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Maduro se declara inocente ante el juez en EE.UU.: "Soy un prisionero de guerra"

Maduro se declara inocente ante el juez en EE.UU.

"Soy Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y estoy secuestrado", ha afirmado el depuesto líder venezolano al testificar ante el juez en Estados Unidos y se ha declarado inocente de los cargos relacionados con narcoterrorismo que se le imputan. Maduro y su esposa, Cilia Flores, han comparecido este lunes por primera vez ante un tribunal federal de Nueva York, dos días después de haber sido capturados en su domicilio en Caracas en una intervención militar de EE.UU., ilegal bajo las normas internacionales y que no contó con la autorización del Congreso estadounidense.

La declaración ha durado alrededor de 15 minutos y el juez ha citado de nuevo a Maduro y a Flores, quien también se ha declarado inocente, para el próximo 17 de marzo. El mandatario derrocado, que se ha referido a sí mismo como un "prisionero de guerra", no ha solicitado "por el momento" la libertad bajo fianza, según ha confirmado su letrado Barry Pollack, que fue también abogado de Julian Assange. Si el líder chavista es declarado culpable, podría pasar el resto de sus días entre rejas.

"Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente. Sigo siendo presidente de mi país", ha incidido Maduro, vestido con uniforme de prisión naranja y beige, quien ha escuchado las preguntas del juez con auriculares a través de un intérprete, a las que ha respondido en español. Maduro ha dicho no conocer todos sus derechos, ni los cargos que se le imputan, ya que solo hoy ha tenido acceso al escrito de acusación, probablemente porque no ha tenido tiempo suficiente de preparar su defensa con su abogado, que fue nombrado este mismo lunes. Su mujer, Flores, se ha declarado "completamente inocente", acusada de ser cómplice de su marido en cargos relacionados con narcoterrorismo, conspiración para el narcotráfico o tenencia ilícita de armas.

Tanto la declaración de Maduro como la de Flores han sido a puerta cerrada y sin cámaras, pero según el testimonio de un grupo reducido de periodistas que han podido estar en la sala, el expresidente ha tratado de explicar cómo fue capturado el sábado de su dormitorio y como tropas estadounidenses lo sacaron "ilegalmente" de su país, pero el juez Alvin K. Hellerstein, de 92 años, -quien instruye la causa desde el tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York- le ha interrumpido y le ha dicho que ya habrá tiempo de discutir eso.

Según EE.UU., Maduro, al frente del llamado Cártel de los Soles conformado por generales de las Fuerzas Armadas venezolanas, supervisaba una red de tráfico de cocaína que se asoció con grupos violentos, como los cárteles de Sinaloa o Los Zetas de México, las FARC de Colombia y la banda venezolana del Tren de Aragua. Maduro ha negado esas acusaciones, alegando que eran un pretexto para los planes imperialistas de hacerse con las ricas reservas petroleras de Venezuela.

Traslado en helicóptero

Unas cuatro horas antes de su comparecencia, Maduro ha sido trasladado este lunes junto a su esposa al tribunal federal del sur de Nueva York, en Manhattan. Maduro y Flores han sido trasladados desde la prisión federal Metropolitana de Brooklyn (MDC) hasta un campo en las afueras de la ciudad, donde un helicóptero los ha llevado hasta un helipuerto cercano al tribunal federal del sur de Nueva York. La aeronave ha aterrizado minutos después en las inmediaciones del edificio judicial.

Posteriormente, ambos han sido conducidos en un convoy de cinco vehículos y bajo una fuerte escolta policial hasta el tribunal, según imágenes difundidas por medios estadounidenses. La policía ha cortado varias calles en los alrededores durante el operativo de seguridad.

Maduro, custodiado por agentes de la Agencia Antidroga de EE.UU. (DEA, por sus siglas en inglés), ha descendido con mucha dificultad y ha tenido que ser ayudado por los agentes para subir al vehículo blindado que lo ha conducido hasta el juzgado. Tras su comparecencia ante el juez Hellerstein, han hecho el mismo recorrido a la inversa para regresar a la prisión de Brooklyn, donde también están entre rejas presos peligrosos por delitos de narcotráfico y crimen organizado.

Primera vez ante el juez

La comparecencia de este lunes es la primera de Maduro ante la justicia estadounidense después de que el Departamento de Justicia hiciera pública el pasado sábado una acusación formal en su contra por delitos relacionados con narcotráfico, presentada originalmente en 2020.

Esta acusación ampliada reitera los cargos contra Maduro, principal acusado, de conspiración por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, conspiración para la posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para usar esas armas. Pero, por primera vez, la acusación incluye a la esposa de Maduro, a quien la Fiscalía señala, según su investigación, por su presunta implicación en la coordinación de reuniones y la logística de la red.

Según los fiscales, su incorporación amplía el alcance del caso y respalda la hipótesis de que el narcotráfico formaba parte de una red organizada desde los niveles más altos del poder venezolano.

No es la primera vez que un presidente latinoamericano es juzgado en los Estados Unidos. En 1992 lo fue el panameño Manuel Antonio Noriega, después de que una violenta intervención militar estadounidense en Panamá lo derrocara del poder en 1989. Fue juzgado y declarado culpable de ocho cargos por narcotráfico, crimen organizado y lavado de dinero, en un tribunal federal de Miami. Lo condenaron a 40 años, de los que solo cumplió 20 por buena conducta, aunque luego también extraditado, juzgado y condenado a ocho años de prisión en Francia por blanqueo de dinero. Pero en 2011 fue extraditado a Panamá, donde murió en 2017.

También fue juzgado en EE.UU. el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández (2014-2022), sentenciado a 45 años de cárcel por tres delitos de tráfico de drogas y armas en 2024. Aunque su buena relación con el entorno de Donald Trump le valió el indulto de este, por lo que fue liberado hace un mes. Aunque en el caso de Hernández, este no fue capturado o detenido ilegalmente por EE.UU., sino que fue extraditado en abril de 2022 por las autoridades hondureñas al ser requerido por la justicia estadounidense. Lo acusaron de haber recibido dinero del Chapo Guzmán para financiar fraudes electorales a cambio de participar en una conspiración que introdujo más de 500 toneladas de cocaína en Honduras.

En Venezuela

Mientras Maduro testificaba ante el tribunal, en Venezuela tenía lugar una sesión en la Asamblea Nacional en la que ha jurado Delcy Rodríguez como nueva presidenta del país. Pese a ser un peso pesado del chavismo y vicepresidenta con Maduro, EE.UU. le ha dado el visto bueno para liderar la transición política que desean en el país. Para sorpresa de muchos, la administración de Donald Trump, ha desdeñado a la oposición encabezada por María Corina Machado y Edmundo González para liderar ese cambio.

"Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en los Estados Unidos de Norteamérica, el presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, la primera dama de este país", ha declarado Rodríguez durante su jura, celebrada en el Salón del Tríptico del Palacio Legislativo Federal de Caracas. La primera mujer presidenta de Venezuela ha recordado a su antecesor pese a las dudas que despierta el papel de Delcy y su hermano Jorge Rodríguez -ratificado este lunes como presidente de la Asamblea- en la operación de EE.UU. Trump ha exigido una "transición adecuada y ordenada" en Venezuela, con la implicación directa estadounidense, además de acceso a las petroleras de EE.UU. a los yacimientos venezolanos.

En esa sesión de la Asamblea, Nicolás Maduro Guerra, diputado e hijo del depuesto presidente, ha asegurado que su padre es víctima de un "secuestro de Estado" pero ha vaticinado que él y Flores estarán de vuelta en Venezuela "más pronto que tarde". "Están desafiando a una estirpe histórica. Si ellos son Monroe, nosotros somos Simón Bolívar", ha dicho sobre EE.UU., cuya intervención en Venezuela el sábado representa, a su juicio, "una amenaza directa a la estabilidad política global, a la humanidad y a la igualdad soberana de las naciones".