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Pérez de los Cobos niega ante el juez del caso Kitchen que se usaran fondos reservados para espiar a Bárcenas

  • El coronel responsable de la gestión de los fondos dice que "nunca detecté ninguna irregularidad"
  • El sacerdote Silverio Nieto avisó a Fernández Díaz de que Martínez iba a entregar sus mensajes
Pérez de los Cobos niega irregularidades en la utilización de fondos reservados

Nueva jornada de declaraciones de los testigos del juicio del caso Kitchen, sobre el presunto operativo parapolicial montado desde el ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas y robarle documentación comprometedora para la formación política. Este martes la sala ha escuchado al coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, que dirigió el gabinete coordinación y estudios de la secretaría de estado de Seguridad y se ocupaba de la gestión de los fondos reservados.

Durante su testimonio ha afirmado: "Nunca detecté ninguna irregularidad y utilicé las facultades de control que establece la ley" para la utilización de esos fondos. Y ha señalado que su función era "ser cajero".

"Todos los fondos" que recibía la policía nacional contaban con su firma y la del exsecretario de Estado. "Era un sistema de control en cascada", ha detallado el testigo, que recibía documentación sobre la utilización de los fondos reservados con "conceptos genéricos": "La documentación no es acumulativa en cuanto a los comprobantes del gasto", ha dicho.

A preguntas del fiscal ha negado recordar si en algún momento recibió algo relativo a la operación "Kitchen" o "cocinero", Bárcenas" o similar. Aunque ha llamado la atención sobre el hecho de que el listado de operaciones que le llegaba mensualmente "podía superar el centenar o los dos centenares".

Pérez de los Cobos ha insistido en que los documentos de control establecían conceptos genéricos "como el pago a colaboradores, en plural". Por eso, "puede haber una operación en la que haya 25 colaboradores y a la Secretaría de Estado lo que llega es el global de lo consumido en el mes anterior en cuanto a pago a colaboradores de la operación", ha explicado.

Además, ha señalado que "nunca" llegaron al gabinete 'recibís' de Sergio Ríos ni recuerda gastos nominativos de Enrique García Castaño, quien era el jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO).

El sacerdote Silverio Nieto reconoce que envió al exministro mensajes de Martínez

El primero en prestar declaración este miércoles ha sido sin embargo el sacerdote y expolicía Silverio Nieto. Ha negado que actuase como mediador entre varios acusados, pero ha reconocido que reenvió al entonces ministro del Interior un mensaje en el que su ex número dos advertía que entregaría al juzgado unos mensajes sobre la operación Kitchen. También se lo reenvió al excomisario Enrique García Castaño. "Si no se lo envié al señor Rajoy es porque no tenía su teléfono", ha añadido.

Durante el juicio se ha exhibido el mensaje Nieto recibió de Martínez y reenvió a Fernández: “Según me dice mi abogado, además de cuestiones formales la defensa mañana exige entregar en el juzgado las actas notariales en las que constan los mensajes recibidos en 2013 y 2014 con instrucciones muy claras y explícitas sobre los supuestos operativos policiales de los que trata todo esto, -cuya legalidad siempre me pareció clarísima- y que necesariamente conllevarán la citación de Jorge y probablemente de Rajoy. Desde luego nada más lejos de mi deseo”.

Al sacerdote le sorprendió que Martínez acudiese a él y lo interpretó como un acto de "desasosiego, preocupación o desahogo": "Se encontraba un poco desamparado", ha dicho.

Nieto ha justificado el reenvío del mensaje "porque estaba saliendo en todos los medios" y porque le pareció "bien" que el exministro "supiera lo que iba a hacer Francisco Martínez". Recibió respuesta de ambos: "Enrique (García Castaño) me dijo “Espero que diga la verdad”. Y don Jorge (Fernández Díaz) me dijo “Para nada, yo nunca me he dirigido a Francisco Martínez por correo electrónico y en ningún caso le he dado instrucciones sobre operativos policiales”. Después, según el testigo, no volvieron a hablar del asunto.

Durante su declaración le han preguntado por otro mensaje previo en el que Martínez criticó una noticia sobre la declaración en que García Castaño que le implicaba: "Qué falta de todo, empezando por gratitud", decía el mensaje, "da igual si es verdad o medio verdad, a mí me destroza".

También ha sido cuestionado por un mensaje más en que el sacerdote informó a Martínez de que García Castaño había hablado "solo del 'pendrive' que entregó con el volcado de teléfonos que trae el conductor". Su respuesta ha sido que un tema "del que sabe todo el mundo" y estaba en los medios de comunicación. En la causa se investiga el volcado de varios dispositivos pertenecientes a Bárcenas y entregados por el presunto confidente de la trama, el exchófer Sergio Ríos.

El cajero de los fondos reservados confirma los pagos a Ríos

Durante la jornada de este martes, también ha prestado declaración el comisario jubilado Felipe Eduardo Lacasa, exsecretario general de la DAO cuya función era la de ser "cajero" de los fondos: "me encargaba de pedirlos, recogerlos y pagar a las unidades" según las instrucciones recibidas. En su declaración ha confirmado que se usaron fondos reservados para pagar al chófer Sergio Ríos de forma periódica por el concepto "confidente".

Lacasa ha recordado que entregó dinero a Enrique García Castaño, José Manuel Villarejo y también a Manuel Gómez Gordo, todos ellos colaboradores de Eugenio Pino. Sobre el excomisario Villarejo, ha reconocido que era "muy puntilloso": "justificaba hasta el último céntimo de lo que pedía". Toda la documentación que aportaba "se grapaba y se guardaba en caja y se unía a la carpetilla de ese mes".

También ha recordado que "en alguna ocasión" vio el nombre de Sergio Ríos, "creo que en los papeles de Villarejo, pero no sabía quien era", ha añadido. Posteriormente, ha señalado, "García Castaño me dijo que era el conductor de Bárcenas. Hasta ese momento no tenía ni idea de quien era ese confidente".

Durante la sesión, le han mostrado la nota en la que aparecía registrado el gasto de 700 euros asociado a la compra de una pistola "para cocinero". "Tengo que decir como anécdota que fue la primera vez que vi la palabra cocinero. Nunca había oído hablar de la operación Kitchen hasta después de jubilarme. Me acordé de este recibí y fue cuando uní todo", ha recordado.