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Apertura petrolera, ley de amnistía y un horizonte democrático incierto: un mes sin Maduro en Venezuela

  • El 3 de enero EE.UU. irrumpió en Venezuela en una operación militar que culminó con la captura del líder chavista
  • Mientras Maduro sigue preso, el régimen venezolano se reconfigura con un nuevo liderazgo amparado por Washington
Un mes de la captura de Maduro: Apertura petrolera y ley de amnistía
Nicolás Maduro y su esposa, de camino al tribunal federal de Nueva York tras su detención, el pasado 5 de enero. EFE

La madrugada del 3 de enero, mientras Venezuela dormía, Estados Unidos lanzó un ataque a gran escala sobre el país que hasta entonces dirigía Nicolás Maduro. La operación militar denominada Resolución absoluta causó más de un centenar de muertes, según las autoridades venezolanas, y concluyó con la captura del mandatario chavista y de su mujer, Cilia Flores. Y con el fin de su Gobierno, al menos tal y como lo conocíamos.

"Vamos a dirigir el país hasta que haya una transición adecuada", anunció el presidente estadounidense, Donald Trump, tras la captura de uno de sus principales enemigos políticos, que llevaba meses en su diana. Aunque la coartada de la operación había sido la lucha contra el narcotráfico, ese día no ocultó su intención de hacerse con el control del petróleo de Venezuela —el país con más reservas del mundo—, ni dudó en descartar de sus planes a la líder opositora y premio Nobel de la Paz María Corina Machado.

Sí que tendió la mano a la entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que dos días después juró el cargo de 'presidenta encargada'. Ese día, casi de manera simultánea, Maduro se declaraba inocente ante un tribunal federal de Nueva York de los cargos relacionados con narcotráfico que se le imputan. "Soy un hombre decente. Sigo siendo presidente de mi país", defendió ante el juez y se refirió a sí mismo como "prisionero de guerra".

Mientras tanto, en Venezuela, el régimen chavista comenzaba a rearticularse en torno a un nuevo liderazgo que, un mes después, se desarrolla en un clima de profunda incertidumbre.

Delcy Rodríguez, nueva presidenta con el beneplácito de Trump

El operativo estadounidense no supuso el fin del chavismo y, de hecho, enseguida surgieron los primeros rumores sobre una posible colaboración de los exaliados de Maduro para facilitar su captura. "EE.UU. tenía bastante claro desde hacía ya algún tiempo que estaban dispuestos a cooperar, lo que no sabemos es si ellos fueron los que dieron la información", explica a RTVE Noticias la historiadora y analista venezolana Margarita López Maya. "No tengo evidencia, pero son capaces de eso y más", añade.

Venezuela asiste ahora a una "reconfiguración del grupo de Maduro", con los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez —presidente de la Asamblea venezolana— al frente. "Han sacado a la gente más comprometida con sanciones y demás y comienzan a meter a otros más leales a ellos, pero hasta ahora no hemos visto cambios significativos ni en el gabinete, ni en los altos mandos militares y policiales. Son los mismos violadores de derechos", sostiene López Maya.

Delcy Rodríguez jura como la primera presidenta de Venezuela ante un país sacudido por el ataque de EE.UU.

Delcy Rodríguez condenó en un primer momento la captura de Maduro y exigió su liberación, pero se ha mostrado dispuesta a cooperar con EE.UU. "Es una persona fantástica", afirmó Trump sobre ella tras su primera llamada telefónica pública, desarrollada, según Rodríguez, "en un marco de respeto mutuo". La semana pasada, tras una conversación entre ambos, Trump anunció la reapertura del espacio aéreo venezolano, cerrado desde el 29 de noviembre.

"Mantiene dentro un discurso público de confrontación, de defensa a la soberanía nacional y a Maduro, pero la práctica política parece condicionada a los intereses estadounidenses", explica a este medio la profesora de ciencia política de la Universidad Federal de Pelotas Dhayana Fernández-Matos, que dice que la operación de EE.UU. supuso una "clara violación a la soberanía nacional".

Que se valore como "exitosa", añade, supone "un antecedente sumamente peligroso para el resto de los países de América Latina, incluso, más allá de la región" y sostiene que posicionarse en contra no supone un apoyo al régimen de Maduro. Ahora "Venezuela se asemeja a un protectorado; Delcy Rodríguez es la presidenta, pero todo apunta a que, quien manda y toma las decisiones más importantes, es Trump", aclara.

La ausencia de Machado en los planes de Trump

Estados Unidos fue uno de los muchos países que reconoció al opositor Edmundo González —que sustituyó a María Corina Machado en la papeleta electoral tras ser ella inhabilitada— como "presidente electo" tras los últimos comicios presidenciales en Venezuela. Sin embargo, por mucho que Machado haya apoyado las acciones de Washington, desde el 3 de enero Donald Trump no ha incluido a la oposición en sus planes para el país caribeño.

Pese al éxito electoral que Edmundo González consiguió gracias a su apoyo, Fernández-Matos recuerda que Machado "no detenta poder real" dentro de Venezuela. "No controla los poderes públicos ni tiene influencia en los sectores militares, como ha quedado demostrado en los llamados que ha hecho a los cuerpos castrenses para que se unan a la causa de la oposición", por lo que Trump "no tenía incentivos para colocarla en el poder".

El día de la captura, Trump cuestionó la capacidad de Machado para dirigir Venezuela y defendió que no goza del "respeto ni el apoyo dentro del país". En octubre, la opositora había sido galardonada con el Nobel de la Paz, un galardón ansiado y demandado por Trump desde hacía meses. "En un mandatario con una personalidad marcadamente ególatra, no es irracional pensar que esto pudo haber influido en su postura frente a la lideresa venezolana", asegura Fernández-Matos.

Pese a todo, Machado no ha dejado de mostrarse agradecida con Trump y el 16 de enero acudió a la Casa Blanca para entregarle su preciado galardón. "Una medalla puede cambiar de dueño, pero el título no", advirtió la fundación Nobel tras un gesto que sí consiguió ablandar al mandatario. Unos días más tarde, Trump sugirió por primera vez que podría involucrar a Machado en el futuro de Venezuela, sin especificar cómo, y se refirió a la mencionada entrega de la medalla como "algo increíble".

La senda democrática y el petróleo venezolano

López Maya menciona la zozobra y la incertidumbre que sacuden Venezuela. “La captura de Maduro fue trancar una puerta que estaba cerrada con siete candados, pero no logramos abrirla hacia la transición democrática”, dice la historiadora, que lamenta que EE.UU. tiene sus “planes e intereses” y que no parece “estar apurado por el establecimiento de una democracia y un Estado de derecho, unas reglas de juego claras y unas elecciones limpias y transparentes”. “De eso no habla o habla muy poco y eso es de lo que queremos que nos hablen a los venezolanos”, continúa.

Trump dice que “no se pueden celebrar elecciones” sin “arreglar el país” y ha descartado unos comicios en el corto plazo. “Va a llevar tiempo. Tenemos que cuidar del país hasta que se recupere”, declaró a la NBC el presidente, que prioriza para esa recuperación la cuestión petrolera. El país cuenta con la mayor reserva de petróleo del mundo y Trump quiere tener el control, ya que alega que fue EE.UU. quien levantó la industria del crudo venezolano y que su nacionalización en los años setenta supuso un robo.

Venezuela ha recibido los primeros 300 millones de dólares por venta de crudo a EE.UU. y ha modificado una histórica ley petrolera —impulsada por Hugo Chávez— para incentivar la inversión privada y extranjera. La medida allana el camino a Trump, que ya apenas menciona la narrativa con la que justificó la captura del líder chavista, al que situaba como el jefe del cartel de los Soles.

“Pareciera que con la captura se acabó el problema que, en principio, justificó el despliegue militar en el Caribe”, expone Fernández-Matos, que recuerda el más de un centenar de muertes que causaron los ataques contra lanchas con presuntos narcotraficantes perpetrados por Washington.

Ahora, apunta la analista, “el petróleo se ha convertido en el eje central de la relación y en la principal moneda de cambio de las negociaciones”. “No se trata de una relación diplomática entre pares ni entre Estados en condiciones de igualdad, sino de una relación asimétrica de poder, marcada por la dominación”.

La presión para la liberación de presos políticos

El 8 de enero, como consecuencia de la intervención estadounidense, Delcy Rodríguez anunció la puesta en marcha de un proceso de liberación de presos políticos y a lo largo de este mes se han liberado a unos 300, según la ONG Foro Penal, que calcula que más de 700 siguen en prisión. El Gobierno de Venezuela, por su parte, contabiliza las excarcelaciones en más de 600.

Además, el pasado sábado la presidenta encargada proclamó una amnistía general para los prisioneros encarcelados en el país con el objetivo de “favorecer la convivencia”. Al igual que alegó al sacar adelante la reforma de la ley petrolera, Delcy Rodríguez defiende que la decisión ya había sido comentada con Nicolás Maduro. Según Machado, llega gracias a los esfuerzos depositados por Washington en esa dirección.

Washington buscaba acabar con un régimen “que no le permitía consolidar su hegemonía en la región”, señala López Maya, y sus acciones indican su “interés en el desarrollo y la apertura de Venezuela”. Sin embargo “no puedes crear un país estable si no devuelves a la población sus derechos”, advierte la historiadora, que reconoce la necesidad de que “se den una serie de condiciones” antes de poder celebrar unos comicios transparentes.

“Una autocracia no siempre deviene en una democracia y cuando opera hacia este sistema, los primeros tiempos se caracterizan por una alta inestabilidad e incertidumbre”, apunta Fernández-Matos. “Habrá que ver si Trump y su ego estarán dispuestos a apoyar este proceso”.