La visita del papa León XIV a España, un abrazo de altura
- Tras quince años de espera, España se prepara para recibir a un nuevo Papa
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Con el recuerdo aún vivo de Francisco y su deseo de visitar las Islas Canarias, será Robert Prevost, León XIV, quien aterrice finalmente en un país con el corazón abierto al encuentro, a la paz y a la alegría de celebrar la vida y la fe juntos.
España es uno de los países más visitados por los pontífices en la historia reciente. Hasta en nueve ocasiones en las últimas cuatro décadas. Algunas de esas estampas icónicas han quedado grabadas en la memoria colectiva. Como aquel maratón de diez días de Juan Pablo II en 1982, o la tormenta de verano capoteada por Benedicto XVI durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid en 2011.
La aceptación de León XIV a la invitación formal realizada por el rey Felipe VI y la Conferencia Episcopal Española, a la que se sumaron las autoridades del Gobierno, tiene un objetivo claro: abrazar una realidad social y religiosa que ha cambiado respecto a la de sus antecesores y sembrar un mensaje de esperanza que llegue al mayor número de personas, sean o no creyentes.
El papa León XIV como brújula para la iglesia católica española
Vendrá con deberes para la iglesia española. Más allá del reciente “acuerdo histórico” para garantizar la reparación de las víctimas por casos de abusos sexuales y el boom de un supuesto revival o avivamiento espiritual con la piel muy fina y efecto gaseosa, la nueva visita del papa puede ser un revulsivo frente al clericalismo más espiritualista para “espabilar” y no dormirse en los laureles añorando templos abarrotados como otrora. Una llamada a renovar no solo la fe, sino también su compromiso social y caritativo por los nuevos descartados del sistema con un enfoque de denuncia profética valiente.
Para esto, el papa sigue siendo un referente moral internacional en el actual tablero geopolítico. Tendremos que fijarnos bien hacia dónde apuntan sus palabras y fiarnos de su brújula unitiva. Desde el inicio de su pontificado, León XIV no ha parado de promover una cultura de paz y de diálogo con el mundo, al contrario que otros jefes de Estado. Buscando siempre tender puentes con una sociedad cada vez más secularizada, adormecida o aparentemente ajena al hecho religioso. Y, desde España, lo hará en modo de abrazo extendido en tres tiempos: Madrid, Barcelona y las Islas Canarias. Tres paradas y tres mensajes.
Mirada alta con los pies en la tierra
Madrid es un laboratorio social de convivencia y de inclusión para la iglesia católica en Europa. Una gran urbe donde la fe convive con grandes desafíos como la exclusión social y el diálogo con la cultura. Durante los primeros días, más allá de la agenda institucional de León XIV, el papa buscará conectar con una juventud que busca sentido al momento histórico incierto y convulso en el que vivimos.
El papa León XIV aclamado en Acerra, Italia / FABIO SASSO EUROPA PRESS Fabio Sasso / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto marco iacobucci / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto
Abrazo desde la basílica más alta del mundo
Otro foco estará puesto en su segunda parada, Barcelona, cuando bendiga la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, recién terminada. Alzando la mirada desde la que es ahora la basílica más alta del mundo, desde allí posará su atención sobre Antonio Gaudí, declarado Siervo de Dios pocas semanas antes del fallecimiento del papa Francisco, abrazará la realidad social de El Raval y rezará con la comunidad benedictina de Montserrat a los pies de la “Moreneta”.
Encuentro con el papa a ras de suelo y de mar
Con la primera visita de un papa a las islas de Gran Canaria y de Tenerife, Robert Prevost terminará su viaje apostólico conociendo de primera mano la migración irregular que llega a través de la mortífera ruta atlántica. Su presencia reconfortará el esfuerzo sobrehumano de una iglesia insular que no ha sido ajena a este drama. Una realidad global que no es pasajera y que sigue estando en el centro del debate público. Un servicio de acogida, promoción e integración que está en el ADN del Evangelio y que recientemente ha celebrado la aprobación de la Iniciativa Legislativa Popular promovida, entre otras 84 entidades católicas, por Cáritas y convertida en Real Decreto para la regularización extraordinaria de 500 mil migrantes.
León versus Francisco
Más allá de las comparaciones superficiales entre el estilo de Prevost y Bergoglio, lo verdaderamente crucial de esta visita es que nos despierte las preguntas adecuadas para responder como católicos a la sociedad española actual. Es un buen momento para que el papa “dé en la diana” y nos indique por dónde debe ir la misión de diálogo de la iglesia española con nuestro mundo. Será como un susurro de pastor directo al oído de la conciencia de su rebaño.
Por eso, el éxito de estos siete días papales no debería medirse por las multitudes que inunden las calles o plazas, ni por los costes o beneficios que genere la visita, sino por las semillas que consiga dejar en quienes quieran escuchar. Se trata de acogerlo y dejarnos acoger en un abrazo colectivo que nos obligará a releer y analizar los retos del mañana sin perder el norte, para estar a la altura que se merece este encuentro histórico.