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OPINIÓN: Apuntes de la semana

El Gobierno cree que hay una conjura para abatirlo: "No nos doblegarán"

  • Caso Leire: ¿la estructura del PSOE al servicio de "una trama criminal"?
  • Caso Kitchen: ¿el Ministerio del Interior al servicio del PP?
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez EFE

Tarde, pero por fin el presidente del Gobierno da un paso al frente y pide comparecer en el Congreso para explicar su versión de "la situacion politica relacionada con las últimas investigaciones judiciales conocidas, así como de la última reunión del Consejo Europeo", según Moncloa.

Pero hasta esa fecha, finales de junio, queda casi un mes por delante. ¿Y hasta entonces? Puede parecer razonable que espere a la declaración de José Luis Rodríguez Zapatero ante el juez —por cierto, que Pedro Sánchez sigue defendiendo su inocencia sin la menor duda— pero la callada y la inacción hasta esa comparecencia no es sostenible.

El caso Zapatero, el caso Leire Díez que llevaba a la UCO a Ferraz, la UCO en la la dirección general de la Guardia Civil, todo eso junto en el mismo día de su entrevista con el papa en Roma, no da la impresión de ser casual. A eso se suman dos casos más muy cercanos en fechas: el juicio al hermano de Pedro Sánchez esta semana y la citación en los tribunales de su mujer próximamente.

Pues ni todo eso junto ni por separado hace dudar, hasta ahora, al presidente Sánchez en su intención de mantener la legislatura.

¿Puede ser que en este impás el Partido Socialista haya abierto su propia investigación interna sobre todo lo que ha pasado y ha llevado a la entrada de la UCO en Ferraz? Silencio a esa pregunta. Y es que algo deberían intentar averiguar si no sabían nada del asunto del que trata la acusación judicial.

Se habla de que Santos Cerdán, el que fuera mano derecha de Sánchez, habría puesto la estructura y el dinero del PSOE al servicio de una "trama criminal" para "desestabilizar" los procesos judiciales que afectan a los socialistas. Grave, muy grave. Y si no lo sabían deberían intentar saber.

Los socialistas no hablan de 'lawfare' pero lo insinúan

Como si de un "portavoz autorizado" se tratara, el ministro Óscar Puente daba el paso. Casi como si fuera una rueda de prensa y en su habitual estilo, sin disimulo, mantenía que se está tratando de "derribar al Gobierno no en las urnas, sino con otras artimañas, con métodos no democráticos". Y seguía: "No vamos a doblegarnos a los intentos de nadie de perturbar nuestra democracia con métodos no democráticos".

Doblegar era la palabra en la que coincidía con Salvador Illa. El moderado 'president' de la Generalitat de Cataluña, con un tono mas rotundo de lo habitual, aseguraba que "los socialistas no somos ingenuos, sabemos distinguir entre lo que es una coincidencia y una casualidad de lo que no lo es". "No nos doblegaran", añadía.

El Gobierno se defiende del "derribo" por los procedimientos judiciales

También desde Sumar, el ministro de Cultura iba en la misma dirección, coordinado o no. Primero pedía explicaciones al PSOE pero luego, casi en los mismos términos que Puente, afirmaba que hay "una operación general para derribar al Gobierno".

El primero en apuntar en esa dirección había sido Óscar López sugiriendo no creer en las coincidencias de los calendarios judiciales. Se refería a la proximidad de fechas entre todas las citas judiciales que afectan negativamente al PSOE.

"Lawfare", vaya. Aunque no mencionen la palabra maldita públicamente lo hacen en privado. "Guerra judicial", dicen, hablando en plata.

Es difícil creer que Puente, Illa y López e incluso Urtasun, salieran en tropel sin tener el visto bueno del presidente Sánchez, más en un momento tan delicado.

La militancia, los votantes progresistas están abatidos. La pregunta es: ¿tienen que esperar hasta finales de junio para recuperar su animo?

Y tal vez por eso el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno ha decidido participar este domingo en el Congreso de las Juventudes Socialistas. "Que se prepare la fachosfera" decía en las redes la que va a ser la nueva secretaria general de los jóvenes socialistas. Veremos si el mensaje de Pedro Sánchez es solo para los suyos o va más allá.

Y es que la misma pregunta se hacen, nos hacemos, el resto de los ciudadanos. ¿Un mes de espera para conocer qué está pasando y qué va a pasar?

Feijóo: "Haré todo por cambiar el Gobierno"

El "haré todo lo posible por cambiar al Gobierno y cuando digo todo es todo" de Feijóo, sumado a la recuperada frase del expresidente Aznar "el que pueda hacer que haga", son dos afirmaciones que dan mucho para pensar y especular. De hecho están siendo tema de debate político y de tertulias.

Cuando el líder y el exlider del PP hablan de "todo", queremos suponer que se refieren al artículo 113 de la Constitución sobre la Moción de Censura o esperar a que los españoles voten. Son las dos únicas posibilidades constitucionales para cambiar de Gobierno.

Pero claro, tanta ambigüedad ha dado a algunos socios del Gobierno para preguntarse "si la dirección presente y pasada del PP están pidiendo que desde la Administración de Justicia o cualquier otro departamento público contribuyan al objetivo del PP: poner fin al Gobierno de coalición".

Sánchez y Núñez-Feijóo siguen inmóviles en sus posiciones. El primero en su intención de finalizar la legislatura, el segundo en no presentar una moción de censura y en mirar para otro lado intentando descargar en los socios del Gobierno para que sean ellos los que den el paso retirando su respaldo. No parece un gesto de responsabilidad por parte de Feijóo.

Aunque sepa que no tiene respaldo suficiente para ganarla podría ganar en credibilidad. Tiene la Constitución y el Reglamento del Congreso a su disposición para denunciar ante las Cortes Generales al Gobierno de Pedro Sánchez y no hacerlo solo en canutazos.

Recordemos que tanto Felipe González como Pedro Sánchez subieron a la tribuna a defender sus respectivas mociones de censura sin tener garantizado el éxito de su intento. Lo hicieron por convencimiento de que tenían que denunciar a los gobiernos vigentes en cada una de sus épocas.

El líder del PP cree que "no ha habido un gobierno tan sucio en la democracia". Que la situación es insostenible. Pues adelante, tiene las mismas herramientas que tuvieron González y Sanchez. La memoria es endeble pero la Historia está en las hemerotecas.

El exministro del Interior del PP, imputado por la operación Kitchen

Y ese es precisamente otro tema judicial de la semana. El juicio de la Kitchen, una presunta trama de corrupción policial vinculada al PP.

Sentados en el banquillo de los acusados, Jorge Fernandez Diaz, exministro de Interior y su secretario de Estado en el Gobierno de Mariano Rajoy.

Son los principales acusados en el juicio por el espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas. El objetivo de esa trama de corrupción policial habría sido, supuestamente, hacerse con toda información comprometedora que tendría Barcenas. Informaciones sobre pagos de sobresueldos a dirigentes del PP con dinero negro. La caja B.

Fernández Díaz mantenía ante el juez que no tuvo nada que ver, que se enteró de todo por los medios de comunicación. Sorprendente su segundo, el ex secretario de Estado de Interior Francisco Martínez aseguraba que el exministro Fernández Díaz estaba al tanto.

Contradicciones que vienen arrastrando en los últimos tiempos quienes fueron, o parecían ser, inseparables. Posiblemente para el "sálvese quien pueda".

Poner, si fuera cierto, los instrumentos del Ministerio del Interior al servicio de un partido suena como un posible delito gravísimo.

Pues la gravedad, en este caso, no ha agilizado mucho la acción de la Justicia. El caso kitchen es sobre presuntos hechos de 2013. Han pasado nada más y nada menos que 13 años.

Dice el articulo 14 de la Constitución que "los españoles son iguales ante la ley". Algunos dudan de que la Justicia, de verdad, sea ciega.