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Elecciones Madrid 4M

Madrid, primera prueba de fuego para Casado en su objetivo de reunificar el centro derecha

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El líder del PP, Pablo Casado, durante un acto de campaña en apoyo a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso
El líder del PP, Pablo Casado, durante un acto de campaña en apoyo a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso EFE/J.J. Guillén

Todas las esperanzas del Partido Popular (PP) y el futuro político de su presidente, Pablo Casado, están depositadas en el 4 de mayo. "La victoria arrolladora de Ayuso va a ser la clave para que yo llegue a ser presidente del Gobierno", reconocía sin tapujos el líder ‘popular’ durante la presentación de la lista electoral para el 4M. Después de tres años con un puñado de derrotas electorales, Casado se ha propuesto reconvertir su estrategiacuestionada en este último tiempo por alguno de sus 'barones' territoriales, aunando en torno a sus siglas al electorado de centro derecha que se marchó a Ciudadanos y al votante decepcionado que decidió apostar por Vox. 

Los consejos del expresidente José María Aznar no han caído en saco roto y el líder del PP se ha propuesto recuperar "el partido y el espacio electoral totalmente unido" que el expresidente dejó a su marcha y cuya división critica hoy. "Hoy empieza la reunificación del centroderecha en torno al Partido Popular", aseguraba Casado a las puertas de la Asamblea murciana tras fracasar la moción presentada por el PSOE y Ciudadanos.

Casado, tras el fracaso de la moción en Murcia: ¿Hoy empieza la reunificación del centro derecha en torno al PP"

La cita con las urnas será su primera prueba de fuego. En Génova confían, si se cumplen las encuestas, en que el éxito de Ayuso sea el primer paso hacia esa ansiada reunificación y que sirva a su vez de trampolín a Casado para llegar a La Moncloa, a costa de la pérdida de apoyos en Ciudadanos, que continúa en caída libre, según todos los sondeos. El presidente del PP recuerda que la llegada de Alberto Ruiz-Gallardón en 1995 a la Comunidad de Madrid "fue fundamental" para que José María Aznar ocupara la Moncloa un año después, "igual que la victoria de Feijóo sirvió después para la victoria de Mariano Rajoy" en 2011. “La historia se va a repetir", exclamaba.

No obstante, los expertos consultados por RTVE.es admiten que es "precipitado" avanzar qué va a ocurrir en el gobierno nacional en dos años teniendo únicamente en cuenta los resultados de unas elecciones autonómicas, pese al protagonismo del escenario en Madrid. "Probablemente los madrileños voten a Ayuso por unas circunstancias concretas, como la pandemia, la crisis económica o la irrupción de otros actores como Pablo Iglesias. Pero eso no quiere decir que ese escenario se vaya a repetir a nivel nacional", asegura la doctora en Ciencia Política Victoria Rodríguez-Blanco. A su juicio, el liderazgo de Pablo Casado a nivel nacional no es el mismo que el de Ayuso en Madrid. Además, nos explica, en la decisión del votante influyen otros hechos como "los liderazgos, los errores de estratégicos o las alianzas".

Arrimadas no lo pondrá fácil a pesar de su previsible caída en Madrid

Lo cierto es que el proyecto de reunificación ha elevado la moral en Génova, tocada desde el batacazo sufrido en Cataluña. A ello se ha unido el resultado de la moción de censura en Murcia, donde la dirección del partido dio un golpe en la mesa con dos efectos inmediatos: primero, remendar el órdago de PSOE y Ciudadanos que a punto estuvo de hacer tambalear el gobierno de López Miras; y, posteriormente, el adelanto electoral en Madrid, que desembocó en la salida de Pablo Iglesias del Gobierno para convertirse en candidato por sorpresa y en el trasvase al PP de algunos pesos pesados de la formación 'naranja' como Toni Cantó o Fran Hervías.

Pero Arrimadas amenaza con no ponérselo nada fácil. Ante las múltiples ofertas del líder ‘popular’, que ha reconocido que propuso a la presidenta de Ciudadanos una confluencia política que diera como resultado "una nueva estructura entre las dos direcciones", la presidenta ‘naranja’ subrayó en una entrevista en RNE que "Ciudadanos no está en venta" y que ella “no se vende por un puesto”. 

Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso - Inés Arrimadas, C's: "Casado y yo nunca hemos hablado de cargos. Aunque me lo hubiera dicho, Ciudadanos no está en venta" - Escuchar ahora

Sin embargo, las encuestas revelan que el PP va ganando terreno a la formación 'naranja'En el último barómetro del CIS, el partido que preside Arrimadas es el único que rebaja su intención de voto: pierde cerca de tres puntos, un porcentaje que precisamente ganan los de Casado. El PSOE, por su parte se mantiene, por lo que la diferencia entre socialistas y 'populares' baja de 13 puntos a menos de 11.

"Una de las ofertas políticas de la derecha, Ciudadanos, empieza a hacer aguas. En primer lugar, porque no tiene un proyecto diferenciador. Aunque hubo un tiempo en el que se le consideró de centro, siempre ha estado en el centro derecha y sus votantes siempre han sido de centro derecha", asegura Javier Lorente, profesor de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). A su juicio, durante la etapa de Albert Rivera, Ciudadanos se acercó mucho al PP, incluso a veces de Vox. "Ese giro estratégico que usó Rivera, lo que hizo fue hacerlo indistinguible de los de Casado. Echó un pulso al PP, y lo perdió", señala.

La formación podría pasar de ser el partido que gobernaba con Ayuso a luchar por su supervivencia en Madrid, según los sondeos. "La experiencia previa nos dice que los partidos que intentan ser centrados no funcionan. Pasó con la CDS, pasó con UPyD y está pasando con Cs. Una de las razones es de oferta: este discurso liberal económico y social no encaja bien por como entendemos la política en términos de derecha e izquierda los españoles", explica, al tiempo que recuerda que el sistema electoral castiga aún más a las terceras y cuartas fuerzas que no están concentradas territorialmente. "Lo tiene mucho más difícil para sobrevivir porque el sistema electoral les machaca", sentencia.

¿En qué punto se encuentra Vox?

Mientras que el candidato de Ciudadanos al 4M, Edmundo Bal, se muestra convencido de que la pretensión de Ayuso es pactar con Vox, desde la formación que lidera Santiago Abascal exigen a los ‘populares’ que se pronuncien sobre sus intenciones tras las elecciones. Y, entretanto, Ayuso aspira a alcanzar una mayoría lo suficientemente amplia que le permita gobernar en solitario. Este mismo sábado apuntaba que quiere gobernar a partir del 4 de mayo "en libertad" y "sin palos en la rueda" con un Ejecutivo "monocolor", aunque se abre a incorporar a su equipo a miembros de otros partidos como Vox y Cs que sean "grandes gestores".

De momento, y según apuntan las encuestas, el PP estaría aún lejos de conseguirlo, por lo que necesitaría el apoyo de alguna de estas dos formaciones para gobernar.

Durante el debate electoral de este miércoles- previo al debate de la Ser del viernes que reventó por completo la campaña electoral- tanto Ciudadanos como Vox compitieron por un puesto al lado de la presidenta tras el 4M. Porque, como dijo el candidato 'naranja', "esto va de con quién gobierna el PP, con Vox o con Ciudadanos". De hecho, Bal y Monasterio fueron los únicos que mantuvieron rifirrafes en el bloque de la derecha. El líder de Cs emplazó a Ayuso a que continúe apostando por gobernar con la formación 'naranja' y no con el "disparate" de Vox. Por alusiones, Monasterio le acusó de "poner en riesgo" el Gobierno regional y de ser un "traidor" al haber "engañado a sus votantes". "Toda mi vida sirviendo a mi país y soy un traidor", señaló el líder de Cs. Monasterio llegó incluso a defender a Ayuso en varias ocasiones, interrumpiendo a los candidatos del bloque de la izquierda cuando lo consideró oportuno.

Monasterio acusa a Cs de "poner en riesgo" el Gobierno regional y Bal responde: "No vuelva a llamarme traidor"

Atendiendo a los sondeos, Vox sería el partido con mayores posibilidades de gobernar junto a los 'populares'. Los expertos consultados aseguran que Vox en Madrid va a mantener la misma posición que en los anteriores comicios, y que el PP crecerá a costa de Ciudadanos. "Madrid será la única comunidad, junto con Galicia, donde la formación de Abascal no va a crecer porque Ayuso tiene un discurso muy radical dentro de lo que es la derecha española", señala Lorente.

No obstante, el profesor destaca que lo acontecido este viernes durante el debate electoral y el plante de la izquierda a Vox puede generar un "punto de inflexión" que podría beneficiar a Monasterio y a perjudicar a la presidenta madrileña. "Puede ser que lo pase mal ahora porque Ayuso tenía una campaña basada en la libertad y en los bares, pero ahora la izquierda va a intentar hablar de democracia y de libertad en unos términos distintos en los que los había planteado Ayuso. Va a ser muy incomodo para ella", afirma.

De hecho, el bloque de la izquierda parece que ha elegido esa estrategia para lo que queda de campaña. Unidos en el discurso, abogan por un frente común "contra el odio" y creen que el 4M hay dos opciones a elegir: "democracia o fascismo".

Ayuso, ¿una amenaza para Casado?

Lo cierto es que en esta ocasión a los 'populares' no les basta con ganar. Tanto Casado como Ayuso saben que la batalla madrileña también implica riesgos y que el PP debe gobernar en Madrid si quieren situarse un paso más cerca de su objetivo: “Acabar con la pesadilla de Pedro Sánchez”.

En este contexto, la izquierda lo ha apostado todo a la movilización. El bloque obtuvo en Madrid en las últimas autonómicas casi 45.000 votantes menos que en las generales del 28A, celebradas un mes antes, por lo que están convencidos de que si su electorado se moviliza, conseguirán arrebatarle la presidencia al PP. Este mismo jueves, el CIS acercaba la mayoría absoluta al bloque de izquierda encabezado por el PSOE de Ángel Gabilondo, con una horquilla de entre 67 y 73 escaños. Por el contrario, la suma de PP y Vox se quedaría en los 65-69 diputados.

Así, una sorpresiva movilización de la izquierda lastraría la aspiración de Casado de llegar a La Moncloa pero, además, una probable victoria de Díaz Ayuso puede ser entendida también como un triunfo personal de la candidata, no del PP ni de su líder. "Mi rival es Pedro Sánchez, sin ninguna duda", apunta Ayuso en todos sus actos. La presidenta ‘popular’ se ha alzado como el ‘azote’ de Sánchez en este último año y se dirige directamente a él en campaña. Esta estrategia le ha otorgado un gran reconocimiento a nivel nacional y un previsible éxito en las urnas podría eclipsar en parte a la figura del propio Casado.

De momento, algunos expresidentes ‘populares’ como Esperanza Aguirre han pedido a Casado que sea "humilde y flexible" y siga la "estrategia” de Ayuso, que da la "batalla cultural a la izquierda sin complejos", porque la suya "no ha dado resultado" hasta el momento. Pero desde Génova descartan que esto vaya a suceder, como también niegan que la dirección haya trasladado a sus ‘barones’ territoriales que copien la estrategia de la líder madrileña. “Los presidentes del PP saben perfectamente cuál es situación que mejor se adapta a su realidad y las medidas que tienen que hacer. No hay dos comunidades autónomas iguales y todas están haciendo gran trabajo”, zanjaba el portavoz del partido y alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida.

El propio Casado recordaba en el acto de presentación de la candidatura del 4M que ambos iniciaron su andadura en el partido juntos y que llevan "veinte años peleando en la misma trinchera”. El actual líder del PP fue quien la fichó para Nuevas Generaciones y quien apostó por ella también en la Comunidad de Madrid en 2019. "Acerté cuando me fijé en ella en el año 2005", remarcó con orgullo este martes. En la misma línea, Ayuso ha negado tener más tirón electoral que el líder de su partido, pese a las voces que han cuestionado la estrategia de Casado y le han emplazado a imitar la de la candidata en Madrid. "Somos lo mismo, el mismo proyecto, el mismo partido, esta es su casa, es su cuna, nacimos juntos políticamente y aplico recetas que casi siempre que van por el mismo camino", ha recalcado.

Ahora el objetivo de ambos líderes no es otro que unir el centro de la derecha en el PP y el escenario madrileño es el más propicio para esta reivindicación, con Cs en horas bajas y Vox en segundo plano por el auge de la candidata 'popular'. A juicio de Casado, quien quiere que gobierne Díaz Ayuso tras el 4M deberá votar al PP en las próximas generales y todo lo demás son "debates que enriquecen poco".

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