Doce países, entre ellos España, han anunciado sanciones comerciales a Israel. El embargo comercial es contra las colonias judías en Cisjordania. El objetivo es protestar contra la violencia cometida por los colonos contra los palestinos y la expansión de los asentamientos.
Mohamed bin Zayed Al Nahayan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos, alertó personalmente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, del ataque del 7-O por parte de Hamás. El mandatario israelí no avisó ni al Ejército ni al Servicio de inteligencia de esta advertencia, según ha informado el medio Haaretz.
Netanyahu atraviesa un momento inestable a dos meses de las elecciones, pero su equipo niega que se produjese esta llamada mientras los partidos de la oposición le piden que “deje de mentir”.
La estrategia de Israel en Gaza pasa también por apoyar a milicias palestinas rivales de Hamás en la Franja. Su actividad ha aumentado desde el alto el fuego cuando Israel ocupa más del 60% de Gaza. Para poder actuar en la zona que no está directamente bajo su control puede hacer dos cosas: bombardear, lo que hace cada semana, o utilizar a grupos armados afines, que le hacen el trabajo al gobierno de Benjamín Netanyahu.
El objetivo de estas milicias es, a priori, combatir a Hamás, pero una investigación del periódico Haaretz, con testimonios de soldados, apunta también a crímenes de guerra. En una Franja arrasada, han instalado sus bases al lado de los puestos avanzados del Ejército israelí, con quienes parecen trabajar codo con codo.
Un ejemplo de ello es que esta semana uno de estos grupos ha capturado a un alto cargo de Hamás. Y este mismo viernes varias personas han muerto en enfrentamientos entre grupos armados, uno de ellos, apoyados por Israel.
No hay día sin violencia en Cisjordania. Radicales israelíes que amedrentan a los palestinos: les pegan, acosan, les roban el ganado, les queman casas, negocios o directamente los matan. La prensa israelí ya no puede mirar hacia otro lado. Algunos medios hablan ya abiertamente de terrorismo judío, pero los más relevantes, como la mayoría políticos israelíes, todavía le restan importancia.
Prefieren hablar de un grupo de chavales indisciplinados que no representan al resto de colonos, explica Oren, de la revista Seventh Eye. Incluso el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, abiertamente pro - Netanyahu, ha levantado la voz ante tanta pasividad.
Algunos israelíes empiezan a abrir los ojos, pero la mayoría, dice el periodista israelí, sigue a favor de la ocupación de Cisjordania. Y es de ciegos, añade, pensar que ocupación y no violencia son compatibles. La presión internacional no logra frenar a los radicales. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, tampoco les para. De hecho, los colonos a menudo están protegidos por el Ejército. Los israelíes sí pueden hacerlo, si quieren. En dos meses eligen quién se pone al frente de su gobierno.
Un nuevo muro construido por Israel fractura poblaciones palestinas, aísla a sus habitantes y fuerza el desplazamiento. A un lado de la fortificación, queda aproximadamente el 20% de la superficie del municipio, donde se concentran la mayoría de sus 1.200 habitantes.
Al otro lado, la barrera aísla la mayor parte de los terrenos y las granjas, inaccesibles ya para los vecinos, arrinconados por esta cicatriz que ha seccionado el mapa de su pueblo. La construcción del muro y el despliegue militar israelí son la espada y la pared que estrangulan a la población palestina de Atuf.
Israel prohíbe el acceso de periodistas occidentales a la Franja de Gaza desde la ofensiva contra Hamás, hace más de tres años.
Por eso, es especialmente relevante el papel de los informadores que viven en el enclave costero y que, desde allí, nos cuentan qué sucede sobre el terreno.
Un equipo que colabora con Radio Televisión Española ha hablado con varios informadores sobre cómo vivieron ese día.
No hay ambulancias para llevar a los heridos en la Franja de Gaza, ni camas suficientes en los hospitales donde atender a los pacientes. La ONU habla de "colapso sistémico" en este enclave, después de tres años de ofensiva israelí. La situación sanitaria es tan precaria que los pacientes mueren esperando un tratamiento o una evacuación.
#YaTDigo - Los niños palestinos no disfrutan de los 10 derechos fundamentales que les reconoce la Convención de la Infancia. Ni en Gaza, ni en Cisjordania. Y su situación no deja de empeorar. El ejército israelí ha matado cada día, de media, al menos a un niño palestino desde que se firmó el alto el fuego, según fuentes de UNICEF, que también recoge datos de los miles de niños heridos, discapacitados y sin acceso a la escuela por el régimen de ocupación. Israel mantiene además en sus cárceles a cientos de niños sin cargos ni juicio.
El próximo 10 de octubre se cumplirá un año después del último alto el fuego entre Israel y las milicias de la Franja de Gaza. Sin embargo, la aparente tregua, que no es real porque Israel ha seguido bombardeando de acuerdo a sus objetivos, sigue sin curar las heridas de un enclave devastado y una población agotada.
Además, tras casi tres años de ofensiva israelí, el sistema sanitario está colapsado: solo una veintena de centros funciona parcialmente y dispone de unas 2.000 camas para más de dos millones de personas. La atención materno-infantil es mínima. Apenas hay tratamiento para las enfermedades crónicas ni servicios de rehabilitación, y en muchos centros ni siquiera pueden realizarse pruebas diagnósticas básicas.
En consecuencia, más de 1.200 pacientes con cáncer han muerto mientras esperaban ser evacuados, según la UNRWA. Naciones Unidas asegura que siete de cada diez niños menores de dos años sufren inseguridad alimentaria. También han aumentado los abortos espontáneos y los partos prematuros, y cada vez más bebés mueren durante su primer día de vida.
La reclamación de las organizaciones humanitarias es conocida, pero no por ello menos urgente: permitir la entrada de más ayuda y material sanitario, acelerar las evacuaciones médicas y garantizar la financiación necesaria para reconstruir el sistema de salud.
Israel sostiene que permite la entrada de 600 camiones de ayuda diarios y niega estar restringiendo el acceso humanitario. Sin embargo, quienes trabajan sobre el terreno describen una realidad muy distinta: siguen faltando alimentos, medicamentos y equipos médicos. También reclaman que se permita la entrada del personal internacional necesario para relevar y apoyar a sus compañeros palestinos.