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Diez años sin Diana Quer: el crimen que conmocionó España y cambió la lucha contra los depredadores sexuales

Se cumplen diez años del asesinato de Diana Quer, un caso que conmocionó España

Han pasado diez años desde que el silencio se apoderó de las calles coruñesas de A Pobra do Caramiñal. Aquella madrugada del 22 agosto de 2016, la vida de una joven madrileña de 18 años se truncó en la oscuridad de una carretera gallega, dejando tras de sí un vacío que el tiempo no ha logrado llenar.

Lo que comenzó como una búsqueda desesperada se transformó en uno de los casos más mediáticos y desgarradores de la crónica negra española, uniendo a la sociedad en un mismo grito pidiendo más justicia y más seguridad.

Informe Semanal - Diana Quer, caso resuelto

El eco de sus pasos se perdió entre pinos y rías, pero su nombre se convirtió en un símbolo de resistencia. Hoy, una década después, el recuerdo de Diana Quer sigue vivo en la memoria colectiva, recordándonos la vulnerabilidad frente al mal y la incansable lucha de una familia que nunca se dio por vencida.

¿Qué pasó la noche de su desaparición?

Diana veraneaba en Galicia con su madre y su hermana cuando fue asesinada. Aquella noche asistió a las fiestas locales de O Carme dos Pincheiros, disfrutando de la música y la compañía de sus amigos en una velada que parecía común. Eran las 02:43 de la madrugada cuando se perdió su rastro definitivamente, justo después de intercambiar varios mensajes de WhatsApp.

Un escalofriante mensaje enviado a un amigo encendía todas las alarmas: "Me estoy acojonando", escribió la joven, mencionando que un hombre la estaba siguiendo y la llamaba "morena".

Fue la última señal de vida de una Diana que caminaba sola hacia casa hasta que fue secuestrada en el paseo del Arenal.

Caso Diana Quer: cronología de los hechos

El misterio se prolongó durante 497 días de angustia e incertidumbre. En octubre de 2016, un mariscador halló su iPhone 6 sumergido en la ría de Arousa, un descubrimiento que permitió a los investigadores rastrear sus últimos movimientos mediante señales de telefonía y GPS. A pesar del esfuerzo policial, el caso llegó a archivarse provisionalmente en abril de 2017 por falta de sospechosos claros.

El día de Navidad de 2017, en Boiro (A Coruña), un intento de secuestro a otra joven, bajo un "modus operandi" idéntico, puso nombre y apellidos al principal sospechoso: José Enrique Abuín Gey.

Tras perder su coartada cuando su mujer se retractó de su declaración inicial, el agresor terminó confesando y guiando a los agentes, en la última noche del año, hasta un pozo en una nave abandonada de Asados (en el municipio de Rianxo) donde yacía el cuerpo de Diana.

¿Quién es 'el Chicle'?

Detrás del alias 'el Chicle' se escondía un hombre de 41 años con un historial que ya lo situaba en el radar de la Guardia Civil. Vecino de Taragoña y con antecedentes por narcotráfico, Abuín Gey era un individuo que ocultaba su verdadera naturaleza bajo una apariencia de normalidad cotidiana.

Las investigaciones posteriores revelaron un perfil inquietante: un hombre sin empatía, sin remordimientos y con una preocupante falta de afectividad.

La frialdad y falta de empatía de 'El Chicle', rasgos de una persona psicópata

Los informes periciales lo describieron como una persona en plenas facultades cognitivas, capaz de controlar su ira y de planificar sus actos con frialdad.

Además del crimen de Diana, sobre él pesaban sombras de delitos anteriores, entre ellos, una denuncia por agresión sexual de su propia cuñada que había sido retirada años atrás. Era, en palabras de la Fiscalía durante el juicio, un auténtico "depredador sexual".

El ‘boom’ mediático que lo cambió todo

Desde el primer minuto, la desaparición de Diana Quer se convirtió en el epicentro de un terremoto informativo sin precedentes. Los platós de televisión y las portadas de los periódicos se llenaron de análisis, teorías y una cobertura mediática tan intensa que llegó a recibir severas críticas. El interés público era insaciable, pero la línea entre la información y el morbo se volvió peligrosa.

No faltaron las voces que denunciaron el tratamiento machista de ciertos medios, que pusieron el foco en aspectos irrelevantes como el divorcio de sus padres, la vestimenta de la joven o su comportamiento personal.

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Este enfoque desvió en ocasiones la atención de lo verdaderamente importante: la denuncia de la violencia contra las mujeres y la eficacia de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para resolver un caso extremadamente complejo.

Juicio y sentencia por el asesinato de Diana Quer

El banquillo de los acusados esperó a José Enrique Abuín Gey, 'el Chicle', en noviembre de 2019. Durante dos intensas semanas, más de 50 testigos y 40 peritos reconstruyeron el horror de aquella noche de agosto.

La defensa intentó mantener la tesis de un atropello accidental o un homicidio involuntario, pero las pruebas forenses y la reconstrucción virtual de los teléfonos móviles fueron demoledoras contra su versión. El hallazgo de una brida enredada en el pelo de la víctima confirmó que Diana murió estrangulada y no por un accidente fortuito.

Finalmente, en diciembre de 2019, José Enrique Abuín Gey fue condenado a prisión permanente revisable por los delitos de asesinato, detención ilegal y agresión sexual.

Fue una sentencia que buscaba no solo castigar al culpable, sino proteger a la sociedad de un individuo considerado altamente peligroso.

Polémica y críticas alrededor del crimen

El caso no estuvo exento de intensos debates jurídicos y sociales que se prolongaron mucho más allá del veredicto final. La aplicación de la prisión permanente revisable generó una profunda división en la opinión pública y en el ámbito político, convirtiendo el nombre de Diana en bandera de quienes exigían endurecer las penas para crímenes de especial gravedad.

Asimismo, el juicio enfrentó a expertos sobre la existencia de una violación física consumada, dado el avanzado deterioro del cuerpo tras 500 días bajo el agua.

Aunque el jurado no pudo probar la violación técnica, sí consideró acreditada la agresión sexual gracias a informes que detectaron edemas compatibles con actos violentos. Estas discrepancias técnicas alimentaron la tensión en una sala de vistas donde el dolor de la familia era palpable.

Diez años después: homenajes a Diana Quer

Hoy, el nombre de Diana Quer no solo habita en los archivos policiales, sino en espacios que celebran su vida. En Pozuelo de Alarcón, la localidad madrileña donde residía, una plaza y un busto inaugurados en 2018 sirven como recordatorio permanente de su sonrisa. Son lugares de recogimiento donde la llama de su memoria se mantiene encendida gracias al afecto de sus vecinos.

En la localidad coruñesa de A Pobra do Caramiñal, se inauguraba el 28 de julio de 2024 una escultura-homenaje a todas las víctimas de la violencia machista. En el acto jugó un papel muy destacado la familia de Diana Quer.

Al cumplirse una década de aquel fatídico agosto, España recuerda a Diana como la joven cuyo asesinato impulsó cambios sociales destinados a garantizar la seguridad de las mujeres. Su legado, forjado a través de la lucha incansable de su padre y el apoyo de una sociedad que se negó a olvidar, sigue impulsando la protección de los más vulnerables.

El registro de los feminicidios

El asesinato de Diana Quer en 2016 puso de manifiesto, entre otros casos, el vacío que existía en las estadísticas oficiales, que hasta entonces contabilizaban como violencia de género los asesinatos de mujeres cometidos por sus parejas o exparejas.

España comenzó a ampliar esta perspectiva en 2022 y, desde entonces, registra también los feminicidios cometidos fuera de ese ámbito: familiares, sexuales, sociales y vicarios.

La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha contabilizado 101 mujeres asesinadas por feminicidios fuera de la pareja o expareja entre el 1 de enero de 2022 y el 31 de diciembre de 2025, último dato oficial disponible para esta categoría. De los 101 feminicidios registrados en España, 13 tenían un móvil sexual como el de Diana Quer.