El hambre como arma: los conflictos armados disparan la inseguridad alimentaria global
- El Consejo de Seguridad de la ONU acoge el martes un debate sobre el hambre y los conflictos
- El 70 % de las personas que sufren inseguridad alimentaria aguda vive en sitios en guerra
Sudán, Gaza, el Yemen, Somalia... El 70 % de las personas que sufren inseguridad alimentaria aguda vive en países y territorios afectados por conflictos o en una situación frágil, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. Y es que cuando estalla una guerra, a menudo lo siguiente es la hambruna entre la población, al tiempo que la escasez de recursos alimentarios exacerba el conflicto. Para analizar este fenómeno, la ONU celebrará el martes el debate de alto nivel 'Alimentos bajo el fuego: El papel del Consejo de Seguridad de la ONU en la Mitigación las Crisis Alimentarias Globales y Locales'.
En mayo de 2018, el Consejo de Seguridad aprobó de manera unánime una resolución que condenaba el uso de la inseguridad alimentaria y el hambre como táctica de guerra. Se trataba de la primera vez que este organismo abordaba este asunto en una decisión que instaba a las partes en conflicto a permitir el acceso sin trabajas de los trabajadores humanitarios a la población y advertía de que "la utilización del hambre entre los civiles como método de guerra podía constituir una arma de guerra".
Sin embargo, este fenómeno no ha hecho más que aumentar: En su informe 'Puntos Calientes del Hambre. Alertas tempranas de la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura) y del PMA sobre inseguridad alimentaria - Perspectivas de junio a noviembre de 2026' se indica que se espera que la situación empeore para millones de personas en trece países. Como lugares de "máxima preocupación", se señalan Sudán, Sudán del Sur, Gaza, el Yemen, Somalia y Nigeria, a los que se unen otros puntos que preocupan "mucho" como Afganistán, la República Democrática del Congo, Haití o Mali. En todos ellos aparecen los conflictos como uno de los factores fundamentales o que agravantes de la inseguridad alimentaria, junto con las crisis económicas, la sequía o las inundaciones.
El cierre del estrecho de Ormuz ha empeorado la situación
A las contiendas en esos lugares se suman la guerra entre EE.UU. e Irán, que ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz, una de las principales vías marítimas para el comercio por donde pasaba la cuarta parte del petróleo mundial, así como gas natural licuado y fertilizantes, De acuerdo con ese reporte, el bloqueo de Ormuz ha tenido un impacto negativo en las cadenas de suministro de energía y fertilizantes, contribuyendo a un repunte de los precios, con un incremento medio del 40 % mensual desde marzo de 2026. Ante esta situación, los países y territorios que ya padecían niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda están muy expuestos, debido al incremento de los precios de los alimentos, especialmente, en Sudán, Palestina, el Líbano, Siria y el Yemen, porque tienen una producción nacional alimentaria limitada y crisis económicas persistentes.
En Sudán, hay 14 áreas en el país, entre las que figuran Darfur del Norte y del Sur, y Kurdufán del Sur, donde hay riesgo de hambruna ante la intensificación del conflicto y restricciones al acceso humanitario y al movimiento de bienes y personas. El documento advierte de que es posible que las hostilidades en varios frentes se expandan en Darfur y Kurdufán, con un empleo mayor de los drones y combates en el estado del Nilo Azul. En paralelo, se espera que los niveles de desplazamiento de la población se mantengan elevados, pese a un descenso del 22 % respecto a los niveles máximos por el retorno de casi 4 millones de personas a sus hogares. La FAO y el PMA proyectan que entre junio y septiembre de 2026, 200.000 personas estén en la fase 5 IPC (siglas en inglés de Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria por Fases), también denominada Catástrofe o Hambruna, que indica escasez aguda de comida, falta absoluta de las necesidad básicas, hambre y desnutrición grave.
La perspectiva es similar en el país vecino de Sudán del Sur, en varios condados de los estados de Yonglei y del Alto Nilo, debido al conflicto. Se calcula que unas 73.000 personas estarán en la fase de Catástrofe en esos estados.
En el Yemen, se pronostica que la inseguridad alimentaria aguda siga siendo de las más severas a nivel global por la carestía, los conflictos internos y regionales, y la crisis climática, con inundaciones y sequía. Aquí la continuación del conflicto de en Oriente Medio probablemente incrementará la volatilidad y alterará las cadenas de suministro, además de deteriorar las vidas de las personas. Se estima que haya 5,4 millones de personas que afronten altos niveles de inseguridad alimentaria aguda entre octubre y diciembre de 2026 en las zonas bajo el control del Gobierno, aunque se proyecta que la situación se deteriore el 9 % para 1,8 millones de personas en la Fase 4 IPC, denominada de Emergencia.
Otro país donde está previsto que el panorama vaya a peor es Nigeria por las hostilidades y las malas condiciones macroeconómicas amplificadas por la guerra en Oriente Medio y los impactos climáticos. La inseguridad alimentaria seguirá elevada en las regiones del noreste, noroeste y norte-centro. En el territorio nigeriano, se calcula que 34,8 millones de personas sufran altos niveles de inseguridad alimentaria aguda entre junio y este mes de agosto, incluyendo 1,8 en situación de emergencia y 15.000 en nivel de catástrofe en el estado de Borno.
Si hay un sitio en el mundo que ha protagonizado las portadas en los últimos años por el hambre es la Franja palestina de Gaza, donde, según este informe, la inseguridad alimentaria aguda ha mejorado desde octubre de 2025, pese a que las condiciones continúan siendo frágiles en medio de un conflicto que está en una etapa de "baja intensidad". En paralelo, las restricciones para la entrada de ayuda humanitaria y bienes comerciales limita de forma "severa" la disponibilidad de artículos esenciales y entorpece la rehabilitación de la infraestructura crítica y la recuperación de la normalidad. En su último análisis IPC en diciembre 2025, la FAO y el PMU pronosticaban que 1,6 millones de personas sufrirían inseguridad alimentaria aguda en este enclave hasta mediados de abril de 2026, de las que más de medio millón estarían en situación de emergencia y 1,9 millones, en catástrofe. El informe destacaba que la franja entera podría estar en riesgo de hambruna si se daba el peor escenario en ese periodo. Entretanto, en Cisjordania, la escalada de la violencia, las restricciones a los movimientos, las demoliciones de viviendas y el desplazamiento de civiles continúan socavando los medios de vida agrícolas, el acceso al mercado y la disponibilidad de los alimentos.
El otro punto caliente de máxima preocupación es Somalia, debido al conflicto, la sequía, los desplazamientos y la subida de los precios de los alimentos, con el distrito de Burhakaba en riesgo de hambruna si se da el peor de los escenarios. De abril a junio de 2026, se proyectaba que 6 millones de personas, el 31 % de la población, tuviera que hacer frente a niveles elevados de seguridad alimentaria. Se prevé que el fenómeno climático del Niño apoye una recuperación de la sequía entre octubre y diciembre, al tiempo que aumente el riesgo de inundaciones. Aun así, se estima que el conflicto continúe siendo el factor clave, al alterar las actividades comerciales y agrícolas, y provocar el desplazamiento de la población, mientras que las tensiones políticas siguen ocasionando choques armados localizados.
El evento de mañana en el Consejo de Seguridad se desarrollará bajo la Presidencia rotatoria de Dinamarca y será presidido por el ministro de Exteriores de este país, Lars Rasmussen. Está previsto que intervengan el secretario general de la ONU, António Guterres, y el director ejecutivo interino del PMA, Carl Skaul, así como representantes de la sociedad civil.
En el informe general de la Secretaría General de la ONU sobre la protección a civiles, publicado en mayo y relativo al año 2025, tenía una sección dedicada a la seguridad alimentaria y la escasez de agua, donde se destacaba que más de 147 millones de personas en 19 países y territorios afrontaban inseguridad alimentaria aguda derivada de conflictos, con por primera vez en dos décadas, dos hambrunas en el mismo año, en Sudán y Gaza.