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El petróleo venezolano, nueva arma comercial de Estados Unidos para desplazar a Rusia y China

  • La demanda es débil en Estados Unidos, por lo que se ha visto obligado a buscar socios alternativos
  • La situación está presionando los precios a la baja y dejando algunos volúmenes almacenados sin vender
Estados Unidos no puede absorber el petróleo venezolano y se abre a otros mercados: India, entre los principales candidatos
Plataformas petrolíferas en alta mar, en una imagen de archivo Getty Images

Tras la captura de Nicolás Maduro, Estados Unidos y Venezuela alcanzaron un acuerdo para comercializar parte del petróleo venezolano. El pacto, según avanzó el presidente Donald Trump, contempla la entrega de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Washington, que se encargará de colocarlos en los mercados y administrar los ingresos antes de ser transferidos a Caracas.

Sin embargo, las esperanzas de Trump podrían verse truncadas antes de tiempo ante la debilidad de la demanda: las comercializadoras están teniendo dificultades para conseguir suficientes compradores de petróleo venezolano entre las refinerías de la Costa del Golfo. "Por un lado, por la calidad del crudo, que es muy pesado; pero también por las limitaciones técnicas para refinarlo y la competencia de otros suministros, como puede ser el canadiense", explica a RTVE.es el director del global MBA con especialización en Finanzas del IEB, Aurelio García del Barrio.

Esta situación está presionando los precios y dejando algunos volúmenes almacenados sin vender: "Todos nos enfrentamos a este problema en el que hay más barriles para colocar y no suficientes interesados", admitió a Reuters un operador del sector. Algunas refinerías se quejan, además, de que los precios siguen siendo poco competitivos frente a otras fuentes de suministro.

Estados Unidos, en busca de otros mercados

Venezuela posee casi una quinta parte de las reservas conocidas de petróleo del planeta, más que otros países como Arabia Saudí o Irán, pero su producción ha estado muy por debajo de su potencial debido a décadas de "mala gestión, falta de inversión y de sanciones internacionales", recuerda García del Barrio.

En 2019, Washington importaba unos 500.000 barriles diarios de petróleo venezolano, una cifra que cayó a cero a mediados de 2025, cuando Trump revocó todas las licencias. Recuperar ahora esa capacidad máxima requerirá tiempo, advirtió uno de los comerciantes a Reuters, en parte porque algunas refinerías requieren adaptaciones técnicas para procesar el crudo venezolano, que es más pesado.

Ante la falta de mercado interno, Estados Unidos está obligado a buscar socios alternativos. El éxito, advierte Frédéric Mertens, profesor de RR.II. de la Universidad Europea de Valencia, dependerá de "la relación política que mantengan Trump y los gobiernos implicados".

India, entre los principales candidatos

Uno de ellos podría ser China, pero Pekín ya lo ha rechazado y este movimiento tampoco está en los planes de Washington: "La estrategia de la Administración Trump es frenar el avance geopolítico y económico de China, por lo que no se entendería esta decisión", añade el experto, quien tampoco cree que Estados Unidos tenga intención de vender petróleo venezolano a Rusia por los mismos motivos.

La Unión Europea se perfila como posibilidad secundaria, aunque las relaciones con Estados Unidos no pasan por su mejor momento desde el regreso de Trump al poder. De concretarse, Repsol podría convertirse en una de las grandes beneficiadas: fuentes de Reuters aseguran que cerca de dos millones de barriles de crudo pesado venezolano ya estarían llegando a refinerías propiedad de la petrolera española, que no ha comentado la información.

En este escenario, surge como uno de los principales candidatos la India, el tercer mayor consumidor de petróleo del planeta. Ambos países firmaron la pasada semana un acuerdo comercial que reduce aranceles al país asiático a cambio de un compromiso para sustituir parte de sus compras de petróleo a Rusia para adquirirlo de EE.UU. y Venezuela, según avanzó Trump en sus redes sociales.

"El acuerdo comercial entre Estados Unidos e India ha introducido un componente geopolítico muy interesante porque básicamente lo que busca Washington es reducir la dependencia del petróleo ruso y abrir un potencial espacio para el crudo venezolano en Asia", analiza García del Barrio.

No obstante, Nueva Delhi se muestra prudente y ha evitado confirmar cualquier tipo de compromiso específico sobre el petróleo con Estados Unidos, lo que a juicio del experto refleja la voluntad de "no entrar en un conflicto con Rusia" y optar por "una estrategia de diversificación gradual, más que un cambio abrupto desde el petróleo ruso hacia el venezolano".

El crudo venezolano, "una válvula de ajuste" para Estados Unidos

Fuentes diplomáticas y de la industria petrolera confirmaron a EFE que la India busca un "corredor seguro" libre de sanciones para los barriles venezolanos, por lo que presiona ahora para que la autorización estadounidense venga acompañada de mecanismos logísticos que aseguren que el crudo llegue físicamente a sus puertos.

"Para Washington, el petróleo venezolano es una válvula de ajuste para sus arreglos geopolíticos. Entonces tiene ahí una herramienta para intentar aliviar la presión inflacionaria, restarle mercado a Rusia y evitar una dependencia excesiva de Oriente Medio", concluye el experto.

Mientras tanto, la Administración de Estados Unidos está trabajando para emitir esta misma semana una licencia general que permita a las empresas producir petróleo y gas en Venezuela. Todo ello, a contra reloj, pues los precios siguen bajando y gran parte de este volumen sigue sin venderse.