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Las claves de las declaraciones de Rajoy y Cospedal en el juicio de la Operación Kitchen

  • Rajoy habla de "una operación policial", que fue "legal" y niega la destrucción de pruebas de la contabilidad 'B'
  • Cospedal reconoce su relación con Villarejo al que hacía "preguntas, pero no encargos"
Captura del video de la señal de la Audiencia Nacional, de un momento de la declaración como testigo del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy
Mariano Rajoy, durante su declaración como testigo en el juicio del caso Kitchen EFE/Señal Audiencia Nacional

Absolutamente medidas. Así han sido las respuestas del expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su declaración en el juicio del caso Kitchen. Trece años después de los hechos, la Audiencia Nacional intenta dilucidar el presunto operativo parapolicial, montado desde el ministerio del Interior, para espiar al extesorero del PP, Luis Bárcenas, y robarle documentación comprometedora para el partido.

Rajoy y Cospedal llegaban a su cita con el tribunal con cuatro minutos de diferencia. Él en el interior de un coche negro que accedió directamente al parking. Ella en un taxi hasta las inmediaciones de la Audiencia, donde se apostaban, como no podía ser de otra forma, decenas de periodistas.

Una vez dentro, el expresidente negó la mayor. No sabía nada de la operación, no destruyó ninguna prueba, no recordaba la mayoría de los mensajes. Respecto a las siglas y los alias que supuestamente aludirían a él replicó "Yo me llamo Mariano Rajoy". Tanto él como Cospedal defendieron a la cúpula de Interior de ese momento: el exministro Jorge Fernández Díaz y el que fuera su número dos, Francisco Martínez, que se sientan en el banquillo de los acusados.

"No me consta". "Absolutamente Falso"

Las respuestas del expresidente fueron en su mayoría negativas. Según su declaración, no fue informado de la contabilidad en 'B' del PP, no mantuvo contactos para influir en la declaración de Bárcenas al respecto, no supo nada de las presiones o los presuntos seguimientos al extesorero y su familia. "No", "no me consta" o "absolutamente falso" fueron en repetidas ocasiones la contestación de Rajoy a preguntas relacionadas con estas cuestiones.

Tampoco recordaba la mayoría de los mensajes intercambiados con el extesorero, incluido aquél en que Rajoy le dijo a Bárcenas: "Hacemos lo que podemos".

Sí recordaba el "Luis, sé fuerte", porque "a lo largo de los últimos 15 años se publicaba casi todos los días".

Una "operación policial" adecuada a la "legalidad"

Rajoy dijo en sede judicial que "no sabía que se estaba produciendo la operación" y se enteró "después". En todo caso, defendió que "no ha habido ninguna operación política", sino una "operación policial cuyo objetivo era el que debía haber sido siempre: coger el dinero de Bárcenas y averiguar quienes eran sus testaferros". "Estoy totalmente seguro de que se adecuó a la legalidad", concluyó el expresidente del Gobierno.

El que fuera presidente del PP cuando estalló la Gürtel, se dieron a conocer los 'Papeles de Bárcenas' y se puso en marcha, presuntamente, la operación Kitchen, dijo que "de esta operación policial me enteré en 2021 en una comisión en el Congreso". "Salí del Gobierno en 2018 y nadie me preguntó nunca en el Parlamento", aseveró.

Las contradicciones en la destrucción de pruebas

Tanto Mariano Rajoy como Luis Bárcenas han declarado como testigos en este juicio, y por tanto ambos están obligados a decir la verdad. Sin embargo sus versiones han sido contradictorias. Uno de ellos, por tanto, no se ajusta a la realidad.

En su declaración, el expresidente desmintió el relato del extesorero sobre la destrucción de pruebas de la contabilidad "extracontable" del partido. Esa escena constaba en una de las grabaciones que el extesorero guardó en un pendrive, que le fue sustraído, y en la nube, de donde desapareció. Solo Bárcenas las ha escuchado. Según su declaración, acudió al despacho de Rajoy con una fotocopia en la que aparecía el saldo de esa contabilidad en 'B' del PP y un sobre que contenía el dinero. En presencia del extesorero, el expresidente, sorprendido por la existencia de ese documento escrito, lo habría destruido en una trituradora de papel y habría guardado el sobre.

En su declaración, Mariano Rajoy negó este episodio, que calificó simplemente de "absolutamente falso". Y señaló su "tranquilidad total y absoluta" respecto a la posible existencia de esas grabaciones del extesorero: "No creo que las tuviera, porque si las tuviera las hubiera dado a conocer como dio a conocer otros muchos documentos", señaló.

Rajoy desmintió también las coacciones señaladas por el extesorero y minimizó su contacto con él. Su relación, dijo el expresidente era "puramente profesional y no ocupaba demasiado tiempo". Añadió además que Luis Bárcenas "no era una persona de mi confianza". "Yo nunca me ocupé de temas económicos", concluyó.

La defensa de los principales acusados

Tanto el expresidente del Gobierno como la ex secretaria general del PP respaldaron al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, principal acusado de la trama.

Rajoy, que también fue titular del Interior entre 2001 y 2002, dijo que no estuvo "ni un segundo de mi vida pendiente de los fondos reservados" cuando ocupaba ese cargo. Sería "absurdo", según el expresidente, que el titular de esa cartera estuviese al tanto de operaciones policiales y confidentes.

Por su parte, María Dolores de Cospedal describió al exministro como "una persona íntegra que ha sufrido mucho" y con el que ha mantenido una "relación amable".

Cospedal reconoce su relación con Villarejo

La ex secretaria general del PP y ex ministra de Defensa, confirmó que, tal como había declarado el día anterior su expareja, Ignacio López del Hierro le presentó a José Manuel Villarejo porque el excomisario tenía interés en conocerla. Posteriormente se vieron en varias ocasiones, en su despacho de Génova y puntualmente en una cafetería de Madrid, ya que su relación no era de amistad. Sin embargo, el jefe de gabinete de Cospedal apostilló minutos después que ella habría recibido al excomisario en alguna ocasión en su despacho del ministerio.

En todo caso, la también expresidenta de Castilla La Mancha dijo que ella a Villarejo le hacía "preguntas, pero no encargos". "Son cosas distintas", señaló.

Le pareció un "disparate" que la abogada del PSOE le preguntase si había pagado al excomisario o intercedido para que éste lograse contratos públicos". Y apostilló que, cuando estaban en la oposición, en el PP tenían "la sospecha más que fundada" de que estaban siendo "espiados" desde el Ministerio del Interior, y que Villarejo le comentó que podría averiguar "algo".

"La vida del señor Bárcenas no me interesa"

Al igual que el ex presidente del Gobierno, la ex secretaria general del PP puso un cordón sanitario en torno a la figura de Luis Bárcenas. De hecho, circunscribió su último contacto a una conversación "a mitad de 2009". Desde entonces no hubo entre ambos "ningún tipo" de contacto.

Cuando le preguntaron datos sobre la contratación del chófer de la familia, Sergio Ríos, presuntamente captado por el operativo para espiar y robar a sus jefes, Cospedal dijo: "La vida del señor Bárcenas desde que dejé de tener relación con él, no me interesa". Una idea en la que insistió minutos después.

Además, Cospedal señaló, al final de su declaración, que "no le consta" que el expresidente tuviese relación con Bárcenas, como dijo desconocer que se estuviera montando un operativo policial en torno al extesorero o que se hubiese pagado al chófer Sergio Ríos por sus servicios al operativo.

Respecto a los efectos que Bárcenas dejó en la sede del PP tras su despido, 27 cajas según Cospedal, recuerda que dijo "si no vienen a por ello le dije lo voy aponer todo en la calle". Y recordó que el extesorero "montó unas historias con el tema de los ordenadores que luego una sentencia ha dejado claro que era mentira" y en el juicio "ni siquiera compareció como perjudicado". "Nunca reclamó nada", insistió, esto es "una cosa bastante nueva".

Los testimonios continúan la próxima semana

Tras una semana de infarto, la próxima semana semana la sala de la Audiencia Nacional que juzga la Kitchen será escenario de nuevas declaraciones de gran interés. El primero en pasar por el estrado de los testigos será el hijo del extesorero, Guillermo Bárcenas, denunciante junto a sus padres en la acusación particular. Detallará el episodio en que un falso sacerdote entró en su domicilio, cuando Luis Bárcenas estaba en prisión, y amenazó a la familia y a una sirvienta a los que pidió la entrega de "todos los pendrives". Aunque el autor de esos hechos ya fue condenado y falleció hace cuatro años, algunos ven incógnitas sin resolver en estos hechos, y al hijo le pareció "demasiado planeado".

También testificará el excompañero de celda de Bárcenas en Soto del Real. Según el escrito de acusación podría haber sido un "colaborador" que se acercaba "constantemente" al extesorero y después obtuvo "de forma sorprendentemente rápida permisos penitenciarios" y el tercer grado penitenciario.

Los otros platos fuertes, sin lugar a dudas, los pondrán los testimonios de la exvicepresidenta del Gobierno con Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y el ex secretario general del PP Javier Arenas. Según testimonio de Bárcenas este último habría conocido la contabilidad irregular del partido y el extesorero habría grabado una conversación al respecto entre ambos. El audio, sin embargo, desapareció junto con el que supuestamente Bárcenas registró del presidente del Gobierno.