La catástrofe ferroviaria, una cuestión de Estado para todos solo durante el luto
- Sánchez pide comparecer en el Congreso para informar sobre la situación del servicio ferroviario
- Tras la tregua inicial, Feijóo aseguró que el accidente de Adamuz es un "punto de inflexión" para el Gobierno
Cuarenta y cinco fallecidos en el terrorífico accidente ferroviario de Adamuz estremecían esta semana a toda la sociedad española. Incluso conseguía que bajara la intensidad de la inaceptable trifulca que caracteriza, lamentablemente, a nuestros políticos. Todos los partidos, menos VOX, y todas las administraciones públicas aparcaban sus agendas, sus rencillas y sus enfrentamientos para ponerse al servicio de los damnificados por ese accidente de los dos trenes cerca de Córdoba.
La solidaridad de los ciudadanos y la cooperación de todas las administraciones del Estado resultaban fundamentales. Y sí, Estado, todos los gobiernos, central, autonómicos y municipales, conforman el Estado. Esta vez parecían haberlo entendido.
De la importancia de esa solidaridad y de la cooperación hablaba hasta el rey durante su visita a la zona de la catástrofe. Lo escenificaban Sánchez y Moreno Bonilla compartiendo rueda de prensa y visitando juntos el área del siniestro. Las siglas no importaban.
De hecho, los dos presidentes continuaron en contacto. Unos días después, hacían público un comunicado, textualmente igual, en el que contaban haber mantenido una "conversación telefónica sobre la asistencia a las víctimas y la evolución de los trabajos en la zona del accidente". Además, acordaban "auspiciar juntos un Homenaje de Estado a las víctimas". Lo presidirán los reyes y será el día 31 en Huelva, la provincia de la que era casi la mitad de las víctimas en el fatídico accidente.
Por fin los políticos, menos la ultraderecha, estaban todos a una. Demostraban que se puede, que cumplían con su obligación y, especialmente, con el derecho de los ciudadanos. No importaban, no deben importar, las siglas ni los colores que se defiendan.
Feijóo rompe la tregua
Pero Feijóo respetó justo el tiempo de luto oficial para lanzarse a la yugular del Gobierno. Las presiones desde dentro de su partido —léase, por ejemplo, Ayuso— y la utilización que VOX está haciendo de la tragedia, podrían haber sido definitivos en el giro de 180 grados en la actitud de Feijóo.
En los primeros momentos, el líder del PP solo le afeaba al Gobierno, con razón, que no le hubiera informado del accidente; sin más, sin palabras gruesas. Es el jefe de la oposición, les guste o no a los socialistas. Pero pasados los días de duelo, las formas y el fondo cambiaban rotundamente.
Caos, corrupción, colapso demoledor, deterioro de los servicios públicos, gestión incompetente, incapacidad... Son algunos de los calificativos con los que Alberto Núñez Feijóo describía la labor del Gobierno ante el accidente de los dos trenes. Palabras muy parecidas a las utilizadas desde el domingo por Santiago Abascal.
La conclusión de Feijóo es que, con el accidente, ha llegado el "punto de inflexión" para el Gobierno. Es decir, sugiere, por enésima vez, el fin de la legislatura.
Y con esos argumentos exigía al presidente del Gobierno que comparezca en el Congreso la semana que comienza mañana. Y amenazaba con citarle en el Senado si no lo hacía en la Cámara baja.
Pero el presidente del Gobierno, conocido el primer informe preliminar de la investigación, se le adelantaba solicitando esa comparecencia a petición propia.
Claro que Sánchez suma en su comparecencia al tema, al gran tema, al accidente de los trenes, sus intervenciones en foros internacionales. No parece lo más adecuado, ningunea una cuestión de Estado. Es inaceptable. Esperemos que, al menos, el debate no se convierta en el 'y tú más'.
Ayuso marca la línea dura
Antes que Feijóo, como si se midiera con el presidente de su partido, Ayuso marcaba la línea más dura del PP. Y es que quiere que el Arzobispado de Madrid haga un funeral por los fallecidos. No le importa que ya haya previsto un homenaje de Estado con los reyes. La presidenta quiere su propio funeral, a su medida y tal vez presidido por ella, faltaría más.
Era la respuesta de Díaz Ayuso a la actitud prudente de Feijóo los primeros días y a la colaboración de la Junta de Andalucía con Moncloa.
Es la escenificación más desafiante, después de que se empezara a oír en el PP el runrún de que el Gobierno está sacando ventaja de la cooperación de Moreno Bonilla, que llegaba la hora de empezar a enfrentarse al Ejecutivo de Sánchez. La paz partidista se iba resquebrajando.
Nombres destacados del PP como Miguel Tellado, Juan Bravo, Cayetana Álvarez de Toledo o Ester Muñoz se lanzaban a las redes sociales cuestionando, como poco, la gestión del Gobierno de Sánchez. Esos eran los primeros pasos, pero Bravo convocó después una rueda de prensa para poner voz a esas quejas: "El Gobierno está desbordado, falta previsión y transparencia". "El ministro Puente está más preocupado del relato político que de la seguridad de los ciudadanos".
Una acusación a la que el titular de Transportes contestaba también con un post asegurando que lo suyo son datos, no relato.
Y la verdad, no parece que solo fuera una simple narración o descripción la rueda de prensa de dos horas y media que ofreció Óscar Puente junto al director de Tráfico de Adif y al director de Operaciones de Renfe. Ante periodistas especializados, los tres contestaron hasta la última pregunta o duda. Fueron los periodistas los que pusieron fin cuando ya no tenían nada más que preguntar, cosa poco habitual. Es más, el ministro, muy dado al sarcasmo y a la provocación, se cuidó mucho de no caer en sus habituales y dudosos recursos dialécticos.
Algunos dirigentes del PP habían animado a Feijóo a que tomara la iniciativa en la crítica, ya que creen que Pedro Sánchez estaría beneficiándose de tan dolorosa catástrofe. Además, los populares también temen que VOX les saque ventaja, sí ventaja, están pensando en el rédito político por el accidente. Terrorífico análisis.
Terminó la tregua. Esperábamos que fuera algo más que un armisticio temporal. El interés partidista, otra vez, por delante del interés de las víctimas.
Qué decepción.
En la agenda
La Mesa del Congreso fijará el próximo martes la fecha de la comparecencia de Pedro Sánchez para "informar sobre los últimos accidentes y la situación actual del servicio ferroviario".