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Pista Mundial

Inglaterra - Argentina, la mística mundialista se cita en semifinales

El inglés Jude Bellingham y el argentino Leo Messi
El inglés Jude Bellingham y el argentino Leo Messi se enfrentarán en las samifinales del Mundial 2026 GETTY

Pocos partidos convocan a la mística mundialista como un Inglaterra - Argentina: la expulsión de Rattín en 1966, la mano de Dios y el gol del siglo de Maradona en 1986, la "traición" de Beckham y el golazo de Owen en 1998, la redención de Beckham cuatro años después... Una rivalidad antigua y sostenida que, aderezada por una guerra todavía reciente en la memoria, ha construido uno de los principales clásicos del torneo, aunque nunca había tenido lugar tan avanzada la competición: hasta ahora, la ronda más alta disputada entre ambas selecciones habían sido los cuartos de final, pero en este Mundial 2026 se ven las caras nada menos que en semifinales, con España esperando ya rival para el partido definitivo (RTVE, a las 21:00 horas).

Fuente: [Texto de la fuente, ejemplo: Elaboración propia]

La presión parece volcada del lado inglés, porque los inventores del fútbol han jugado tres semifinales de la Copa del Mundo y sólo han conseguido pasar a la final como locales, en 1966, mientras que en Italia 1990 y Rusia 2018 cayeron eliminados. Argentina, en cambio, ha superado las cinco semifinales que ha disputado (en 1930, 1986, 1990, 2014 y 2022), un cien por cien de efectividad en esta ronda. A mayores, los argentinos ganaron la liguilla de 1978 que daba acceso al último partido, de forma que sólo se quedaron a las puertas de la final en la liguilla de 1974. Por otro lado, el balance global es favorable a los ingleses, que han ganado tres de los cinco enfrentamientos entre ambos. Pero, llegados a este punto, los antecedentes son menos relevantes, aunque solo sea porque esta será la primera vez que juegue contra Inglaterra el mejor jugador de la historia, Leo Messi.

Si algo promete el partido son goles, porque ni ingleses ni argentinos se han destacado por guardar adecuadamente su portería en este mundial. Para disgusto de sus seleccionadores: Thomas Tuchel llegó a calificar el partido de cuartos contra Noruega de "descuidado" y Lionel Scaloni, aunque no ha sido tan explícito -"Es evidente que tenemos que mejorar", se limitó a decir tras eliminar a Suiza-, estaría planteándose introducir un tercer central, según la prensa argentina. Lo cierto es que ambos equipos han recibido seis goles, uno por partido, cuando los otros dos semifinalistas se han destacado por su seguridad atrás: hasta los cuartos de final, Francia había encajado dos tantos -aunque en la semifinal encajó otros dos- y España, apenas uno.

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Lo verdaderamente preocupante es que ninguno de los dos equipos, pese a contar con buenos porteros y algunos de los defensas más cotizados del mundo, se está mostrando contundente en la defensa del área, como revela que la diferencia entre los goles esperados en contra y los goles efectivamente encajados les sale positiva, es decir, han recibido más tantos de los que deberían. En el caso de Inglaterra, según la empresa de estadística deportivas Opta, los rivales le han generado ocasiones para marcar 4,87 goles, por lo que han recibido 1,13 más, mientras que Argentina tan solo registra 3,44 goles esperados en contra, lo que resulta en que ha encajado 2,56 más de lo que debería. Si esa tendencia no se corrige, y con depredadores como Messi o Kane rondando las áreas, la semifinal puede ser prolija en goles.

Inglaterra, en este sentido, tiene a dos de los delanteros más eficaces del torneo, Harry Kane y Jude Bellingham, la primera vez en la historia de los mundiales que un equipo cuenta con dos jugadores que han marcado seis goles en una misma edición. Sin embargo, el peligro de sus ataques nace en las bandas, donde en los últimos partidos han destacado dos extremos de velocidad endiablada, Anthony Gordon por la izquierda y Bukayo Saka por la derecha. Ninguno de los dos ha sido indiscutible, pero su influencia ha crecido a medida que avanzaba la competición, hasta el punto que son los máximos asistentes del equipo, con tres pases de gol cada uno.

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Saka llegó lastrado por sus recientes lesiones y Tuchel ha preferido, en general, la intensidad y el trabajo de Noni Madueke antes que su habilidad. Sin embargo, el jugador del Arsenal da 1,01 asistencias cada 90 minutos, el mejor promedio del torneo tras el del noruego Andreas Schjelderup (1,08) y el mejor promedio de cualquier inglés que haya disputado al menos 200 minutos en un mundial. Gordon, por su parte, sí fue la primera opción del seleccionador, pero contra Panamá y contra la República Democrática del Congo se cayó del once en favor de Marcus Rashford. Volvió en octavos contra México y fue decisivo, para soltarse definitivamente en los cuartos contra Noruega: intentó diez regates, la cifra más alta de un jugador inglés desde el mundial de 2002, y completó cuatro con éxito. La amenaza de Inglaterra, a poco que estén inspirados, nacerá en las alas.

En Argentina, la aparición más destacada durante el torneo ha sido la de Leandro Paredes, cuya presencia fue secundaria en la primera fase para después hacerse imprescindible en el centro del campo desde la prórroga contra Cabo Verde, en dieciseisavos de final. El pivote de Boca Juniors ha reforzado al trío de indiscutibles con el que Scaloni arma su mediocampo -Enzo Fernández, Alexis MacAllister y Rodrigo de Paul- para intentar dotar de mayor equilibrio al equipo, que no acababa de dominar los encuentros pese a enfrentarse a rivales teóricamente inferiores.

Aunque Argentina sigue sin controlar del todo los partidos, no será por el desempeño de Paredes, que ha contribuido notablemente a mejorar la distribución del balón: es el jugador del torneo con más pases y con más pases acertados por partido, por encima incluso del español Rodrigo Hernández, quizás el mejor especialista en la posición. Y no se trata únicamente de pases inocuos: según Opta, es el tercer jugador que da más pases progresivos -es decir, que superan líneas rivales-, con 35,03 por partido, sólo por detrás del español Pedri y del turco Arda Güler, que superan los 41. Con todo, en pases progresivos acertados está mucho más cerca de ambos: Pedri ha dado 34,2 y Güler llega a 33,7 por partido, mientras que Paredes logra 31,26 por partido. Una insistencia en tejer el juego que ha convertido a Argentina en la selección que más pases da, incluso más que España.

Tanto Inglaterra como Argentina llegan a semifinales tras sendas prórrogas en los cuartos, un esfuerzo extra que puede ser decisivo, porque justo ahora el calendario se aprieta y los días de descanso entre partido y partido, que en la fase de grupos eran entre cuatro y cinco, se reducen a apenas tres. Si se le añaden los largos viajes, los cambios horarios y el calor de julio en Estados Unidos, la fatiga puede ser un elemento clave en el devenir de la semifinal, tal como señala Rubén Heras, enviado especial de RTVE.es a los partidos del Mundial 2026.

"Los entrenamientos suelen ser más de descarga que de intensidad física, para poder llegar a los partidos en un estado óptimo de forma", explica el corresponsal de RTVE.es. La ampliación de participantes hasta 48 y la consecuente introducción una ronda eliminatoria adicional, los dieciseisavos de final, han convertido este mundial en el más largo de todos: los equipos semifinalistas llevan más de seis semanas concentrados y cinco de competición. Y Argentina, que ha disputado dos prórrogas, suma ya 689 minutos sobre el campo, el equipo con más tiempo de juego hasta los cuartos de final, mientras que Inglaterra carga con 651 minutos en las piernas de unos futbolistas que ya venían extenuados de la larga temporada de clubes. Quien se sobreponga mejor al cansancio, tendrá más cerca la final.

Hasta las semifinales, ocho de los 29 partidos de eliminatorias disputados en el Mundial 2026 han llegado a la prórroga y, de esos ocho, cuatro se han decidido en penaltis, menos del 14% del total. Ninguno de los semifinalistas se ha enfrentado a la angustia de una tanda y, si Inglaterra y Argentina se ven abocados a ese trance, seguro que quienes menos querrán mirar serán los ingleses, cuyo acierto desde los once metros ha sido, por decirlo suave, irregular.

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En la Copa del Mundo, Inglaterra ha disputado cuatro tandas de penaltis y ha salido derrotada en tres: contra Alemania en los cuartos de 1990, contra la propia Argentina en los octavos de 1998 y contra Portugal en los cuartos de 2006. Es cierto que su única victoria fue en la última, contra Colombia en los octavos de 2018, pero también que, tres años después, perdió una final de la Eurocopa por penaltis… en Wembley. En cualquier caso, nadie tiene peor balance en las tandas de los mundiales que los ingleses, a excepción de España, que ha ganado una tanda de cinco. Argentina, en cambio, afronta ese trámite con mucha más tranquilidad: no solo es la selección que ha llegado más veces a los penaltis, sino que es la que más tandas ha ganado, seis de siete. Su única derrota fue en los octavos de 2006, contra Alemania, y su última victoria valió una Copa del Mundo: fue contra Francia, en la final de 2022, un triunfo que todavía impulsa a muchos de sus actuales jugadores.