El paraje quemado en Doñana: una zona de "alto valor ecológico" hogar del lince, el águila imperial o el milano real
- El fuego, ya controlado, ha afectado a unas 400 hectáreas en una zona aislada del parque, entre la marisma y las dunas
- Se ha desatado en plena romería del Rocío, reavivando el debate sobre su impacto en este paraje protegido
El incendio declarado el pasado domingo en pleno Parque Nacional de Doñana hizo contener la respiración a ecologistas y expertos. Finalmente, tras dos días de intensas labores de extinción en las que han participado más de 400 efectivos, el fuego logró ser controlado, aunque aún no está extinguido.
El balance de los daños está todavía por determinar, pero desde la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) calculan, a partir de las imágenes de satélite, que ha afectado a unas 400 hectáreas -aunque esto no significa que hayan ardido todas ellas- de una zona de "enorme valor ecológico y clave para la biodiversidad" dentro del parque, Patrimonio Mundial de la Humanidad según la UNESCO.
El área afectada, en un paraje conocido como el Rincón del Membrillo, en Almonte (Huelva), se encuentra en el interior del parque, en la zona sur, "la más alejada de la gente" y de difícil acceso. Es una zona de "mucho interés" situada entre la marisma y las dunas y en la que se encuentra sobre todo monte mediterráneo, bosque de pino piñonero y corrales, como se conocen a los valles entre las dunas donde florecen formaciones vegetales, explica a RTVE Noticias el director de la EBD-CSIC, Eloy Revilla.
Allí, además de pinos, crece el enebral costero, una especie amenazada y que cuenta en Doñana con una de las poblaciones más importantes de Europa. Es el hogar de fauna emblemática del parque como el lince ibérico, el águila imperial o el milano real, especie también en peligro de extinción y que tiene en el parque "la última población que queda en Andalucía".
Según la ONG SEO/BirdLife, el fuego se ha producido en plena época de reproducción de las aves, "el peor momento posible" y también afecta a fauna que tiene más difícil escapar de las llamas, como la víbora hocicuda, la culebra de herradura, la bastarda o la lagartija colilarga.
Incendio de Doñana visto desde el satélite Copernicus Sentinel-2 EFE/Unión Europea
Años de trabajos de restauración y prevención en la zona afectada
La finca en la que se encuentra el paraje afectado, la de las Marismillas, de unos 10.000 metros cuadrados, es propiedad del Estado, y en los últimos 12 años el Ministerio de Transición Ecológica en sus distintas denominaciones ha venido trabajando en recuperar hábitats y prevenir incendios, explica por su parte el coordinador de la oficina de WWF en Doñana, Juanjo Carmona.
Se han restaurado zonas de carrizos, donde anidan muchas aves, y se ha "mejorado el estado de algunas masas forestales, sobre todo de pinar, eliminando ejemplares enfermos y dejando zonas clareadas para intentar precisamente combatir los incendios de una manera mejor".
Además, se ha mejorado el hábitat del conejo, clave para permitir la vuelta de su depredador, el lince. "Allí no había linces, pero como han cambiado las condiciones y ahora hay buenas poblaciones de conejos, esto ha permitido que en 2014 soltaran una pareja y este año se ha soltado otro en febrero", detalla.
Una recuperación "natural"
El área afectada por el incendio es relativamente pequeña si se compara con grandes catástrofes como el fuego de Peñuelas, que en 2017 quemó unas 10.000 hectáreas en el parque. Pero como apunta Carmona, en un parque nacional cada hectárea cuenta: "Se puede quemar media hectárea y quemar una población de plantas que solamente existen ahí en todo el planeta", pone de ejemplo.
"Todo está interconectado", añade. Si se queman matorrales que son hábitat del conejo, esto afectaría a su vez al lince, y lo mismo ocurre con nidos de aves.
Por suerte, las primeras valoraciones apuntan a que el incendio no ha sido "severo", según apuntaba el consejero Antonio Sanz. "Una gran parte de las zonas afectadas se podrán recuperar de manera natural", señalaba, y añadía también que "existen islas de vegetación que han resultado sin daños".
El milano real, ave amenazada cuyo hábitat se ha visto afectado por el incendio de Doñana GETTY
Coinciden los expertos consultados. Tanto Carmona como Revilla consideran que el monte mediterráneo que ha ardido, y que está habituado al fuego, se podrá recuperar por lo general sin intervención humana, más allá de "actuaciones de urgencia" para estabilizar la arena y evitar la erosión, cita el responsable de WWF.
"Vamos a quedarnos un año mínimo sin tocar la zona, porque justamente ese monte bajo suele tener un banco de semillas importante", señala. "El invierno ha sido húmedo y la vegetación tenía bastante humedad todavía, por lo cual esperemos que haya sido un fuego de baja temperatura, que no haya quemado el suelo y el banco de semillas. Confío en que tenga capacidad de recuperarse relativamente rápido", afirma por su parte el director de la Estación Biológica de Doñana.
Doñana, preparada ante incendios, pero con margen de mejora
La rápida extinción, encima en un terreno arenoso donde es muy difícil trabajar con vehículos pesados, ha sido posible, en gran parte, gracias a una eficaz actuación de los bomberos forestales. "Es susceptible de mejorar y de tener mejores condiciones, más personal…, pero Andalucía tiene uno de los mejores operativos que hay en Europa para la extinción de incendios", reivindica Revilla.
Doñana, señala, "tienen medios para actuar en caso de incendio, pero "otra cosa es la actividad humana que genera esos incendios, que pueden ser provocados o pueden ser negligencias". Para afrontar esta causalidad humana, hay que recurrir a la vez con "la educación y la justicia, actuando contra la gente que quema los lugares".
Carmona, por su parte, considera que "se han tomado bastantes medidas" por parte de las administraciones, aunque cree que se puede mejorar en prevención. Alerta, por ejemplo, de que hay zonas con "un pinar continuo de 20 kilómetros", plantado en repoblaciones en los 70. "Eso llega un incendio de copa y no lo paras", apunta.
En materia de prevención, reclama que se adelante la campaña de incendios, que comienza oficialmente en Andalucía el 1 de junio, al menos hasta el 15 de mayo. Recuerda que en los últimos cuatro años en Doñana la temperatura media ha estado 2,8 grados por encima de la media histórica. "Tú puedes no llamarlo cambio climático, puedes negarlo, pero cuando estás en un sitio para gestionar tienes que gestionar, seas del partido de seas". La crisis climática es un factor determinante en la nueva generación de incendios, más virulentos y difíciles de apagar.
El Rocío: un millón de personas por un espacio protegido
El incendio ha tenido lugar en plena romería de El Rocío. El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, ha desvinculado el paso de peregrinos con el fuego, ya que "por esos caminos hacía dos días que no pasaba nadie". La limpieza queda certificada tras el paso de las hermandades, y el paraje, "expedito", señaló.
En todo caso, el paso de miles de personas por un espacio protegido como Doñana tiene un impacto no desdeñable, y cada año se reabre el debate. En la aldea de El Rocío, de menos de 2.000 habitantes, se llegan a congregar un millón de personas en estas fechas. Según Eloy Revilla, "la romería del Rocío es un evento que ocurre en primavera, en un momento muy sensible, cuando están muchas especies reproduciéndose".
“Si este mismo incendio se hubiera producido 48 horas antes, el riesgo para las personas habría sido muy alto“
Hay un riesgo, opina, para los propios rocieros: "Si este mismo incendio se hubiera producido 48 horas antes, el riesgo para las personas habría sido muy alto. Es muy difícil evacuar por una sola vía de salida". Por ello, pide concienciar sobre actividades como "fumar dentro del parque, que no se debería, el uso de generadores o vehículos en mal estado, que pueden ser origen de un incendio.
El portavoz de WWF, mientras, recuerda que la romería ha convivido con el entorno natural desde hace al menos 500 años, aunque apunta también que en las últimas décadas ha habido un aumento importante de hermandades y peregrinos.
Señala que las hermandades ya controlan la afluencia de personas y la concienciación ambiental es mayor ahora. "No es una actividad que no tenga impacto, pero es una cuestión que hay que poner en su justa medida. El Rocío, ni extinguirlo ni elevarlo a los altares y decir que entre hasta el último que quiera. Hay que hacerlo con un orden, un control y unas normas".