La primavera será calurosa tras un invierno muy cálido y húmedo: en enero y febrero ha llovido el doble que la media
- El conjunto de los dos primeros meses del año, con 11 borrascas seguidas, es el más lluvioso en 47 años, según Aemet
- No hay un pronóstico claro en cuanto a las precipitaciones para el periodo primaveral
España tendrá probablemente una primavera más calurosa de lo normal tras dejar atrás un invierno con temperaturas muy por encima de la media, pero que ha destacado sobre todo por las precipitaciones.
El periodo entre enero y febrero, en el que se han sucedido 11 borrascas de gran impacto -de Francis a Pedro-, ha sido el tercero más lluvioso de la serie histórica y el más lluvioso en los últimos 47 años, con más del doble de las precipitaciones habituales.
Así lo ha explicado el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo, en una rueda de prensa para presentar el balance del invierno meteorológico, que va de diciembre a febrero, y la predicción para la primavera meteorológica, que incluye los meses de marzo a junio.
Sin certezas sobre las lluvias en primavera
La Aemet predice el tiempo de las estaciones mediante tendencias probabilísticas. Es decir, para el periodo del 1 marzo al 31 de mayo, calculan que hay entre un 50% y un 70% de probabilidad de que sea un trimestre más cálido de lo normal. Si se confirma este hecho, se mantendrá la tendencia de encadenar una primavera cálida tras otras que se viene dando desde 2018, cuando tuvo lugar la última primavera con carácter frío.
En cuanto a lluvias, "no hay una tendencia clara para la mayor parte del país", es decir, es igual de probable que el periodo sea más lluvioso de lo normal que más seco. Por las condiciones geográficas de España, los modelos tienen difícil dar pronósticos exactos sobre las precipitaciones. Solo en Canarias y el Suroeste de la península hay una probabilidad algo mayor (un 40%) de que sea un periodo seco.
Lluvias de récord alimentadas por el cambio climático
El invierno ha sido muy húmedo -con precipitaciones un 71% superiores a lo normal- en prácticamente toda España, con la excepción de algunos puntos de la cornisa cantábrica, que paradójicamente es la zona más lluviosa de España. Se trata del octavo invierno más lluvioso de la serie histórica y hay que remontarse al de 2009-2010 para encontrar uno similar.
Gracias a ello, España ha podido llenar los embalses a niveles récord y decir adiós a la sequía que azotaba varias zonas del país, y que se alargaba diez años en el caso de la cuenca de Guadalquivir.
Pero además, si se amplía el foco a enero y febrero, los números son todavía más llamativos. Se han acumulado 243 litros por metro cuadrado, lo cual supone el doble o más del doble de lo normal en muchos puntos. Destaca la borrasca Leonardo y los casi 600 litros por metro cuadrado acumulados en solo 24 horas el 4 de febrero en la localidad gaditana de Grazalema, que tuvo que ser desalojada al completo por los riesgos para la población de este aguacero.
En estos dos meses se sucedía un temporal tras otro cada cuatro o cinco días, una situación "extraordinaria". No es raro en España que un periodo de sequía se interrumpa por otro de lluvias, pero sí es muy inusual la intensidad de estas. Del Campo ha detallado cómo el cambio climático "estuvo detrás de una mayor intensificación de lluvias en episodios concretos como la borrasca Leonardo o Nils, que dejó muchos daños en Portugal".
La crisis climática calienta el océano, por lo que se evapora más agua, y también la atmósfera, reteniendo así más vapor de agua procedente del océano. Esto da lugar a precipitaciones especialmente abundantes como las de Leonardo, algo que ha confirmado un reciente estudio de atribución.
Diez veces más días de olas de calor que de olas de frío
El invierno ha tenido un carácter "muy cálido", pero esto "no quiere decir que se pudiera ir en manga corta", ha aclarado Del Campo, sino que las temperaturas se han situado muy por encima del periodo de referencia, que va de 1991 a 2020. La única excepción fue la Navidad: entre el 22 de diciembre y el Día de Reyes hizo más frío de lo normal, pero en general el trimestre se ha situado como el noveno más cálido de la serie histórica, que empezó en 1961, y el sexto del siglo XXI.
Que esta estación sea cálida no es una excepción: se trata del octavo invierno seguido con temperaturas por encima de lo normal. Hay que remontarse al de 2017-2018 para encontrar un invierno frío, ha detallado el portavoz de la Aemet, quien ha incidido en que "hay una tendencia clara al ascenso de temperaturas". Todo ello a pesar de que quizá la percepción no haya sido de tanto calor al darse unas condiciones "desapacibles", por la lluvia y el viento.
Se aprecia también en el hecho de que en este invierno no haya habido ninguna ola de frío. En los últimos cinco inviernos ha habido cuatro olas de río, con un total de 14 días, mientras que en el mismo periodo, entre 2021 y 2025 se han dado 15 olas de calor que se han alargado 133 días, "El número de días bajo ola de calor es casi diez veces mayor que bajo olas de frío", ha señalado Del Campo.