Mujeres de la 'generación sándwich' atrapadas en el cuidado de hijos y padres: "Mi cabeza es una olla a presión"
- En España, el 87% de cuidadores no profesionales de personas dependientes son mujeres
- El 51% de ellas tiene hijos y su jornada es triple: trabajo remunerado, crianza y cuidado de padres
A las 6:30 suena el despertador de Gema, de 52 años, y comienza una gincana diaria que incluye llevar a su hijo de ocho años al colegio, ir a trabajar a la oficina, acudir por la tarde a la residencia en la que está su madre, enferma de Alzhéimer, para después recoger a su hijo de la actividad extraescolar- son muchos los días que tiene que pedir a una amiga que le recoja del colegio porque no llega. De ahí, volver a casa, ayudar con los deberes, preparar la cena y si puede, la comida del día después, pensar en las tareas siguientes de la semana y "caer rendida en la cama".
Termina los días agotada y siente que su cabeza "todo el rato" está pensando en los cuidados, en "las mil cosas pendientes que hacer", en la responsabilidad de criar y cuidar a su hijo, mientras supervisa la atención a su madre, con una demencia en estado muy avanzado que solo va a ir a peor.
"Ir a la compra, a las tutorías, a las citas médicas con mi hijo y con mi madre. Asumir gastos extra cada mes, pensar en hacer bien mi trabajo, además de educar a mi hijo y atender a mi madre, y por supuesto, hacerlo todo medianamente bien. Mi cabeza es una olla a presión casi a diario", relata a RTVE Noticias.
Gema está divorciada y su colchón familiar es inexistente. ¿Tiempo para dedicarse a ella misma? "Poco o ninguno". ¿Tiempo para ver una serie, leer un libro, hacer deporte o salir con amigas? "Son actividades completamente excepcionales en mi vida" ¿Quién cuida de ella? El silencio como respuesta.
En RTVE damos voz este 8M a esas mujeres que forman parte de la llamada ‘generación sándwich’, que asumen el cuidado a la vez de sus hijos y de sus padres dependientes y que además, en la mayoría de los casos, trabaja.
El perfil de los cuidados: mujer de más de 50 años
En España hay 95.372 cuidadores no profesionales de personas dependientes, según los datos de septiembre de 2025 del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) del Imserso: el 87% son mujeres y el 62% tiene más de 50 años.
El perfil de la persona que atiende a sus padres y madres dependientes está marcado por la feminización, la madurez y la cronicidad en el cuidado, según datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), que apunta a que esta cuidadora desempeña la labor durante más de seis años y centra sus tareas principales en el apoyo de actividades básicas de la vida diaria, el apoyo emocional, la atención directa a la enfermedad y las tareas del hogar.
Según la SEGG, un 40% de las cuidadoras manifiesta que su vida se ve afectada de manera global por asumir esta responsabilidad con un 70% que reporta una afectación en su tiempo libre, ocio y relaciones personales; un 35% que sufre consecuencias físicas, destacando el cansancio, dolor muscular y cefaleas; un 32% que experimenta ansiedad, tristeza y frustración, y un 38% que refiere afectación en su carrera profesional.
Jornada triple: trabajo, crianza de hijos y cuidado de mayores
Y dentro de ese volumen tan elevado de cuidadoras, en torno al 51% además tiene hijos y tres de cada cuatro lo compagina con su actividad profesional, de tal manera que se ve atrapada en una espiral de continuos cuidados por arriba y por abajo, y de responsabilidades y tareas en una jornada diaria que ya no es doble, sino triple: trabajo remunerado, crianza de hijos y cuidado de madre, padre o ambos.
"Cada vez hay mayor consenso entre los expertos en que los cuidados no pueden recaer casi exclusivamente en las familias. El cuidado no puede depender únicamente del amor o del sentido del deber familiar, genera desigualdad y, además, feminiza la sobrecarga. Si entendemos que el cuidado debe ser considerado como un derecho de la persona mayor a recibir una atención digna y de calidad, entonces también debemos entenderlo como una responsabilidad social y pública", afirma a RTVE Noticias la vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, María Luisa Delgado, que pone de manifiesto la necesidad de un "sistema público fuerte" y de "cuidados más robusto", con más servicios domiciliarios centrados en las personas y sus necesidades, más plazas residenciales y más apoyo económico real a cuidadores.
Natalia tiene 47 años, es periodista, madre soltera de una niña de nueve años y vive con sus padres, que superan los 70 años. Su madre tiene "infinitos dolores" por artrosis y su padre un Alzheimer diagnosticado desde hace dos años. Es además hija única y ha tenido que trasladarse de ciudad para poder estar con ellos.
Su núcleo familiar es el ejemplo de cómo sus padres fueron para ella un apoyo clave en la crianza de su hija al lanzarse sola a la maternidad y de cómo ahora poco a poco ella se va convirtiendo en la madre de los tres: de su hija y de sus propios padres.
La abuela aún y a ratos puede cuidar de la nieta, pero Natalia es más que consciente de que la situación de demencia de su padre empeorará la situación, por lo que ya ha solicitado el reconocimiento de dependencia y trata de prepararse y adelantarse a lo que, tiene claro, irá llegando. ¿El futuro? "Voy tirando en el día a día. No pienso en el futuro sencillamente porque no tengo tiempo ni de pensar", dice.
Reconoce en ella esas secuelas físicas, psicológicas y emocionales y ese 'síndrome del cuidador', y habla de la falta de tiempo para una misma constante y de esa responsabilidad 24 horas/siete días a la semana ante los cuidados que atrapa. Antes 'tiraba' más de su madre para que cuidara a su hija y descansar, pero ahora no se atreve ante el agravamiento de la situación del padre en un circulo vicioso de cuidados en el que su tiempo libre es escaso. "Todo el mundo dice eso de que que el cuidador debe cuidarse y yo misma lo he aconsejado, pero la pregunta es ¿y cuándo me cuido?", afirma.
El 'sandwich' llega a la generación X y empeorará
Natàlia Cantó es experta en Sociología del cuidado y profesora de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC y explica a RTVE Noticias que las mujeres de la generación X- las nacidas entre 1965 y 1980- son las que ahora se ven en ese 'sándwich' de cuidados a padres e hijos. Apunta a que esto puede ir a más con un mayor retraso de la maternidad: "Las mujeres se van a encontrar cada vez más con hijos más pequeños y padres más mayores".
Los expertos apuntan no solo a ese retraso de la maternidad para complicar los cuidados, también a que los colchones familiares no serán tales porque las familias son mucho más reducidas y además están más fragmentadas. Todo ello en el marco de una sociedad más envejecida y con generaciones de padres a los que habrá que cuidar aún más tiempo.
Cantó pone el foco, además de la carga mental, física, psicológica y emocional que sufren estas mujeres y en la penalización laboral por verse atrapadas en los cuidados múltiples. Muchas se ven forzadas a reducir o directamente abandonar sus carreras profesionales. "Las expectativas de crecer laboralmente decaen por la presión de los cuidados", lamenta la socióloga, para apuntar a que se perpetúa la desigualdad y el rol de cuidadora mujer se transmite de generación en generación, lo que refuerza los estereotipos de género.
Garantizar el derecho al cuidado profesional y a la intervención y protección desde lo público se vuelve, por tanto, una necesidad cada vez más imperiosa, apunta Cantó, en una sociedad en la que la demanda de los profesionales de los cuidados irá en aumento en los próximos años.
Por ello, llama a repensar el modelo de cuidados y "sacarlo del ámbito privado y del hogar" para que pase a la preocupación social: "En el actual sistema de producción, los cuidados nunca serán tema esencial mientras la gente llegue al trabajo a las 8:00 con la camisa planchada. Si alguien está roto por dentro, pero está ahí, no importa". Aboga por permisos, no solo de paternidad y maternidad, sino de cuidados.
"Que lo hagamos, no significa que debamos"
Cruz Roja conmemora este 8M Día Internacional de la Mujer con la campaña "Que lo hagamos, no significa que debamos", haciendo referencia precisamente a esa carga que recae principalmente en las mujeres. De las más de 26.400 personas usuarias de Cruz Roja que declararon dedicar tiempo al cuidado de familiares, el 83% son mujeres.
Begoña Aricha es la responsable del Multicanal SercuidadorA de Cruz Roja (www.sercuidadora.es /900.365.100), un proyecto de atención a personas cuidadoras dirigido a informar, orientar y acompañar a quienes asumen tareas de cuidado, con apoyo profesional y emocional.
"Nadie nace sabiendo cuidar. Adquirir nuevas destrezas y habilidades mejora no solo la calidad de vida de la persona en situación de dependencia, sino también la de quien cuida y siempre desde una perspectiva de buen trato", afirma Aricha a RTVE Noticias. Añade que actividades como cambiar un pañal a un mayor, movilizar a una persona desde la cama a la silla sin poner en riesgo su salud postural o realizar una higiene adecuada a una persona encamada o con baja movilidad, requieren conocimientos y técnicas específicas.
Y pone el énfasis en esa necesidad de cuidar del cuidador: "Para garantizar un cuidado de calidad, la persona cuidadora debe comprender que su propio bienestar es igual de importante que el de la persona a la que cuida".
"La entrega desmesurada, habitual en muchas personas cuidadoras, puede poner en riesgo su salud. Por eso, el autocuidado debe contemplar todas las esferas de la persona: física, emocional, mental y social. No basta con comer bien o descansar, también es necesario reservar espacios para necesidades propias y actividades que generen bienestar: dar un paseo, bailar, mantener aficiones o, simplemente, ver una serie sin interrupciones", concluye.