Argentina, la última de Leo y su viaje visceral hacia la cuarta estrella
- La selección albiceleste convive con las grandes emociones en una rutina de gestas para llegar a la final del Mundial
- Final del Mundial 2026: España - Argentina en directo, domingo 19 a las 21:00h. en La 1 y RTVE Play
"Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo..." es una de las estrofas de 'Quiero ver la cuarta estrella', el hit argentino por excelencia del Mundial 2026. La canción que se corea en los banderazos, se grita en los estadios y se canta con todo el corazón en el vestuario de la albiceleste. Un nuevo himno que ha relevado al 'Muchachos' de Catar 2022 y que resume en buena medida la explosión emocional de un país perdidamente enamorado de su selección.
En las semifinales contra Inglaterra confluyó todo: el recuerdo del Diego 40 años después, la deseada victoria contra el gran enemigo histórico (con pancarta de Malvinas incluida) y la emoción de Leo Messi por contar con la oportunidad de terminar su carrrera con Argentina siendo "bicampeón". 'La última de Leo' tiene en sus manos el poder de darle la cuarta estrella a Argentina.
Y es que todo gira en torno a él. Líder absoluto dentro y fuera del campo, el jugador que nunca volveremos a ver es también el nexo emocional de su selección. Todos quieren a Leo. Todos le buscan. Y todos quieren despedirle en lo más alto. "Me emociona. Leo tiene 39 años. Tiene todo. Todo lo que un futbolista quiere. Y sigue peleando como el mejor. Así que a nosotros nos toca nada más dejarlo todo, correr por él, correr por toda la Argentina. Y la verdad estamos muy contentos", dijo entre lágrimas tras la semifinal Giovanni Simeone, poniéndole cara (y secreción) al sentimiento de un país.
De una primera fase holgada al sufrimiento más puro en las eliminatorias
El Mundial de Messi es el Mundial de Argentina. Leo fue un avión en una fase de grupos impoluta para Argentina. El '10' borró del mapa las dudas que podía haber con la campeona del mundo con seis goles en tres partidos. Tres victorias contra Argelia (3-0, los tres de Messi), Austria (2-0, ambos de Messi) y Jordania (1-3, con uno de Messi saltando desde el banquillo en el único respiro que ha tenido en todo el Mundial).
'Scaloneta' engrasada y unos resultados que fueron asado puro para engordar 'La cuarta estrella'. La canción de Pablo Quintana 'Palmito' sonaba cada vez con más fuerza por medio Estados Unidos. Las expectativas se dispararon con los posibles cruces en el lado del cuadro más amable... sobre el papel. En dieciseisavos esperaba Cabo Verde y la realidad estuvo a punto de emborronar las ilusiones argentinas. Pero allí empezó una carrera épica hacia lo imposible.
Miami, la ciudad con más argentinos de Estados Unidos, olía a choripán el 3 de julio, lista para una fiesta que se presumía tranquila para la campeona del mundo ante una de las cenicientas del torneo. Pero Cabo Verde no estaba en dieciseisavos de casualidad y exigió a Argentina su primera gesta. La hizo sufrir por primera vez en el Mundial 2026, iniciando una agónica rutina que no ha hecho más que engrandecer la mística albiceleste hasta llevarla a la gran final de Nueva York.
Aquel día Cabo Verde exprimió sus cualidades arrinconando a toda una campeona del mundo hasta la prórroga. El inesperado tiempo extra metió el miedo en el cuerpo a un equipo que tuvo que dar lo mejor de sí para conseguir el pase a octavos de final. Apareció Messi, por supuesto, para activar a un equipo que venía con aspiraciones históricas y que se pudo haber ido a casa en el primer cruce ante la fubolísticamente minúscula Cabo Verde.
La emoción de Messi
Octavos de final: Egipto. Argentina de nuevo favorita, y de nuevo susto grande el que se llevó en Atlanta. El equipo africano se puso 0-2 por delante. El más difícil todavía para Messi y su banda. En menos de un cuarto de hora, Argentina firmó una remontada épica. 'Cuti' Romero en el 79', Messi en el 83' y Enzo Fernández en el '92 materializaron una victoria legendaria que tiró abajo las gradas del flamante estadio de los Falcons. Y Messi lloró. Messi lloró como nunca, porque no se quería ir. Ese final no era el que estaba escrito para "la última de Leo".
Aquel día, 'La cuarta estrella' saltó de la grada al vestuario de Argentina, que la cantó con toda el alma. Gesta tras gesta, Argentina estaba cada vez más viva en el Mundial. "Cuando nos dan por muertos siempre aparecemos, Argentina es de película", nos dijo un aficionado argentino en Atlanta. Una batalla tras otra, la película continuó en Kansas City. Suiza, cuartos de final. De nuevo un partido igualado, trabado, que empezó liderando Argentina con un gol de MaCallister, pero que se fue de nuevo a la prórroga por el empate de Ndoye. Argentina sacó de nuevo su enorme gen competitivo para llevarse el choque en la prórroga con tantos de Julián Álvarez y Lautaro Martínez. Los dos delanteros, grises hasta ese momento, aparecieron para llevar a su equipo a las semifinales.
Y qué semifinales... "por Malvinas, por el Diego...". Inglaterra en el horizonte y 'El partido' en mayúsculas que llevaba más de dos décadas sin disputarse, esta vez con un pase a la final de un Mundial en juego. Tras un bronco comienzo y un gol de Gordon, Argentina de nuevo estuvo contra las cuerdas. Y, de nuevo, se levantó. Se levantó, de nuevo, "de la mano de Leo Messi", inspiración divina argentina, que repartió dos asistencias que engendraron los goles de la remontada de Enzo Fernández y Lautaro Martínez. La remontada más celebrada de Argentina, la que le acerca a "la cuarta estrella".
Esta Argentina que encuentra su mejor versión cuando la saca de sus tripas, volverá a jugar la final del Mundial cuatro años después. Será el último partido de Leo Messi con Argentina en un Mundial. Será contra España, la 'Finalissima' nunca jugada. "Argentina quiero verte bicampeón", dice la canción que acompaña a Argentina en cada partido. Nueva York, domingo 19. El sueño de un país está por repetirse.