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La historia detrás de la foto de Messi con Lamine Yamal 19 años antes de que el fútbol escribiera su destino

  • Joan Monfort, fotógrafo de aquella sesión, relata a RTVE cómo nació la imagen que permaneció olvidada durante años
  • La sesión solidaria para UNICEF en 2007 acabó anticipando una final del Mundial entre España y Argentina
  • Final del Mundial 2026 España - Argentina, en directo
Joan Monfort, fotógrafo de Messi y Lamine: "Ni en una película escribirías algo así"
NICO DE VICENTE / NURIA GODOY (VÍDEO) / AMANDA RAMOS (TEXTO)

No fue un entrenamiento. Ni un partido. Ni siquiera fue un balón lo que los unió por primera vez.

El primer encuentro entre Lionel Messi y Lamine Yamal ocurrió alrededor de un patito de goma y una pequeña bañera azul en la que se encontraba un bebé de apenas unos meses. Corría 2007 cuando el entonces joven futbolista del FC Barcelona participó en un calendario solidario junto a UNICEF.

Aquella sesión duró poco más de veinte minutos. Lo suficiente para congelar una imagen que nadie volvió a mirar durante años y que, sin saberlo, empezaba a revelar una de las historias más extraordinarias que ha regalado el fútbol.

Diecinueve años después, el destino —o el simple capricho del deporte— ha querido que vuelvan a encontrarse en el escenario más grande posible. España y Argentina disputarán este domingo el título de campeones del mundo con Messi y Lamine frente a frente por primera vez. El mejor futbolista de una generación contra el que muchos consideran llamado a liderar la siguiente.

Cuando la realidad supera a la ficción

El hombre que estuvo detrás de aquella fotografía sigue sorprendiéndose casi tanto como el resto del mundo. Joan Monfort recuerda perfectamente cómo nació aquella sesión: "La idea original fue de Oriol Canals. Se le ocurrió hacer un calendario solidario, salió en enero del 2008 y ahí empezó todo".

En aquel momento, Messi apenas empezaba a hacerse un hueco en el primer equipo azulgrana. Por delante seguían apareciendo nombres como Ronaldinho, Eto'o, Iniesta o Puyol. Lamine, mientras tanto, tenía apenas unos meses de vida.

"Que uno sea el mejor del mundo, que el otro llegara a ser jugador de fútbol, que estén donde están ahora mismo... si intentas escribir un guion de este tipo, a nadie se le ocurriría", resume.

Los nervios estaban detrás de la cámara

Monfort reconoce que el mayor miedo no era la fotografía, sino conseguir que todo saliera bien.

"Recuerdo sudor frío porque juntar a un futbolista con un bebé es una combinación difícil. Imagínate que le coge una rabieta y se pasa la sesión llorando".

Ocurrió justo lo contrario.

Messi se implicó desde el primer momento y el pequeño Lamine, gracias también a la presencia de su madre Sheila, se mostró tranquilo durante prácticamente toda la sesión.

"Messi entró y se sorprendió al encontrarse con un bebé, pero enseguida le puso ganas. Y Lamine era un bebé muy sonriente y agradable. Fue una química muy rápida".

Hasta la bañera tenía historia. No pertenecía al club ni a ningún estudio fotográfico. Era la de la hija del propio Monfort: "Se me ocurrió la foto mientras estaba bañando a mi hija. Cogí la bañera, el patito, las toallas, el jabón... y me lo llevé todo al Camp Nou al día siguiente."

Una fotografía que el tiempo terminó de revelar

La imagen permaneció guardada durante mucho tiempo. Ni siquiera su autor volvió a pensar demasiado en ella hasta que el padre de Lamine la publicó en redes sociales durante la Eurocopa de 2024.

Curiosamente, Monfort no recordaba quién era aquel bebé: "Un compañero me preguntó que quién era el niño; yo no lo sabía. Cuando me dijo que era Lamine Yamal pensé que era una casualidad, pero no le di más importancia. Al día siguiente el teléfono era una olla hirviendo de llamadas".

Desde entonces, la fotografía dejó de ser un recuerdo para convertirse en uno de los grandes símbolos del relevo generacional del fútbol.

Diecinueve: principio y final

Como si la historia no hubiera acumulado suficientes coincidencias, el fútbol todavía guardaba una más.

Lamine disputará la final con el dorsal 19, el mismo número que Messi llevó tanto en el Barcelona antes de heredar el mítico 10 como en el Mundial de Alemania 2006, el primero de su carrera con Argentina.

El extremo español mantiene ese dorsal con la selección porque el reglamento interno da prioridad a los jugadores con más internacionalidades para elegir número, motivo por el que el 10 continúa siendo propiedad de Dani Olmo.

Y hay un último detalle que parece inventado. No solo hace 19 años desde que se tomó aquella instantánea, sino que la final que vuelve a unir a sus protagonistas también se disputa un día 19.

Probablemente sean solo casualidades. O quizá, "si piensas en un final para esta historia, no puedes encontrar uno mejor que este", admite el propio Joan Monfort con una sonrisa. "Una amiga me dijo hace poco: 'Joan, escribiste la historia antes de que pasara'. No lo había pensado nunca, pero sí, estaba retratando algo que aún no sabía nadie".