Sanidad convoca una reunión de urgencia para enviar vacunas a Ceuta ante la presión asistencial por la crisis migratoria
- El Ministerio activa el mecanismo de solidaridad autonómico para dotar a la ciudad de vacunas prioritarias
- El secretario de Estado de Sanidad visitará la zona en medio del descontento médico y el choque político
El Ministerio de Sanidad ha convocado de forma urgente a las comunidades autónomas a una reunión de la Comisión de Salud Pública el próximo lunes 24 de agosto. El objetivo prioritario de este encuentro telemático es activar el mecanismo de solidaridad autonómico para coordinar el suministro de vacunas en Ceuta tras la llegada masiva de migrantes iniciada el pasado 30 de julio.
Las autoridades sanitarias pretenden vacunar a los miles de inmigrantes que se encuentran asentados de forma irregular o deambulando por la ciudad autónoma frente a enfermedades clave, priorizando la distribución de dosis de la triple vírica, la varicela, la poliomielitis, el tétanos y la difteria.
En medio de la protesta médica
Paralelamente a la cita de Salud Pública, una delegación del Ministerio de Sanidad, liderada por el secretario de Estado de Sanidad y presidente del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), Javier Padilla, viajará a Ceuta para evaluar directamente el impacto de esta crisis sobre el Hospital Universitario y los servicios de Atención Primaria.
Su viaje a la ciudad autónoma se produce apenas una semana después del viaje de la ministra Mónica García, y coincide con una profunda discrepancia entre la postura del Ministerio y las denuncias de los profesionales de la salud locales.
Mientras la versión oficial del Ministerio de Sanidad defiende que la actividad ordinaria no se ha visto alterada, organizaciones profesionales, sindicatos y el Colegio de Médicos insisten en que las plantillas están al límite de su capacidad debido a una presión asistencial insostenible que agrava problemas estructurales históricos.
Aunque la ministra García negó la existencia de un "colapso sanitario", sí reconoció que servicios como Urgencias, Medicina Interna y Atención Primaria están "especialmente tensionados".
Más de 8.300 asistencias
Los registros oficiales evidencian la magnitud de la presión asistencial en la zona. Entre el 31 de julio y el 14 de agosto, el Ingesa contabilizó 5.801 asistencias médicas relacionadas con la crisis migratoria, a las que se sumaron más de 2.500 atenciones prestadas en la playa del Trampolín por el dispositivo de Cruz Roja. El pico de la crisis se registró el 31 de julio con 1.149 asistencias en un solo día, una cifra que posteriormente se ha estabilizado en torno a unas 330 atenciones sanitarias diarias.
Esta masiva llegada —derivada de un salto desde Marruecos en el que participaron cerca de 80.000 personas— y las consiguientes condiciones de insalubridad y hacinamiento han provocado un incremento de consultas por patologías infecciosas como sarna, gastroenteritis e impétigo.
Asimismo, Sanidad ha confirmado dos casos activos de tuberculosis y 18 menores con resultado positivo en la prueba de Mantoux. Ante esta situación, la Sociedad Española de Epidemiología ha remarcado que el riesgo sanitario responde estrictamente a la falta de recursos y a las condiciones de hacinamiento, y no de forma exclusiva a la condición migratoria de las personas afectadas.
Choque político por la gestión de la crisis
La respuesta institucional también ha desatado una agria confrontación política entre el Gobierno central y el local. Tras su paso por la ciudad autónoma, la ministra de Sanidad acusó al Ejecutivo ceutí de no haber actuado de forma "suficientemente ágil" para habilitar espacios de acogida e interpretó como "xenofobia" las advertencias locales sobre la saturación y sobrecoste sanitario.
La réplica de Ceuta no se hizo esperar: su presidente, Juan Jesús Vivas, calificó la actitud de García como "absolutamente incorrecto" y denunció que sus declaraciones solo pretenden eludir la responsabilidad del Ministerio —que ostenta las competencias directas de salud en la ciudad autónoma— intentando culpar al Gobierno de la ciudad. Vivas defendió además el compromiso local sentenciando que "nadie puede dar lecciones a Ceuta de solidaridad".