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El papa condena la "plaga" de los abusos ante los obispos y pide "escucha, verdad, justicia y reparación"

  • El papa pide a los obispos responder ante los abusos: "Cada persona herida debe encontrar una escucha sincera"
  • León XIV solicita a los obispos españoles "caminos reales de sanación" para las víctimas
El papa León XIV condena la "plaga" de los abusos ante los obispos

Hay mañanas en las que el silencio de la calle Añastro, en el madrileño barrio de Costillares, se rompe con el eco de la historia. No es un lunes cualquiera en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Los muros de hormigón y ladrillo, que este año celebran seis décadas cobijando el caminar de la Iglesia en nuestro país, se han vestido de gala para recibir al sucesor de Pedro.

León XIV ha entrado con un caminar pausado pero firme. Tras el saludo de Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal, el santo padre ha tomado la palabra. No ha sido un discurso de compromiso, ha abordado uno de los temas nucleares para la sociedad española: los abusos sexuales en la Iglesia, eso sí, sin citarlos expresamente.

El papa ha calificado esta realidad como una "plaga". Sus palabras han sido de bálsamo y, al mismo tiempo, de exigencia. "Uno de los encuentros más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero", ha sentenciado el pontífice.

Para León XIV, la respuesta no admite medias tintas: "Escucha, verdad, justicia, reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado". El mensaje ha sido claro para los obispos españoles: cada víctima debe encontrar "caminos reales de sanación" y una acogida que no sea meramente formal, sino profundamente sincera.

Un momento profundo que ha suscitado algunos intercambios de miradas entre los obispos se ha dado cuando el papa ha abordado la herida abierta que supura en el costado de la Iglesia.

Soltar las estructuras que ya no sirven

El papa también ha propuesto a los obispos la imagen de un viaje "sui generis", un periplo donde el destino es Dios y el equipaje debe ser ligero. Ha advertido contra la tentación de "obsesionarnos con lo que dejamos, los lugares, las cosas, las formas", pidiendo docilidad ante la novedad del Espíritu.

En un tono cercano, casi pedagógico, León XIV ha recordado que "una persona sola, sin raíces y sin recursos, es alguien que sufre terriblemente", comparando esta soledad con la de tantos migrantes que cruzan nuestras fronteras.

Para él, la Iglesia española debe conjugar "libertad y valentía" para soltar las estructuras que ya no sirven y conservar, como un tesoro, el inmenso patrimonio cristiano que llega incluso a quien no cree.

"El pan de la palabra y de la eucaristía nos son aún más necesarios que el alimento material", ha enfatizado, recordando que la vida sacramental no es una cuestión de estética, sino de necesidad vital, como el alimento que un niño recibe de su madre.

Tiempo de misión y reorganización

Mirando al mapa de España, el santo padre ha evocado las "inmensas planicies castellanas, vacías a nuestros ojos", como metáfora de la soledad que se respira en muchas realidades eclesiales.

Ha recordado la historia de evangelización de figuras como fray Hernando de Talavera o santo Toribio de Mogrovejo, de quien se celebra el tercer centenario de su canonización, para animar a los obispos a ser "pastores en salida" en un tiempo de misión y reorganización.

En la era digital, el papa ha pedido aprender "el lenguaje del otro" para tejer vínculos donde sembrar el Reino. Frente a las grandes ciudades, donde el silencio es "íntimo" y la lejanía no es de kilómetros sino de corazones, propuso procesos de "escucha, comprensión, respeto, generosidad y franqueza".

En un tiempo de polarizaciones, León XIV ha reclamado un "testimonio de unidad en la pluralidad", donde el obispo sea el principio visible de comunión con Cristo, con el sucesor de Pedro y con su propia comunidad.

Seminarios y vocaciones: calidad frente a cantidad

Otro de los puntos clave del discurso, y que resuena con fuerza en la renovación que la CEE parece estar viviendo, ha sido el de la formación sacerdotal. Siguiendo la estela de su predecesor, el papa Francisco, León XIV ha sido muy claro: "La conservación de estructuras no puede prevalecer sobre el bien de la vocación".

Los seminaristas, ha recordado, tienen derecho a la mejor formación posible en centros que aseguren una "adecuada experiencia de vida comunitaria" y cuenten con formadores dedicados. Para ello, ha instado a los obispos a "aunar fuerzas" y aprender a trabajar juntos, superando localismos que puedan lastrar la calidad de los futuros presbíteros.

También ha tenido palabras para los laicos, cuya integración en las obras eclesiales no debe verse como un recurso ante la falta de religiosos, sino como una verdadera "llamada que Dios les hace a asumir su responsabilidad como cristianos".

Una casa con 60 años de historia

La sede de Añastro es más que un edificio; es el mapa de la España católica de los últimos sesenta años. Actualmente son 123 los obispos españoles que componen la CEE entre los titulares de las 70 diócesis, los auxiliares y los eméritos. En los pasillos de la CEE, el obispo de San Sebastián, Fernando Prado nos mostraba su sorpresa al encontrarse "este precioso cuadro" con un retrato del papa León XIV obra de la autora María José Ruiz en la antesala de la plenaria.

Fernando Prado, obispo de San Sebastián, junto al retrato del papa León XIV en la sede de la CEE.

Fernando Prado, obispo de San Sebastián, junto al retrato del papa León XIV en la sede de la CEE. FOTO CEDIDA

El adiós de un peregrino en Añastro

La visita ha terminado con un gesto de cercanía hacia los que hacen posible el día a día de la Conferencia Episcopal. Antes de salir, el papa ha bajado a la sala de prensa para saludar a los trabajadores y hacerse una foto con ellos, un detalle que Prado ha calificado de "entrañable" en sus mensajes.

Otro prelado periodista es José María Gil Tamayo, el obispo de Granada regala a RTVE Noticias esta foto tomada por él.

Otro prelado periodista es José María Gil Tamayo, el obispo de Granada regala a RTVE Noticias esta foto tomada por él. FOTO CEDIDA

León XIV se ha despedido invocando la figura de san Juan de Ávila, patrono del clero español, pidiendo para los obispos "un corazón capaz de alzar la mirada", de escuchar y de anunciar con alegría.

Al salir de la calle Añastro, el sol de junio caía con fuerza sobre Madrid. El papa se marchaba, pero dejaba tras de sí una tarea inmensa. Como decía el obispo Fernando Prado en uno de sus últimos mensajes mientras se preparaban para los actos en Barcelona, ahora toca "hacer tiempo" para procesar todo lo vivido y, sobre todo, para poner en práctica esa "columna de fuego" que debe guiar a la Iglesia española hacia un horizonte de mayor justicia y comunión.

Las víctimas exigen al papa León XIV una escucha real y el reconocimiento jurídico de su condición

Las asociaciones, como Infancia Robada o Lulacris, reclaman un "compromiso firme" y una "escucha real". Rechazan "gestos simbólicos vacíos" y exigen "un cambio profundo en la forma de afrontar esta realidad" que sigue afectando gravemente a numerosos supervivientes en España.

Exigiendo "indemnizaciones dignas" y "atención psicológica de por vida", las víctimas denuncian la "narrativa impulsada por la Iglesia" a través de planes como PRIVA. Advierten que excluir colectivos genera una "percepción errónea" y aumenta el "sentimiento de abandono" entre los afectados.

El comunicado, enviado a los medios de comunicación, está firmado por las siguientes asociaciones de víctimas: Infancia Robada, Justice Initiative, AVA, ANIR Canarias, Lulacris, El Vedat, La Alborada y Plataforma La Salle.

Todos ellos piden al papa: "No nos evite: escúchenos". Su objetivo es que "ninguna persona superviviente quede invisibilizada" en este camino hacia la justicia.