Mujeres que ganan menos que los hombres: ¿por qué en el siglo XXI se mantiene la brecha salarial?
- En España, los hombres ganaron 5.000 euros más de media que ellas en 2024
- Cada 22 de febrero se conmemora en España el Día de la Igualdad Salarial
En los tiempos que vivimos, es bastante probable que una notificación de móvil le avise del ingreso de la nómina en la cuenta corriente. Una buena noticia siempre, pero si usted es mujer tiene más probabilidades de recibir una cantidad inferior a la de su compañero de faena. Ahí está la brecha salarial de género, que mide la diferencia de sueldos entre sexos por desempeñar el mismo trabajo aunque con características diferenciadas: jornadas parciales, complementos, turnicidad...etc. En España, en 2024, ellos cobraron 5.158 euros más de media que ellas al acabar el año, según CCOO.
Desde 2011, cada 22 de febrero se conmemora el Día de la Igualdad Salarial en España, sin eco en Europa ni a nivel mundial. El entonces gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero impulsó esta jornada para visibilizar las causas de una discriminación que trasciende épocas y fronteras. En Hollywood, en 2024, entre los diez actores mejor pagados solo hay una mujer y aparece en octava posición, según la revista Forbes. Ese año, Dwayne Johnson —más conocido como La Roca— ganó 88 millones de dólares frente a la actriz que más facturó, Nicole Kidman, 31 millones.
Dejemos atrás las cifras estratosféricas de la Meca del cine y regresemos a España. Aquí, en nuestro país, esa diferencia de más de 5.000 euros anuales entre hombres y mujeres citada al inicio de este artículo sitúa la brecha de género en un 20%, pero advierte CCOO, si evoluciona al mismo ritmo que en la última década, tardaría unos 16 años en finiquitarse.
La brecha crece con la carrera laboral
La brecha salarial tiene variables casi infinitas. Imagine a dos universitarios de distinto sexo recién graduados o a punto -menos de 25 años- que empiezan a trabajar. En el arranque de su carrera profesional, el dinero que irá a parar al bolsillo de ambos rondará cantidades similares. Como mucho, la diferencia llegará al 7,87%, según el informe La desigualdad no desaparece, recién publicado por UGT. En otros niveles de formación, también es así: la brecha es más baja al inicio de la carrera laboral.
En todos los casos, sin excepción, esa brecha crece con los años. Conforme pasa el tiempo, ellos ven aumentar sus nóminas mientras que las de ellas menguan. Coincide, destaca el informe, con la aparición de los cuidados en la vida de las mujeres, que se transforman en madres, esposas o hijas pendientes de sus padres. Ellos afianzan carreras profesionales, mientras que los trabajos a tiempo completo de ellas se acortan o frenan en seco. Lo demuestran los datos: el 75% de los empleos parciales tienen nombre de mujer. O dicho de otro modo, "tres de cada cuatro", según la secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO, Carolina Vidal. Las excedencias también son asunto femenino: en 2024, el 87% de los permisos para el cuidado de los hijos correspondió a las madres.
Una madre coge de la mano a sus dos hijos. GETTY
Opciones que frenan la carrera profesional y penalizan a las mujeres, que quedan excluidas del mercado laboral o abocadas "a una parcialidad que no es deseada", asegura Vidal. "El trabajo parcial es un factor decisivo en la discriminación salarial", recalca Medea Gracia, responsable del Área Confederal de Mujeres de UGT. Si pusiéramos sobre una mesa gigante todos los contratos por horas en España y apartásemos a un lado los firmados por mujeres, dejarían poco espacio a los de sus compañeros. Casi 3 de cada 4, el 72,88%, tienen rúbrica femenina y eso que solo una minoría —el 9,41%— lo hace de manera voluntaria.
Si se dedican menos horas al día al empleo, entonces se cobra menos. Por eso, tanto UGT como CCOO insisten en señalar que el trabajo a tiempo parcial sustenta el 55% de la brecha salarial de género. De hecho, según cálculos de CCOO, si las mujeres trabajasen a tiempo completo en la misma proporción que los hombres, la brecha salarial se reduciría a más de la mitad, ya que bajaría del 20 al 11%.
Y, claro, si se dedican menos horas al día al empleo remunerado, también se perciben menos complementos por nocturnidad, cambio de turno o el trabajo de fin de semana. Unos pluses que premian una disponibilidad que no se tiene o, en muchos casos, no conviene reconocer. "Si las mujeres ya tienen problemas para compatibilizar las dobles, terceras y cuartas vidas, imaginemos cómo están las mujeres que además están a disposición del empresario como consecuencia de la regulación del tiempo parcial", señala el secretario general de CCOO, Unai Sordo.
La desigualdad va por territorios
Las nóminas también entienden de zonas en España. En Navarra, un hombre cobró de media 7.161 euros más al año que una mujer (un 20,68%) en 2023, según UGT. En el Principado de Asturias, ellos también ganaron más: 6.225 euros. Estas comunidades del norte del país son los lugares con mayor brecha salarial, constata el sindicato.
El País Vasco es la comunidad que mejor las remuneró a ellas, con más de 31.000 euros de media al año, pero a ellos les pagó todavía mejor, 4.561 euros. Las mujeres con los salarios medios más bajos viven en Extremadura: 22.181 euros frente a los más de 25.000 de ellos. Y es en las Islas, en Baleares y Canarias, donde hay menos diferencia por género.
Ni territorio ni tampoco ninguna ocupación se libra de la desigualdad en los salarios. Los altos cargos cobraron más del doble que el resto de empleados en 2023, pero si además ese director o gerente es hombre, ingresó un 18% más que si hubiese sido mujer. Ellos percibieron unos 66.000 euros frente a los 54.000 de ellas, según UGT. El estudio confirma que en todas las ocupaciones, las mujeres ganaron menos. Se pagaron peor los trabajos no cualificados en servicios, restauración, comercio y cuidado de las personas: todos ellos con alta presencia femenina.
El tamaño de la empresa también es decisivo en el importe de la nómina. Las trabajadoras de las pymes perciben salarios por debajo de la media nacional, con lo que la brecha es doble. En 2022 , según UGT, cobraron unos 18.579 euros, frente a los 24.179 de sus compañeros y frente a los 24.359 euros que recibieron de media las trabajadoras en España ese año.
Coinciden los sindicatos en que las últimas subidas del salario mínimo interprofesional han sido claves para reducir la discriminación salarial. CCOO señala que el 57% de las beneficiadas con las sucesivas alzas son mujeres. "La brecha salarial ha bajado desde el 32% en 2013 hasta el 20% actual", analizaba Unai Sordo en rueda de prensa, pero evitaba la euforia. "Puede parecer una gran noticia, pero hay que matizarla porque la brecha se está cronificando". Y este indicador, precisaba, es "solo una expresión más" de la discriminación a la que se subordina a las mujeres.
Dos mujeres pasean juntas. GETTY
En otros indicadores laborales, las mujeres también suspenden. Tienen una tasa de actividad (mide personas empleadas o que buscan trabajo) un 10% más baja, mayores índices de desempleo y más temporalidad. Por tanto, menos ingresos y lo que eso supone. "Hablamos de pérdida de ahorro, mayor vulnerabilidad ante imprevistos, riesgos de exclusión social y de dependencia económica forzada y que nos limita a las mujeres a la hora de tomar cualquier tipo de decisión", concluye Lola Navarra, vicesecretaria general de UGT. Menos capacidad de decisión y autonomía en una sociedad en la que el dinero manda.