Así han votado los aragoneses desde 1983: multipartidismo y un giro paulatino a la derecha
- El dominio socialista inicial dio paso a la fragmentación de la izquierda y el predominio reciente de la derecha
- La historia electoral de Aragón no solo la definió quien ganaba, sino quien tenía la llave de gobierno
No es posible definir Aragón como un territorio monocolor. Si algo caracteriza a esta comunidad, que celebra por primera vez elecciones autonómicas anticipadas el próximo 8 de febrero, es el multipartidismo y la necesaria confluencia de fuerzas políticas diferentes para gobernar.
Es cierto que ha sido durante más años un territorio de izquierda que de derecha (el PSOE ha gobernado 26 años con cuatro presidentes diferentes), pero también lo es que esos términos pierden importancia relativa en una comunidad en la que los partidos regionalistas se han mantenido casi siempre por encima del 20% de los votos, un ecosistema promovido por una ley electoral que ha mantenido siempre para Huesca y Teruel, las provincias menos pobladas, una representación mucho mayor que la que correspondería por su peso demográfico.
No obstante, el repaso al mapa histórico de los resultados en las elecciones aragonesas muestra una tendencia inequívoca a que la izquierda tradicional (PSOE, IU y nuevas formaciones como Podemos) ha ido perdiendo tonalidad de forma progresiva, en favor de una derecha en la que —como en el conjunto de España— el PP se logró imponer a la pujanza del centro-derecha de Ciudadanos y compite ahora con la de la extrema derecha de Vox.
Por otra parte, en la siguiente tabla con buscador se puede ver qué partido ha sido el más votado en cada municipio aragonés desde 1983 hasta 2023.
En lo que respecta a las capitales de provincia, Zaragoza y Huesca han mantenido una sincronización perfecta en su alternancia entre votar mayoritariamente al PSOE o al PP, de la que se desmarcó Teruel a partir de 1991 para convertirse en un feudo del Partido Popular. Casi como Calatayud, la cuarta población más grande de la comunidad, en la que el PP viene siendo el partido más votado desde hace tres décadas, con la única excepción de una exigua victoria del PSOE en 2019, por menos de un punto porcentual y 70 papeletas.
En esta tabla y en el mapa superior también se aprecian algunas curiosidades, como que en 78 de los 731 municipios de Aragón siempre ha ganado las elecciones autonómicas el mismo partido, y en 58 de ellos ese partido preferido sin excepción ha sido el PSOE. De estos municipios de voto hegemónico socialista, los mayores son Épila, Pedrola y Mallén, en Zaragoza, que rondan o superan los 3.000 habitantes.
En cuanto a los 20 restantes municipios 'monocolor', en 19 el ganador fijo ha sido el PP (la mayor de dichas poblaciones es Mosqueruela, en Teruel, unos 500 vecinos). Y el PAR ha sido el más votado en todas las elecciones autonómicas en Cerveruela, un pequeño pueblo en la comarca del Campo de Daroca, en las estribaciones de la sierra del Águila, que cuenta con 39 habitantes censados.
Amplia diversidad de partidos, nunca hubo mayoría absoluta
En la ya larga historia de las elecciones autonómicas en España, hay cuatro comunidades que nunca han logrado formar gobiernos con mayoría absoluta: Canarias, País Vasco, Navarra y Aragón. Estas regiones se han caracterizado por la necesidad constante de coaliciones y pactos de legislatura.
En Aragón, los partidos regionalistas (el PAR, la Chunta y, más recientemente, Aragón Existe), han actuado como fuerzas bisagra que han aglutinado un porcentaje de votos suficiente para evitar que los grandes partidos nacionales, PSOE y PP, alcancen la mayoría absoluta. Desde las primeras elecciones en 1983, el resultado más cercano a la absoluta lo obtuvo el PSOE con 33 de 66 diputados, a un solo escaño de lograrlo.
Aragón es una de las regiones con mayor pluralidad política de España. Casi siempre ha habido un mínimo de cinco partidos en las Cortes de Aragón, número que desde 2015 ha aumentado tras la aparición de los nuevos partidos nacionales, conviviendo con las citadas formaciones regionalistas. Tras las elecciones de 2023, había ocho partidos con representación en el parlamento autonómico, el más plural junto al de Cataluña.
Con la única excepción del PSOE en las primeras elecciones autonómicas y del PP en 2011, no es habitual que haya un partido tan dominante en Aragón como para superar o tan siquiera aproximarse al 40% de los votos. Ni con un 41% de los votos pudo lograr en 2011 un gobierno en solitario la ‘popular’ Luisa Fernanda Rudi, que necesitó los siete diputados del PAR para lograr la investidura y acordar un pacto de gobernabilidad por el que el PP asumía todas las carteras del Ejecutivo autonómico y la presidencia de las Cortes la tendría el Partido Aragonés.
El PAR, un histórico que podría desaparecer del mapa
La historia electoral de Aragón no siempre la ha definido quien ganaba las elecciones, sino quien tenía la llave de la gobernabilidad. Y durante tres décadas (1983-2015), el PAR fue el árbitro de la política aragonesa, hasta que el voto se fragmentó con la entrada de nuevos partidos en el tablero (primero, Ciudadanos y Podemos; luego, Vox y Aragón Existe).
Y ahora el PAR podría desaparecer del mapa político de Aragón tras las próximas elecciones del 8 de febrero. Un partido que ha formado parte de ocho gobiernos autonómicos a lo largo de su historia, pactando tanto con el PP como con el PSOE, acumula un declive sin freno que se hizo evidente con sucesivas escisiones en los últimos años.
En este 2026 podría certificar su acta de defunción política. Las encuestas le dan pocas posibilidades de defender su único escaño por la provincia de Teruel; el PAR luchará por alcanzar el umbral necesario para mantener su representación parlamentaria frente a la competencia del PP, Vox y nuevas fuerzas.
Chunta, la bisagra progresista que ha perdido su influencia
En frente ideológicamente del PAR -aunque a veces juntos, como en el gobierno cuatripartito del socialista Javier Lambán en 2019-, la Chunta Aragonesista (CHA) ha desempeñado el papel de "bisagra" progresista y garante de la identidad aragonesa, evolucionando desde una oposición contundente en sus inicios hasta convertirse en un socio de gobierno clave para el PSOE entre 2015 y 2023.
Su mayor hito fue romper el bipartidismo en 2003, cuando obtuvo su mejor resultado histórico (nueve escaños y casi un 14% del voto), en la que encabezó la oposición de izquierda, una época dorada en la que coincidieron los carismáticos liderazgos de Chesús Bernal en Aragón y José Antonio Labordeta en el Congreso, y en la que la Chunta ejerció una dura oposición al trasvase del Ebro y a los grandes proyectos del gobierno PSOE-PAR.
Después, sufrió un retroceso político y electoral, pero, paradójicamente, con solo tres diputados y un 5-6% del voto, logró a partir de 2015 un importante papel político e institucional al gestionar áreas clave del gobierno autonómico bajo la presidencia del socialista Javier Lambán.
Sin embargo, el giro a la derecha de los votantes aragoneses que se viene dando desde 2019 dejó en las últimas elecciones de 2023 fuera de juego a un partido que ha vuelto a la oposición sin la fuerza de sus mejores años, con la aspiración principal de conservar en 2026 una posición que sería vital para que el bloque de izquierda mantuviese opciones matemáticas de gobierno, escenario que las encuestas niegan.