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"Esto es una emergencia humanitaria, y para eso estamos aquí. Conforme pasan los días no vemos grandes pasos para solucionarla". Así lo relata desde Ceuta a 'Las Mañanas de RNE' Patricia Ruiz de Irizar. La responsable de Migraciones de Médicos del Mundo asegura que, aunque ha bajado un poco, en Ceuta "se respira tensión". Médicos del Mundo, relata, se habían planteado una intervención de un mes pero, asegura, se prolongará más allá de ese tiempo. "Nuestra intervención estaba prevista para un mes, pero vamos a tener que alargar. Estamos evaluando las necesidades".

"Hay muchísimas familias con niños y hay muchos menores (...) Lo que más vemos es crisis de ansiedad, las madres de los niños nos dicen que han dejado de comer, que no duermen", relata la responsable de Migraciones de Médicos del Mundo. "La media son una 100 atenciones diarias (...) Vemos muchas heridas infectadas, traumatismos e infecciones respiaratorias", señala.

Se cumplen nueve años de la masacre perpetrada contra el pueblo rohinyá, considerado como "la minoría étnica más perseguida del planeta", por parte de las autoridades de Myanmar (Birmania). Se trata de uno de los genocidios más importantes de la historia reciente. Desde el 25 de agosto de 2017, las fuerzas de seguridad birmanas arrasaron cientos de núcleos civiles de esta población musulmana suní. En apenas un mes, más de 6.700 rohinyás murieron.

Actualmente, la cifra de víctimas mortales a causa de esta limpieza se cifra en torno a las 25.000, y cerca de 1,2 millones de personas rohinyás viven refugiadas en los campos bangladesíes de Cox’s Bazar después de haber sido expulsadas de sus hogares. Casi una década después,los propios rohinyás salen a la calle para protestar por las condiciones en las que viven.

Fotografía: Mustafa Hatipoglu / Anadolu / Getty

Hablamos con Ilvania Martins, directora nacional de Aldeas Infantiles SOS en Venezuela

"Tras el terremoto en Venezuela, hemos detectado más problemas de salud mental en los niños"

Ilvania Martins ha alertado de que, dos meses después de los terremotos que han sacudido Venezuela, las necesidades humanitarias siguen siendo "altísimas", con cerca de 1,8 millones de personas que necesitan asistencia, entre ellas 680.000 niños. La directora nacional de Aldeas Infantiles SOS Venezuela ha explicado que muchas familias continúan en campamentos transitorios o asentamientos comunitarios donde el acceso a agua potable, saneamiento y alimentación sigue siendo una prioridad. Además, ha señalado que se han detectado problemas de salud mental, especialmente entre los menores, con un incremento de "trastornos del sueño, ansiedad, ataques de pánico".

Martins ha reclamado que se mantenga y refuerce la colaboración entre el Estado y la sociedad civil, porque, según ha defendido, "ante una tragedia como esta se requieren de muchas manos". La llegada de las lluvias ha añadido complejidad a la situación en los campamentos y asentamientos, mientras se acerca el regreso a las aulas. Aldeas Infantiles SOS ha impulsado espacios pedagógicos, lúdicos y recreativos para ayudar a los niños a afrontar el trauma, ya que, según Martins, contar con lugares seguros donde jugar y compartir "impacta muy positivamente" tanto en los menores como en sus cuidadores.

El próximo 10 de octubre se cumplirá un año después del último alto el fuego entre Israel y las milicias de la Franja de Gaza. Sin embargo, la aparente tregua, que no es real porque Israel ha seguido bombardeando de acuerdo a sus objetivos, sigue sin curar las heridas de un enclave devastado y una población agotada.

Además, tras casi tres años de ofensiva israelí, el sistema sanitario está colapsado: solo una veintena de centros funciona parcialmente y dispone de unas 2.000 camas para más de dos millones de personas. La atención materno-infantil es mínima. Apenas hay tratamiento para las enfermedades crónicas ni servicios de rehabilitación, y en muchos centros ni siquiera pueden realizarse pruebas diagnósticas básicas.

En consecuencia, más de 1.200 pacientes con cáncer han muerto mientras esperaban ser evacuados, según la UNRWA. Naciones Unidas asegura que siete de cada diez niños menores de dos años sufren inseguridad alimentaria. También han aumentado los abortos espontáneos y los partos prematuros, y cada vez más bebés mueren durante su primer día de vida.

La reclamación de las organizaciones humanitarias es conocida, pero no por ello menos urgente: permitir la entrada de más ayuda y material sanitario, acelerar las evacuaciones médicas y garantizar la financiación necesaria para reconstruir el sistema de salud.

Israel sostiene que permite la entrada de 600 camiones de ayuda diarios y niega estar restringiendo el acceso humanitario. Sin embargo, quienes trabajan sobre el terreno describen una realidad muy distinta: siguen faltando alimentos, medicamentos y equipos médicos. También reclaman que se permita la entrada del personal internacional necesario para relevar y apoyar a sus compañeros palestinos.

Foto: DPA vía Europa Press

Naciones Unidas decidió dedicar el 19 de agosto como Día Internacional de la Asistencia Humanitaria. El atentado contra la sede de la ONU en Bagdad en 2003 fue el motivo para instaurar la fecha y rendir homenaje a todos los que trabajan en favor de los demás, arriesgando su vida y llegando a perderla por ayudar en zonas de conflicto o de catástrofe. Javier Álvarez, del área de Nacional de RNE, ha conversado con varios trabajadores humanitarios sobre los peligros a los que están expuestos.

El presidente de Colombia ha rebajado la cifra de víctimas mortales del terremoto: de 304 a 289, aunque todavía quedan 143 personas sin localizar. Mientras miles de familias siguen sin casa y esperando soluciones, el ministro de Vivienda Jaime Andrés Beltrán se iba el fin de semana a la playa. Hoy la oposición presenta contra él una moción de censura por desatender sus funciones. El presidente De la Espriella ha respaldado al ministro y ha cifrado en unos 10.000 millones de dólares las pérdidas provocadas por el terremoto.

A la reconstrucción se ha sumado también Shakira. La cantante ha visitado Chocó, y ha anunciado que ayudará a reconstruir la Universidad Tecnológica y diez colegios en una de las regiones más pobres de Colombia.

Foto: EFE/ Mario Baos

El número de muertos en el terremoto de Colombia continúa aumentando, mientras desde Extremadura los colombianos residentes aquí viven estos momentos con tristeza, dolor e incertidumbre.

José Torres reside en Almendralejo desde hace cinco años y fue Policía Nacional en su país. Asegura que "es mucha la impotencia" porque le gustaría estar allí para ayudar en las tareas de rescate. Por eso, desde aquí está organizando una recogida de ayuda humanitaria para enviarla a la zona de la catástrofe.

La colaboración con Marruecos está siendo "clave" en la gestión de la situación de Ceuta, asegura el ministro Albares. Dice, además, que el diálogo diplomático es diario y está dando sus frutos. El presidente Vivas cree que, para que no se repita lo que considera una invasión, hay que blindar la frontera con infraestructuras y evitar que los migrantes se queden en España.

Muchos de los que permanecen en Ceuta proceden de países diferentes a Marruecos. Las organizaciones recuerdan además que hay protocolos concretos. Y más, en el caso de los menores, que tendrán que ser estudiados de forma individualizada.

Fotografía: Europa Press/Gabriela Sardá Núñez

Al menos 20 personas han muerto este lunes en Colombia por un terremoto de magnitud 7,4, que se ha sentido especialmente en la parte occidental del país. El temblor ha afectado las localidades de Quibdó, Cali y Pereira, aunque también se ha notado en otras zonas como en Bogotá. Las autoridades locales han confirmado 18 fallecidos en Pereira, donde hay decenas de estructuras que se han venido abajo. El seísmo ocurrió sobre las 7.30 hora local y ha durado varios minutos. El seísmo se ha producido a más de 100 kilómetros de profundidad, lo que ha podido evitar una devastación mayor.

Se trata del terremoto de mayor magnitud de los últimos 10 años.

Foto: EFE/ Ernesto Guzmán

En Cuba, el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos agrava la situación humanitaria y tiene un gram impacto en el sistema de salud. La ONG Open Arms ha llegado a La Habana con siete toneladas de ayuda para un hospital infantil. Un equipo de Televisión Española ha sido testigo del desembarco.

Foto: EFE/ Ernesto Mastrascusa