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Líbano buscará extender el alto el fuego en la segunda ronda de conversaciones con Israel auspiciadas por EE.UU.

  • Trump se reunirá con representantes del Líbano e Israel durante las conversaciones en la Casa Blanca
  • Para Israel, Hizbulá sigue siendo el principal obstáculo; para Líbano, la ocupación de su territorio
Preparativos de las primeras negociaciones en más de 30 años entre Israel y Líbano en Washington
Preparativos de las primeras negociaciones en más de 30 años entre Israel y Líbano en Washington AFP
RTVE.es/Agencias

Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente norteamericano, Donald Trump, volverá a reunir este jueves en la Casa Blanca a representantes de Líbano e Israel en un intento por sostener el alto el fuego alcanzado a mediados de abril, que expira este domingo. Para Beirut, la prioridad es clara: evitar que la actual pausa derive en una nueva escalada en un frente que sigue estrechamente vinculado a la tensión regional con Irán.

Aunque la tregua ha reducido la intensidad de los combates, la situación sobre el terreno dista de ser estable. Los ataques continúan en el sur del país, donde el Ejército israelí mantiene una franja de seguridad de varios kilómetros dentro de territorio libanés con el objetivo, según su Ejército, de impedir los lanzamientos de cohetes hacia el norte de Israel.

En ese contexto, Hizbulá - actor central del conflicto y aliado de Teherán - mantiene un equilibrio delicado: respalda la continuidad del alto el fuego, pero insiste en que solo será viable si Israel cesa completamente sus operaciones, acusándole de perseguir un fin ulterior en su última ofensiva en el país: la ocupación del territorio.

Igualmente, el llamado "partido de Dios", rechaza cualquier forma de negociación directa con el Estado hebreo.

El día más mortífero desde la tregua

La fragilidad del alto el fuego quedó patente el miércoles, cuando se registró la jornada más letal desde su entrada en vigor. Al menos cinco personas murieron en bombardeos israelíes, entre ellas la periodista Amal Khalil, en un episodio que ha reavivado la presión interna sobre el gobierno de Beirut, donde ha habido protestas de los profesionales de la comunicación por el asesinato de la reportera.

Según fuentes libanesas, los ataques se concentraron en distintas zonas del sur del país, donde Israel continúa operando dentro de lo que llama "franja de seguridad", que ha establecido a lo largo de la frontera. Por su parte, El Ejército israelí, reiteró su advertencia a la población civil para que no acceda a esas áreas.

Ese mismo día, Hizbulá respondió con al menos cuatro operaciones en el sur del país, en lo que describió como represalias directas a los bombardeos. El grupo insiste en que mantendrá sus acciones mientras considere que persiste la “ocupación” israelí.

El repunte de la violencia ha puesto en cuestión la viabilidad de la tregua en su formato actual, especialmente a pocos días de que expire. Aunque los combates a gran escala se han reducido desde el 16 de abril, los intercambios de fuego y los ataques puntuales continúan marcando el ritmo sobre el terreno.

El actual ciclo de violencia se reactivó el 2 de marzo, cuando el grupo chií abrió fuego en apoyo de Irán en el marco de la escalada regional. Desde entonces, la ofensiva israelí ha dejado cerca de 2.500 muertos en Líbano, según cifras oficiales, en un conflicto que sigue lejos de estabilizarse pese a los esfuerzos diplomáticos en marcha.

Imágenes del funeral de la periodista Amal Khalil, asesinada el 22 de abril en Líbano AP

Diplomacia bajo presión

La reunión en Washington se produce en un momento clave. La delegación libanesa prevé solicitar formalmente la extensión del alto el fuego como paso previo a cualquier negociación más amplia. Beirut aspira a que una prórroga permita abrir una fase posterior centrada en cuestiones estructurales: la retirada de las tropas israelíes, la liberación de detenidos y la delimitación definitiva de la frontera.

En paralelo, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, ha restado importancia a las diferencias con Líbano, asegurando que no existen "desacuerdos serios" más allá de cuestiones fronterizas puntuales. A su juicio, el verdadero obstáculo para una eventual normalización es Hizbulá, cuya desarticulación sigue siendo uno de los objetivos estratégicos de Israel.

La cita estará liderada por Donald Trump y contará con la presencia del secretario de Estado, Marco Rubio, junto a otros altos cargos como Michael Needham y los embajadores de EE. UU. en Israel y Líbano, Mike Huckabee y Michel Issa. Líbano estará representado por su embajadora en Washington, Nada Hamadeh, mientras que Israel enviará a su embajador Yechiel Leiter.

Pese al papel mediador de Washington, Estados Unidos insiste en desvincular estas conversaciones de su estrategia frente a Irán. Sin embargo, sobre el terreno, ambos escenarios siguen profundamente conectados.