Mujeres jóvenes lamentan que la precariedad laboral y el difícil acceso a la vivienda repercutan en la salud mental
- Aún hay brechas: las mujeres sufren más temporalidad y parcialidad en los contratos
- Las jóvenes consiguen acceder más al alquiler que a la compra, compartiendo piso o en pareja
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"Creo que hay un futuro esperanzador, siempre y cuando los poderes públicos y la sociedad en general se impliquen de verdad en poner coto a las violencias que sufrimos las mujeres". Laura Selena Báez, de la Federación de Mujeres Jóvenes, es optimista respecto al futuro de las mujeres jóvenes, aunque describe que las situaciones de desigualdad en el trabajo, el acceso a la vivienda y la salud mental tienen en común las violencias que, a su juicio, se dan por cuestión de género.
Báez es una de las mujeres que analiza en Objetivo igualdad la precariedad laboral, las dificultades para acceder a una vivienda, la violencia digital y cómo afecta este panorama a la salud mental de las mujeres jóvenes. Partimos de los datos y contexto que publicó el Instituto de las Mujeres en su monográfico de septiembre dedicado a esta población. Su directora, Cristina Hernández, opina que es "alarmante observar cómo resurgen discursos que buscan limitar los derechos de las mujeres", aunque subraya que " visibilizar estas problemáticas resulta esencial para comprender toda forma de desigualdad que enfrentan, así como para impulsar políticas públicas que respondan adecuadamente a sus necesidades desde una perspectiva feminista e interseccional".
"Persisten algunas brechas en el empleo de las mujeres jóvenes"
La directora general del Injuve, Margarita Guerrero, subraya el avance en la contratación indefinida de las personas de entre 16 y 24 años. Se ha pasado del 5% en 2015 a un 39,1% en junio de 2025. "Hay un importante aumento de la contratación indefinida. No obstante, persisten algunas brechas relacionadas con que la empleabilidad de las mujeres jóvenes todavía está por debajo de los hombres", apunta. Asimismo, señala que hay más temporalidad y parcialidad en los contratos de las mujeres de 16 a 29 años: "Esto tiene una consecuencia posterior en los salarios".
En ese sentido, Báez corrobora que esos trabajos parciales "muchas veces no están bien remunerados". Además, subraya que el Estatuto del becario, recientemente aprobado por el Gobierno y que ahora pasa al Congreso, "tiene que ser más ambicioso y evitar esas prácticas no remuneradas que encubren unos puestos de trabajo al uso, porque se exigen esas mismas responsabilidades".
"No podemos tener una propia vivienda ni tan siquiera alquilar"
Si la primera preocupación de las personas jóvenes es el empleo, la segunda es el coste de la vivienda. Este es el principal motivo del retraso para emanciparse; en 2024 la edad media para irse de casa estaba en 30,4 años. Como apuntan datos recogidos por el Instituto de las Mujeres, las mujeres se emancipan más que ellos (41,2 % vs. 38,0 %) y tienden a hacerlo en pareja (22,4 % vs. 15,8 %).
Guerrero explica que ella misma se emancipó compartiendo habitaciones y después en solitario en pareja. "Esto es también lo que reflejan los datos, si hay una emancipación menos precaria es porque están generalmente en pareja", añade. En esa línea, la portavoz de Federación de Mujeres Jóvenes afirma: "No podemos tener una propia vivienda ni tan siquiera alquilar. Es decir, cuando alquilamos lo hacemos compartiendo piso con cinco o seis personas más. Nos frustra mucho para seguir nuestros propios proyectos de vida".
"La salud mental tiene indicadores cada vez peores en los jóvenes"
La psicóloga clínica especialista en EMDR, Naghmeh Mejani, considera que "la vivienda y el trabajo son pilares fundamentales para tener sensación de estabilidad y de seguridad". Así, cree que cuando esos pilares fallan, las personas van a sentir "mucha inseguridad, miedo y una sensación como de estar caminando sobre una placa de hielo que en cualquier momento se va a caer".
Mejani incide en que "la salud mental tiene indicadores cada vez peores y, especialmente, en los jóvenes". Así, comenta que cuatro de cada diez jóvenes refiere haber sufrido algún trastorno mental alguna vez en su vida y uno de cada tres no lo ha hablado nunca con nadie.
En mujeres, subraya, cree que es positivo que recurran a un especialista. Sin embargo, los indicadores son superiores porque refieren presentar mayor sintomatología: trastornos de ansiedad, depresión, los trastornos del sueño y los trastornos de conducta alimentaria —muy ligados, dice, a la presión estética y los cánones de belleza tan exigentes hacia la mujer—.
Objetivo igualdad