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La reunión de Felipe VI con Sheinbaum y otros momentos clave en la relación entre España y México

  • El encuentro se considera el cierre de las tensiones diplomáticas iniciadas durante el gobierno de López Obrador
  • México y España comparten múltiples intereses, pero también una historia con algunos desencuentros
Los momentos clave de la relación entre España y México
Felipe VI se reunirá con Claudia Sheinbaum en Ciudad de México durante su viaje al Mundial Gobierno de México / EFE

La reunión que sostendrán este jueves el rey Felipe VI y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, supone un paso más en la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países tras unos años de tensiones por los reclamos por parte de las autoridades mexicanas de una petición de perdón por los abusos durante la conquista. 

El encuentro tendrá lugar en la Ciudad de México, donde el monarca hará una escala antes de desplazarse a la ciudad mexicana de Guadalajara para asistir al partido del Mundial de Fútbol que disputarán la selección española y la selección de Uruguay el viernes 26 de junio.

El monarca estará acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón. Y aunque no se saben los temas que tratarán, Sheinbaum adelantó que aprovecharía la visita para abordar la importancia de los pueblos originarios y la necesidad de reconocer la grandeza cultural mexicana anterior a la colonización.

Expertos ven en la reunión el "broche final" al renovado acercamiento entre los dos países. "Es el fin de esa pequeña crisis diplomática iniciada durante el anterior gobierno mexicano de (Andrés Manuel) López Obrador y la normalización de relaciones bilaterales", dice a RTVE Noticias el politólogo Íñigo García Marín, profesor en la Universidad de Alcalá.

García Marín señala que a ninguna de las dos partes le interesa seguir con una política de distanciamiento entre dos países con múltiples intereses compartidos, histórica y culturalmente ligados, pero también protagonistas de marcadas diferencias a lo largo de los años.

"México es uno de los países donde la impronta de la colonia y la impronta cultural española son más fuertes en toda América Latina. Y a partir de ahí, desde esa intensidad, es donde se puede entender esta historia de encuentros y desencuentros", explica, por su parte, Fernando Harto de Vera, profesor del Departamento de Historia, Teoría y Geografías Políticas de la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Política Contemporánea de América Latina. 

De los lazos diplomáticos a la ruptura de relaciones durante 38 años

Después de la independencia de México en 1821, no fue hasta 1836 cuando España finalmente reconoció a México como nación libre, soberana e independiente, siendo la primera de las repúblicas hispanoamericanas con las que España estableció relaciones diplomáticas.

La influencia de esas nuevas repúblicas, en particular, México, en la antigua metrópolis se verá claramente un siglo después, con la llegada de la II República a España en 1931. Los encargados de elaborar la Constitución republicana se inspiraron en los principios de la Constitución mexicana de 1917, que estableció los principios del laicismo y constitucionalizó derechos sociales y económicos.

Será con el inicio de la guerra civil, en 1936, cuando México y España viven uno de los momentos históricos de mayor relevancia en su relación. El país norteamericano, gobernado por el presidente Lázaro Cárdenas, fue uno de los grandes valedores de la República española en la escena internacional. 

México auxilió a miles de refugiados españoles a través de sus embajadas y consulados. Entre ellos, dio protección a Manuel Azaña, último presidente de la República, quien murió por motivos de salud en 1940 en Montauban, en el suroeste de Francia, en una habitación de hotel alquilada por México, y considerada, por tanto, territorio mexicano. 

Se estima que México recibió a cerca de 25.000 exiliados, algunos de ellos niños evacuados que viajaron solos. Y también entre ellos muchos intelectuales y artistas que enriquecieron las instituciones educativas del país. Algunos de ellos fundaron importantes centros de estudios y culturales, como el Colegio de México y el Ateneo Español de México.

"En épocas de la dictadura franquista, México mostró una extraordinaria solidaridad con el gobierno legal de la República y con los republicanos exiliados. Y eso tensó a nivel político las relaciones con la España de Franco", dice Harto de Vera, quien agrega, no obstante, que esa situación a nivel político "no tensó las relaciones a nivel de cultura popular entre el pueblo mexicano y el pueblo español".

Tras la victoria de los sublevados y el inicio de la dictadura de Francisco Franco, México rompió relaciones con España y nunca reconoció el gobierno militar. De hecho, el país fue la sede del gobierno republicano en el exilio.

El restablecimiento de las relaciones y las Cumbres Iberoamericanas

Las relaciones entre ambos países no se restablecerían hasta después de la muerte de Franco. Fue en 1977, durante el gobierno mexicano de José López Portillo y bajo el reinado de Juan Carlos I. A partir de ahí se inicia un período de décadas de fortalecimiento y crecimiento de la relación entre los dos países a todos los niveles: económico, cultural, académico y político.

Los vínculos comerciales, por ejemplo, se desarrollan hasta que España se convierte en el segundo inversor en México en sectores estratégicos como el energético, las comunicaciones, la banca, la construcción y las infraestructuras y el turismo.

"El restablecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales es un parteaguas", considera García Marín, quien destaca como momento, además, el inicio de las Cumbres Iberoamericanas a partir de 1990. "Las cumbres iberoamericanas que España va a impulsar son la culminación de la España democrática, volviendo la mirada a América Latina e intentando unir a toda la región con el país", dice.

El politólogo, eso sí, apunta un matiz que a veces se pasa por alto y que explica también esa relación a veces compleja entre ambos países: "México siempre ha discutido el presunto liderazgo de España en el mundo hispano, entiende que España no tenía por qué ser el líder de esa comunidad y en muchas ocasiones es más reticente a la asistencia a las cumbres y a los propósitos de las mismas".

Por otro lado, otro de los aspectos a tener en cuenta es que, para México, España es también la puerta al continente europeo, a la Unión Europea, a todos los niveles: económico, político y migratorio.

La demanda de perdón de López Obrador y las tensiones diplomáticas

Después de la llegada al poder del izquierdista López Obrador (2018-2024), se produce un nuevo escenario de distanciamiento diplomático. En 2019, el entonces presidente de México pidió por carta al rey Felipe VI —y al entonces papa Francisco— que se disculpara por los abusos cometidos por los españoles durante la conquista del actual México. 

"Es tiempo ya de decir que vamos a reconciliarnos, pero primero pidamos perdón", afirmó en ese momento López Obrador. El Gobierno de España respondió lamentando "profundamente" que se hiciese pública la misiva y rechazando su contenido "con toda firmeza". 

López Obrador en una de sus ruedas de prensa diarias.

El entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, desató un episodio de tensión diplomática con una misiva enviada al rey Felipe VI en 2019. Carlos Santiago / DPA

El enfrentamiento diplomático se avivó en 2024, cuando Claudia Sheinbaum —heredera política de López Obrador—, en un hecho sin precedentes, vetó al rey Felipe VI en su toma de posesión como presidenta electa de México. En respuesta a lo que calificó como una "inaceptable" exclusión, el Gobierno de España tomó la decisión de no acudir a México para el acto. 

Un año después, recordando la carta de su predecesor, Sheinbaum afirmó que su Gobierno seguía esperando una disculpa. En este período, con todo, aunque sí hubo un distanciamiento diplomático, las relaciones nunca se rompieron, como reconocía la próxima presidenta: "Con España se tienen relaciones, no se ha roto ninguna relación”. 

Esto se explica porque "el mundo de las relaciones internacionales es pragmático", dice el historiador Harto de Vera. "La valoración de la conquista y la asunción de responsabilidades tienen sentido en términos de debate académico y en términos de debate cultural", explica, agregando que no siempre esos debates tienen sentido en un contexto como el de las relaciones internacionales.

El acercamiento con Sheinbaum

Los gestos que esperaba el gobierno de Sheinbaum llegaron este año. Primero fue Albares, quien en marzo reconocía el "dolor e injusticia" provocados por España a los "pueblos originarios mexicanos". Poco después, fue Felipe VI quien hizo un gesto de acercamiento y reconoció "abusos y controversias éticas" durante la colonización. 

Los expertos consultados coinciden en que se estaba esperando tanto un cambio de gobierno en México como un gesto por parte de España para una vuelta a la normalización de las relaciones. "Ese cambio se da y a partir de ahí el gesto de acercamiento del rey Felipe, en el que admite algo en lo que hay consenso entre todos los historiadores, y es que evidentemente la conquista se hizo a sangre y fuego, y con una mortalidad importante de la población indígena", dice Harto de Vera.

Otro momento destacado en este acercamiento es la presencia de Sheinbaum en la cumbre progresista celebrada en Barcelona el pasado mes de abril, cuando tanto la presidenta mexicana como su homólogo español, Pedro Sánchez, negaron una crisis diplomática. 

Después, se produjo la controvertida visita de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a México, que fue muy criticada por el Gobierno mexicano por su defensa de la conquista española, pero no tuvo consecuencias en este contexto de normalización de las relaciones.

Para el politólogo García Marín hay dos variables que, desde el lado mexicano, también explican esta nueva etapa en las relaciones, por un lado, un cambio paulatino y hacia una mayor autonomía de la política exterior de Sheinbaum y, por otro, la necesidad de mantener a un socio clave no solo económico, sino, en estos momentos, también ideológico.

"Desde que Sheinbaum fue elegida presidenta hasta la fecha, siempre se ha hablado en México de la larga mano de López Obrador, y poco a poco ella va obteniendo más autonomía en muchos ámbitos y uno de ellos es precisamente el de la política exterior, y se va alejando de López Obrador, al menos en este tema del acercamiento con España". 

"México se está quedando aislado en el ámbito internacional. Sus principales relaciones en todos los ámbitos son con Estados Unidos y tiene una tensión bastante fuerte con Trump. Y luego hay que sumar que las derechas están ganando todas las elecciones en la región", añade.

García Marín considera que "seguir con una política de distanciamiento con España significaría quedarte sin tu segundo inversor y uno de tus pocos hipotéticos socios progresistas a nivel internacional".