La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) trabaja con las comunidades autónomas para extender a todo el país la prescripción diferida de antibióticos, una estrategia que busca reducir el uso innecesario de estos medicamentos y contribuir a frenar el avance de las resistencias antimicrobianas.
La medida consiste en que el profesional sanitario prescribe el antibiótico, pero indica al paciente que no lo utilice de inmediato, sino que espere entre 24 y 72 horas, según el caso y las instrucciones recibidas. El tratamiento se iniciaría únicamente si los síntomas empeoran o no mejoran en el plazo establecido.
Esta estrategia está especialmente indicada cuando existe incertidumbre sobre el origen de una infección, por ejemplo, ante determinados cuadros respiratorios en los que no está claro si la causa es viral o bacteriana. El objetivo es evitar que el paciente tome un antibiótico que finalmente no necesita.
FOTOGRAFÍA: GETTY IMAGES
Entrevista
Entrevista en La hora de la 1