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España - Argentina: el partido que siempre soñamos decidirá un Mundial

Dos jóvenes aficionados, uno con la camiseta de Lamine Yamal (España) y otro con la de Messi (Argentina), disfrutan del ambiente del fútbol.
Dos jóvenes aficionados, con las camisetas de Lamine Yamal y Leo Messi, las estrellas de España y Argentina. Europa Press / Getty Images

El partido que siempre soñamos. Creo que no hay un apelativo mejor para definir el duelo que este domingo van a jugar España y Argentina en Nueva Jersey y que paralizará el mundo durante unas horas. También encaja denominarlo "El partido de nuestras vidas", como lo llamó Rodrigo Hernández, aunque siempre de la mano de aquella maravillosa noche del 11 de julio de 2010 en Sudáfrica en la que vivimos la primera estrella.

Este España-Argentina es la final que muchos aficionados al fútbol desearon durante tantos y tantos años. Un enfrentamiento entre dos países considerados hermanos por buena parte de la sociedad de ambas naciones. Un duelo entre dos países que comparten lengua, historia y aspectos de la misma cultura. Y lo más importante: un choque entre dos países con una importante leyenda futbolística que, sin embargo, nunca se han enfrentado en un partido de tales dimensiones. Hoy la Roja busca su segunda estrella, mientras que la Albiceleste persigue la cuarta.

Los lazos históricos que unieron a españoles y argentinos

España y Argentina son dos países inevitablemente unidos. Según el Instituto Nacional de Estadística, España es el país con mayor número de argentinos fuera de su territorio (aproximadamente 450.000 en 2025). El mismo dato se repite al contrario: Argentina es el país con mayor número de españoles fuera de su territorio (cerca de 540.000).

Esta estadística tiene una explicación histórica. La inmigración en el siglo XX provocó que los viajes entre España y Argentina fueran comunes. Muchos españoles tuvieran que emigrar a Sudamérica en la guerra civil y la época del franquismo. Los argentinos realizaron el camino inverso durante los años de la dictadura militar en su país, provocando la llegada de miles de ciudadanos a España.

De estos dos episodios han nacido números vínculos sociales y familiares que a día de hoy perduran, pese a la rivalidad deportiva instaurada en los últimos tiempos. Una rivalidad que no ha nacido de enfrentamientos directos, puesto que ambas selecciones solo se han medido una vez en la historia de forma oficial: en el Mundial de 1966. Aquel encuentro, correspondiente a la fase de grupos, cayó del lado de la Albiceleste (2-1).

Una rivalidad ferviente acrecentada por la suspensión de la Finalissima

¿Cómo ha surgido esta reciente rivalidad si no ha habido enfrentamientos? Pues a partir del buen momento futbolístico de ambas selecciones, actualmente las dos más potentes del panorama internacional. Hay mucho respeto, pero también muchas ganas de cruzarse.

En la rueda de prensa previa al encuentro, ambos entrenadores intercambiaron elogios. "Tengo una gran admiración por la selección argentina. Cada uno usará sus armas futbolísticas, pero esto es un partido de fútbol”, declaró Luis de la Fuente en la rueda de prensa previa a la final. Scaloni optó por la sorna: "Que el autobús salga del hotel ya me preocupa. Es un gran equipo, una gran selección. Vienen haciendo una etapa con Luis muy buena".

Por su parte, Rodrigo Hernández definió a Argentina como "la selección más en forma del mundo y el rival a batir" y habló de que la final será "un partido físico". "Hemos ganado a grandísimos rivales y ahora vamos a por el más duro. Va a ser un test para ver si somos capaces de levantar esta Copa del Mundo ante el rival más en forma".

Otra de las razones que explica el crecimiento de la rivalidad entre ambas selecciones fue la cancelación de la Finalissima, el encuentro que ambos conjuntos debieron haber jugado en marzo y que se suspendió por el conflicto bélico en Oriente Medio. Aquel partido, que la RFEF quiso jugar por todos los medios y que la AFA frenó, desató cierta hostilidad entre ambas aficiones, deseosas de cruzarse en la gran final de este Mundial.

Al terminar la semifinal ante Francia, salimos a los aledaños del Estadio Dallas a preguntar a qué selección querían los aficionados españoles en la final. La respuesta fue prácticamente unánime: "Argentina".

Los hinchas argentinos, que ya sabían que se medían a España tras ganar a Inglaterra, mostraron su sangre caliente ante el micrófono de TVE: "España es futbolísticamente un equipo más chico, ellos nos deberían tener más respeto", "Vamos a demostrar a España quiénes son los verdaderos campeones" y "Los que tenemos la presión somos nosotros, que somos el equipo grande" fueron algunos de sus retadores alegatos. Hoy, por fin, España y Argentina podrán disputar esa Finalissima que nunca se jugó.

Unidos por dos de los más grandes de la historia

España y Argentina tienen muchos vínculos relacionados con el fútbol, aunque el que les une especialmente tiene que ver con las carreras de dos de los mejores jugadores de la historia: Maradona y Messi. 'El Pelusa' pasó por el Sevilla FC y el FC Barcelona durante su etapa en nuestro país, mientras que 'La Pulga' pasó 21 años en España y en el Barça. Prácticamente la mitad de su vida.

El '10' llegó a España con solo 13 años y en el FC Barcelona se convirtió en, posiblemente, el jugador más legendario de todos los tiempos, generando así un lazo emocional inmenso también con nuestro país. En la previa de la final, Messi fue preguntado por Lamine Yamal y aprovechó para reivindicar su cariño al Barça: "Lamine es un grandísimo jugador al cual seguí muchísimo porque juega en un club al cual amo y le deseo siempre lo mejor". "Le deseo muchísima suerte porque el bien de él va a ser el del Barcelona también", añadió.

El duelo entre Messi y Lamine, el último aliciente

El enfrentamiento entre Leo Messi y Lamine Yamal es otro de los componentes que hacen de este España-Argentina la final soñada. En el último Mundial de Leo, en el primero de Lamine. Uno con 39 años a sus espaldas, el otro con 19 y separados ambos por 20. Uno puede conseguir su primera estrella en su debut, mientras que el otro puede despedirse del torneo más importante del mundo siendo el primer capitán en levantar dos mundiales. Sea cual sea el resultado, la historia tendrá tintes épicos.

"Lamine es uno de los referentes mundiales con solo 19 años. Tiene una enorme carrera por delante y una oportunidad de conseguir algo histórico, el cual nosotros intentaremos dar el máximo para que que no sea esta vez", declaró Leo sobre el extremo español. Preguntado por la imagen de ambos en 2007, cuando Lamine era un bebé y Leo tenía solo 20 años, el astro argentino esbozó una sonrisa: "Lo de esa foto es una locura, que después de aquella foto estemos los dos disputando la Copa del Mundo es una locura. Le deseo muchísima suerte en el Barcelona también. Intentaremos que el domingo no tenga su mejor versión, aunque es difícil".

Lamine tampoco se ha quedado corto en elogios hacia Messi durante el Mundial, clasificando a Leo como "el mejor de la historia".

Llegan en momentos diferentes y quizás inesperados. Messi ha sido una de las grandes estrellas de este Mundial, ha guiado a Argentina hacia la final con ocho goles en el torneo y dos asistencias en la semifinal frente a Inglaterra. Lamine, que llegó a la cita entre algodones, no ha desplegado todavía su mejor versión. ¿Quién se impondrá en el duelo?