Xabi Alonso: el fin a medio año en el banquillo del Madrid con muchas dificultades y poca confianza
- Los desplantes de Vinicius o Valverde evidenciaron un problema de relación con la plantilla
- Florentino Pérez prescinde del entrenador a pesar de que aún podía pelear por los grandes títulos
El banquillo del Real Madrid quema y Xabi Alonso ha aguantado como entrenador poco más de seis meses en los que ha tenido que enfrentarse a una dificultad tras otra.
Alonso llegó a la casa blanca en junio en medio de enormes expectativas tras su reconocida labor en el Bayer Leverkusen. Pero lo hizo también con un tremendo desafío por delante, al reemplazar en el cargo a Carlo Ancelotti, el entrenador más laureado de la historia madridista. El italiano, pero también la plantilla, dieron la temporada pasada muchos síntomas de fin de ciclo.
Sin apenas entrenamientos, Xabi Alonso dirigió al equipo en el Mundial de clubes, donde cayó con contundencia en semifinales ante el flamante campeón de la Champions, el PSG. Esa competición, después de una temporada larguísima, no fue el mejor campo de pruebas para el juego presionante que pretendía implantar el técnico tolosarra.
El Madrid de Xabi Alonso, sin un Xabi Alonso
El torneo también supuso el adiós de Luka Modric, otra leyenda menos en el equipo y otro agujero irremplazable en el centro del campo. Con pocos refuerzos y una pretemporada mucho más corta de lo habitual, Xabi Alonso afrontó el inicio del curso sin un mediocentro creador, sin alguien con la visión de juego que le caracterizó a él mismo en su etapa como jugador.
Así, el Madrid recibió el primer golpe en el derbi liguero en el Metropolitano, donde el Atlético le endosó un 5-2. Pero recuperó la confianza con su victoria en el clásico (2-1) un mes después. Pero el triunfo frente al FC Barcelona lo eclipsó la polémica con el cambio de Vinicius, que protestó airadamente la decisión de Xabi Alonso.
Unos días después, el brasileño se disculpó en un comunicado con la afición y sus compañeros, pero no con el entrenador, lo que dejó en cuestión su autoridad.
Ese era ya el segundo choque abierto de Alonso con uno de los pesos pesados del vestuario merengue, después de que Fede Valverde expresara su deseo de volver a jugar en el centro del campo en la rueda de prensa previa al partido de Champions contra el Kairat, de que se quedara por sorpresa en el banquillo y luego no calentara con normalidad en la banda en Almaty.
Mala racha
Pero los problemas de verdad llegaron en la siguiente salida del equipo en su competición fetiche. En Liverpool, donde el Madrid cayó 1-0, el conjunto merengue ofreció una imagen muy pobre y a partir de ahí encadenó una serie de tropiezos en la Liga española con los empates ante el Rayo (0-0), el Elche (2-2) y el Girona (1-1). Los merengues se recuperaron con una goleada en Bilbao ante el Athletic (0-3) en su cuarta salida seguida en el campeonato, pero volvieron a las andadas en el Bernabéu al caer con el Celta (0-2), lo que desató definitivamente las alarmas en la directiva.
Desde entonces, Xabi Alonso ha estado en el alambre y en cada partido su puesto ha estado en juego. Hasta que lo ha perdido tras la Supercopa, a pesar de que cayó con honor en la final ante el Barça y de que en las tres principales competiciones el Madrid mantiene opciones de pelear por los títulos. Pero no tenía la confianza de Florentino Pérez.