinatos a diario.
Además, en el foro de Davos, Jared Kushner, el yerno de Trump y hombre de negocios y político estadounidense, presentó el proyecto de la "Nueva Gaza". En unas diapositivas mostraron decenas de rascacielos a lo largo de la costa mediterránea del enclave y urbanizaciones en la zona de Ráfah. En un mapa explicaban el desarrollo del proyecto por fases para la construcción de nuevas "zonas residenciales, complejos industriales, centros de datos, manufactura avanzada y parques, instalaciones agrícolas y deportivas".
"Este plan de reconstrucción es al que nos aferramos viendo cómo vivimos enterrados por escombros y explosivos", explica Amina. Siendo consciente de que Washington no hará nada sin algo a cambio. Se calcula que la Franja está sembrada de restos de explosivos que tardarán hasta 14 años en ser eliminados, representando una amenaza diaria para los civiles que intentan regresar a sus hogares destruidos. "Trump dijo 'vamos a tener mucho éxito en Gaza. Será un espectáculo digno de ver' por lo están diseñando nuestro futuro a nuestras espaldas y sin contar con nosotros, pero ojalá nos deje vivir en paz", recuerda la joven enfermera.
Futuro sin alma
Siempre ha resonado otro temor entre la población, incide el periodista: que estas inversiones expulsen a la población a otros países vecinos como Egipto o Jordania. Tienen presente la amenaza de Donald Trump de expulsar a la población palestina de Gaza para tomar el control del enclave y transformarlo en la "Riviera de Oriente Próximo". A la población palestina le recuerda a lo ocurrido hace más de 75 años, la Nakba o el éxodo de 700.000 palestinos en 1948.
Esto supone un nuevo comienzo para la implementación de la segunda fase que prevé la reconstrucción y desmilitarización total de Gaza, incluido el desarme de Hamás y otros grupos palestinos. Además de la creación de una administración tecnócrata, el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) y la retirada progresiva de las fuerzas israelíes del enclave palestino.
Pero en Gaza nadie se atreve a hablar de futuro. "Sin presente no hay futuro. Nos han robado la vida", concluye la psicóloga. Se trata del episodios más mortíferos en la historia del Estado de Israel y el comienzo de una ofensiva sin precedentes que ha destruido el presente y el futuro de la población en Gaza.