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El papa geopolítico: un puente entre el primer mundo anglosajón y el sur global

  • La defensa de la paz es uno de los principales ejes de su papado
  • Su oposición a la guerra de Irán desencadenó un inédito conflicto con Donald Trump
León XIV, un papa comprometido con la paz
ÓSCAR MIJALLO

Algunos medios de comunicación han bautizado a León XIV como el papa geopolítico por el tono comprometido con la paz mundial presente en sus palabras desde el principio de su pontificado. “Una iglesia unida que se convierta en fermento de paz para un mundo reconciliado” dijo en su misa inaugural.

José Ángel Agejas, director del Instituto Internacional de Teología a Distancia y Catedrático de Ética de las relaciones internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria asegura que “en esa preocupación está la situación internacional: la demolición del multilateralismo, que es una cosa que él ha denunciado claramente y la preocupación por mantener la paz como principal escudo de la dignidad humana”.

La influencia agustina en el ámbito internacional

Como buen agustino, dice Agejas, León XIV tiene muy presente “La ciudad de Dios”, la obra magna de San Agustín, y señala tres peligros en las relaciones internacionales que estaban presentes en aquella obra y que él ve hoy. El primero de ellos es una lectura errónea de la historia hecha desde las ideologías y no desde los hechos; el segundo un aumento del nacionalismo y el tercero, los excesos de ciertos liderazgos políticos personalistas.

El pontífice se ha convertido ya en una de las voces morales más visibles de Occidente por su oposición al nacionalismo y a las guerras. Su pasado como misionero en Perú le hace especialmente sensible con las causas sociales y con las minorías. Al tener nacionalidad peruana, a este papa se le considera una especie de puente entre el primer mundo anglosajón y el sur global donde también ha mostrado su oposición a las dictaduras de Venezuela y Nicaragua.

Su conflicto con Trump por “la locura de la guerra”

Desde siempre se ha mostrado en contra de las políticas antimigratorias de la nueva ultraderecha internacional, especialmente de Donald Trump. El inquilino de la Casa Blanca recibió su nombramiento con buenas palabras e incluso llegó a decir que era “un gran honor” que un estadounidense ocupara la Silla de San Pedro. A pesar de ello, pronto comenzaron las desavenencias entre ambos después de que el pontífice criticara sin ambages las intervenciones militares de Trump y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Irán y en el Líbano y también de Rusia en Ucrania.

Cuando Trump amenazó a Teherán con destruir por completo su civilización, el papa dijo que eso era inaceptable, lo que desató las iras del magnate norteamericano. Aquello desencadenó un conflicto nunca visto entre un papa y un presidente de los Estados Unidos de América, dos de los hombres más influyentes del planeta. A través de su red social, Trump afirmó que León XIV era un líder “débil y pésimo en política exterior”, pero eso no amedrentó al pontífice.

“No tengo miedo ni de la administración Trump ni de proclamar en voz alta el mensaje del evangelio” respondió el pontífice, que aseguró que seguiría haciéndolo y hablando contra “la locura de la guerra”.

“El papa quiso dejar claro que él se debe a la verdad de Cristo y por tanto a la verdad del hombre y que no hay ningún interés nacionalista que le pueda imponer un discurso” explica Agejas.

Intermediación por la paz

El papa insiste en que no es un político, pero en la práctica, a pesar de ser el jefe de Estado de una de las naciones más pequeñas del planeta, es una de las voces morales más visibles del panorama internacional.

En su discurso al cuerpo diplomático marcó una serie de preocupaciones claras. Entre ellas que él no puede mantenerse al margen de los peligros de la guerra, que a su juicio son innegables, pero también advirtió de los riesgos de la manipulación del lenguaje, la postverdad y las fake news, porque -asegura León XIV-, la única manera de que las personas puedan dialogar es dando a las palabras el significado que tienen. De ahí -explica el profesor Agejas-, su defensa de la ONU como foro político en el que las naciones pueden hablar y que no sea la dialéctica de la violencia y de la fuerza la que tenga el protagonismo.

Su compromiso con el diálogo le ha llevado a ofrecer el Vaticano como sede para unas posibles conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania y también ha pedido negociaciones en otras guerras como la de Gaza o la de Irán. Con este fin, le hemos visto reunido con los presidentes de Rusia y Ucrania, Vladimir Putin y Volodimir Zelenski o con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

El papa León XIV analiza los riesgos de la inteligencia artificial en su encíclica

Como a su predecesor León XIII, a quien le tocó vivir el convulso siglo XIX, plagado de guerras europeas y luchas sociales, al nuevo papa le corresponde una realidad internacional compleja, llena de tensiones y enfrentamientos. Él ha expresado con frecuencia su preocupación por todos los cambios que afectan a la sociedad en la que vivimos en general, pero también al ser humano como individuo.

De ahí que su primera encíclica, “Magnífica Humánitas”, se ocupe de la Inteligencia Artificial. León XIV advierte de los peligros del tecnofascismo, pues asegura que quien controle la IA impondrá su visión moral de la realidad, lo que podría llevarnos a presenciar nuevas atrocidades, mayores, incluso, que las que se vivieron en el siglo pasado, tales como el holocausto o las dos grandes guerras.

“Pequeños grupos muy influyentes– ha dicho el papa – pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social y la solidaridad entre los pueblos”. Además, se ha mostrado partidario de mantener la memoria histórica para no cometer los mismos errores que en el pasado y en contra del concepto de “guerra justa”, los fanatismos religiosos y el extremismo identitario.