Enlaces accesibilidad

Turismo regenerativo: una mirada "más profunda" a la sostenibilidad que busca beneficiar los ecosistemas locales

  • Esta corriente emergente busca aportar un impacto positivo en el entorno natural y social de los destinos
  • Algunos expertos lo tildan de "falacia" y defienden que la regeneración real pasa por repensar todo el sistema económico
Turismo regenerativo: una "mirada más profunda" a la sostenibilidad
Dos personas miran las vistas desde una montaña. Viacheslav Peretiatko GETTY IMAGES

¿Es posible ir un paso más allá del turismo sostenible? Hay quienes defienden que sí y, de hecho, ya hablan de una nueva corriente: el turismo regenerativo. Aunque es un concepto emergente que aún no tiene una definición fija, busca que la propia actividad turística no solo minimice el daño que puede provocar en el entorno natural, sino que aporte un beneficio al ecosistema social y medioambiental de los destinos.

"No es una nueva tipología como puede ser el turismo de aventura o el cultural, sino una nueva visión y una nueva forma de acercamiento al turismo en sí", explica a RTVE.es Anna Alaman, fundadora de Open Eyes Project, un turoperador especializado en este nicho en India. De hecho, según el Consejo Global de Turismo, se inspira en la agricultura regenerativa, que prioriza la restauración de los ecosistemas y la mejora de la biodiversidad.

Esta corriente nace también porque hay una demanda creciente. Un 43% de viajeros está dispuesto a pagar más por vivir una experiencia ecológica, según un estudio de Red Sea Global, FII Institute, la plataforma Wave y la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco. Además, un informe del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) revela que casi siete de cada diez turistas buscan realizar viajes sostenibles con el entorno natural. Ambos manejan cifras de 2023, pero señalan que es una tendencia al alza.

Mientras tanto, el sector va dando pasos en esta dirección pero, según estos estudios, solo el 20% de la industria hotelera ha adoptado estrategias realmente regenerativas, y casi un 60% de inversores mundiales afirma necesitar más información sobre esta nueva visión para tomar decisiones. Por tanto, aún queda camino por recorrer.

Que el turista sea consciente del valor del lugar que visita

Como indica Alaman, el turismo regenerativo bebe del modelo sostenible, pero es una "mirada más profunda". Entre otras cosas, pretende dar al viajero una visión "sistémica" del lugar, es decir, que sea consciente de los rasgos propios del destino, de cómo están interconectados y del impacto que puede tener su viaje en todo ese entorno.

Para ello, las agencias, hoteles y empresas del sector pueden llevar a cabo iniciativas que se calificarían como regenerativas. Por ejemplo, contratar guías locales en vez de ofrecer paquetes más estandarizados, visitar zonas más rurales y tener contacto con sus comercios y artesanos, y no ofrecer actividades —por muy turísticas que sean— que pongan en peligro el bienestar de la fauna y flora de estas regiones. "El objetivo es repercutir positivamente en las economías locales y, además, se trata de bajar el ritmo tan acelerado del turismo convencional", incide Alaman.

Canadá, Latinoamérica, Europa… ¿Dónde se está adoptando este enfoque?

Hay regiones que ya tienen integrada esta visión en sus propias agendas. Un ejemplo es 'Travel to Tomorrow', un proyecto impulsado en 2017 por el Gobierno de Flandes, en Bélgica, que busca impulsar el turismo regenerativo —allí emplean el término flourishing, que significa 'floreciente' o 'próspero'— para aportar "un equilibrio entre visitantes, emprendedores y residentes".

Nueva Zelanda también tiene un plan para el distrito de Queenstown-Lakes —una región importante por sus lagos y montañas— que quiere reducir el impacto negativo de los visitantes en la economía y la naturaleza del lugar. Todo ello, fortaleciendo la conexión con el whenua, que en maorí significa 'tierra' o 'placenta' y se refiere al vínculo con el entorno que ha dado la vida a los seres humanos. Canadá también tiene una estrategia turística de cara a 2030 con la que quiere adoptar principios regenerativos y, al igual que en otros proyectos de Latinoamérica y Nueva Zelanda, busca integrar la voz de las comunidades indígenas.

A nivel europeo, se espera que la Comisión Europea publique su nueva estrategia de turismo sostenible en el primer trimestre de este año, encaminada a alejarse de un modelo turístico más equilibrado e inclusivo, como ya pidieron los líderes locales y regionales en una reunión del organismo el pasado mes de julio.

En España hay "muchas ganas", pero todavía falta información

Mientras tanto, en España se empieza a sentir este pulso, pero todavía es un terreno por explorar. Hay algunas iniciativas desde los departamentos de turismo, como el programa 'Huella Positiva' del Gobierno de Navarra, que promueve actividades para revitalizar municipios y paisajes del Pirineo navarro. Otros ejemplos son el programa 'REGENERATe' de Tenerife y el plan 'Regenera4MED' impulsado por Cataluña en colaboración con regiones de Italia, Francia, Croacia y Eslovenia. Luego, además, se añaden iniciativas impulsadas por hoteles o agencias en diferentes puntos del país.

Por su parte, el Gobierno vasco ha presentado estos días en Fitur su campaña 'Guía para un viajero responsable', que busca proyectar esta sensibilización turística hacia afuera, es decir, promover que los turistas vascos respeten los ritmos y la cultura de los lugares y entornos que visitan.

Como cuenta Alaman, "hay muchas ganas, pero todavía falta conocimiento sobre lo que es el turismo regenerativo", tanto por parte de las administraciones como del propio sector. Por ello, cree que el siguiente paso debería ser organizar toda la oferta y exponerla de forma clara, tanto para los profesionales como a los clientes: "Existen proyectos, pero necesitamos identificarlos, agruparlos, ponerlos en el mercado y decir: 'Mira, esto está ocurriendo'".

Una "falacia" que no pone el foco en la raíz del problema: repensar el modelo económico

Por otro lado, hay expertos que miran con recelo al turismo regenerativo como una nueva corriente global y creen que la regeneración real pasa por abordar la raíz del problema: el modelo económico. "Viajar a un destino y dejarlo mejor que como estaba antes es una falacia. El turismo nunca será sostenible si antes no descarbonizamos nuestra economía y nuestra movilidad", explica a RTVE.es Claudio Milano, profesor de Antropología Social de la Universidad de Barcelona especializado en la investigación turística.

Para el antropólogo, es "inevitable" que el viaje de una persona genere una huella de carbono mayor al beneficio que puede aportar. Y no solo eso, también señala que con la actividad turística se acentúan las desigualdades de los destinos que más dependen de este sector, sobre todo en precariedad laboral y de acceso a la vivienda.

"El concepto de turismo regenerativo usa una narrativa de 'equilibrio' y 'reconexión con la naturaleza', pero finalmente invisibiliza las grandes desigualdades que genera la actividad turística", remarca Milano, para quien la verdadera regeneración —social y, por consiguiente, medioambiental— pasa por repensar el sistema económico y mejorar las condiciones de vivienda y trabajo dentro de los destinos.

De hecho, las regiones que dependen excesivamente del turismo tienen niveles bajos de bienestar, probablemente porque los beneficios de esta actividad no se trasladan a su población. Así lo indica un estudio de la Fundación Ramón Areces y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). Benidorm, Lloret de Mar, Torremolinos, La Laguna, Magaluf e Ibiza son algunos de los municipios que menciona Milano.

Pese a ello, el experto matiza que "no se trata de eliminar el turismo, sino de intentar reducir esos impactos negativos que afectan a los residentes". Y, con todo, reconoce que sí puede haber iniciativas concretas que pueden dejar un impacto positivo, como el Imserso o proyectos donde las comunidades locales son las que gestionan y obtienen los beneficios directamente.

¿Cuál puede ser su futuro?

Visto este escenario, una parte del sector considera que, aunque todavía falta información sobre esta visión turística, es algo que está emergiendo. Para Alaman, las tendencias actuales y las economías de las administraciones están mostrando más interés por impulsarlo. "En España he visto un cambio enorme en los últimos cinco años, desde la pandemia, y creo que va a ir a más", comenta.

Esto, unido a un mayor interés de los propios viajeros, conforma un caldo de cultivo determinante de cara a los próximos años. Por tanto, solo queda esperar a ver si estos ingredientes hacen que el turismo regenerativo tenga la savia suficiente para seguir creciendo y consolidarse en el mercado en un futuro.