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El exsecretario general de los agustinos sobre León XIV: "Roberto es un hombre muy sencillo, muy normal y muy natural"

  • El agustino Miguel Ángel Martín Juárez relata a RTVE Noticias sus 12 años de convivencia con el papa
  • El religioso madrileño describe el liderazgo de León XIV y cuenta que siguen en contacto a través de whatsapp
Miguel Ángel Martín y Robert Prevost durante una reunión de trabajo en Roma el año 2013.
Miguel Ángel Martín y Robert Prevost durante una reunión de trabajo en Roma el año 2013. ARCHIVO PARTICULAR M.A.M.

Miguel Ángel Martín Juárez no es un observador cualquiera de la actualidad vaticana. Durante doce años, entre 2001 y 2013, compartió el día a día, las preocupaciones y las tareas de gobierno de la Orden de San Agustín con el hombre que hoy rige los destinos de la Iglesia Católica: el papa León XIV.

Como secretario general de la orden, su despacho estaba "pared con pared" con el del entonces Prior General, permitiéndole conocer de primera mano la forja de un líder que hoy busca la unidad universal.

El agustino Miguel Ángel Martín Juárez, amigo del papa, antes de la entrevista con RTVE Noticias.

El agustino Miguel Ángel Martín Juárez, amigo del papa, antes de la entrevista con RTVE Noticias. SANTI RIESCO

Esta convivencia no se limitaba a las horas de oficina. En la curia general, "un convento como tantos otros en el mundo", compartían rezos, comidas y la vida comunitaria a escasos metros de la Plaza de San Pedro.

Hoy, desde su retiro en Los Negrales (Alpedrete, Madrid), Martín Juárez atesora recuerdos y anécdotas de una etapa que define no solo su trayectoria, sino su profunda amistad con el pontífice.

Retrato de un fraile agustino

A sus 77 años recién cumplidos, este madrileño del barrio de Chamartín se define con la humildad de quien ha servido a la Iglesia en las más altas esferas sin perder el suelo: "Yo no soy importante... soy un fraile agustino".

Su camino comenzó en el colegio San Agustín, pegado al Santiago Bernabéu del Real Madrid de sus entretelas. Continuó con el noviciado en el monasterio de La Vid, en la provincia de Burgos, y los estudios de Teología en Los Negrales.

Miguel Ángel Martín Juárez, con el hábito de agustino, en la biblioteca de Los Negrales, Madrid.

Miguel Ángel Martín Juárez, con el hábito agustino, en la biblioteca de Los Negrales, Madrid. SANTI RIESCO

Martín Juárez es especialista en Sagrada Escritura por el Instituto Bíblico de Roma donde acabó viviendo 20 años siendo la mano derecha de dos priores generales, durante unos años del español Miguel Ángel Orcasitas y durante otros doce del estadounidense Robert Prevost.

PREGUNTA: Usted convivió y viajó durante 12 años con el actual Papa León XIV cuando él era el prior general de los agustinos. ¿Cómo definiría su forma de ser fuera de los actos oficiales?

RESPUESTA: El padre Roberto era muy, muy natural, muy simple, un hombre muy sencillo. También en los actos oficiales... no había mucha diferencia. Él y yo teníamos el trabajo despacho con despacho. Es un hombre pues muy sencillo, muy normal, muy natural, muy buen compañero. Es un hombre muy agradable, con buen sentido del humor y muy religioso, profundamente religioso. Pero esa religiosidad de la vida diaria, en la que no hace falta hacer ni cosas raras ni decir cosas raras, simplemente la religiosidad de la vida diaria. Él la encarna perfectamente.

P: ¿Qué rasgo destacaría más de ese trato cotidiano?

R: Ese rasgo de la naturalidad, de la normalidad, de la sencillez... casi no se notaba, pero estaba. Destacaría el hecho de convivir normalmente de una manera muy educada, con una gran capacidad de empatía con todo el mundo.

"Escucha siempre, no fuerza nunca las cosas"

P: A la hora de ejercer la autoridad, ¿era un superior de decisiones rápidas o prefería escuchar?

R: Él es un gran hombre de escucha. Él escucha siempre. Cuando teníamos las reuniones del consejo donde se analizan muchos problemas, él presentaba el problema, escuchaba, hablábamos todos y, dentro de esa normalidad, vas descubriendo que tiene una gran capacidad de liderazgo. Escucha siempre, no fuerza nunca las cosas. Incluso hubo asuntos que él quería haber hecho y no se pudieron hacer porque notó una resistencia, vio que había demasiadas opiniones en contra y entonces dijo: "es mejor no forzar". Ahora bien, el día que tomaba una decisión, ese día se iba hasta el final.

P: ¿Qué temas les preocupaban más durante esos años de gobierno de la Orden?

R: Mantener la unidad y la identidad de la Orden. En países lejanos hay que estar un poco encima para que se mantenga la identidad. Y luego, ese sentido que es la fraternidad. A partir de la fraternidad que tenemos en casa, alimentada desde la oración y la interioridad típica de San Agustín, se establecen los trabajos apostólicos. También nos preocupaba cuando las cosas funcionaban por un excesivo personalismo o por autoritarismo. Los agustinos procuramos que las obras sean de la comunidad, de todos.

Unidad, inteligencia y sentido del humor

P: Se dice que el papa tiene un sentido del humor notable...

R: Sí, sí. Contando cosas y sucedidos, él las celebra siempre mucho. Es un hombre inteligente y siempre con sentido del humor. Su capacidad de analizar las situaciones y transmitirlas es muy grande.

P: ¿Cuál cree que es su visión actual de la Iglesia como pontífice?

R: Su lema es la unidad. Es un principio fundamental y, naturalmente, muy agustiniano. La Iglesia tiene que estar unida. Saber que podemos tener diferentes puntos de vista sin perder el respeto a las particularidades culturales, pero ese respeto tiene que convivir con el sentido de unidad. Lo primero que tiene que tiene que hacer un papa es mantener la unidad de la Iglesia y confirmar en la fe a los cristianos.

P: También se le ve muy concienciado con la paz y la justicia.

R: Las grandes preocupaciones del papa son siempre la paz y la justicia. La paz es la obra de la justicia; si no hay justicia, será difícil que haya paz. Por eso, en la predicación de la justicia, hablando contra la corrupción y contra muchas malas prácticas, es absolutamente necesario que exista la legalidad.

"Roberto, ¿estás en las listas?"

P: ¿Cómo se enteró de su elección? ¿Estaba en las "quinielas"?

R: Al día siguiente de la muerte del papa Francisco, tú abrías Vatican News y el primer artículo era: "¿Quién es el cardenal Robert Prevost?". Yo me di cuenta enseguida. Lo dije a mis compañeros de comunidad: "Yo no sé lo que quiere decir, ¿va a ser el papa? No lo sé, pero que está ahí, está ahí". Dos días antes del cónclave hablamos por teléfono y le dije: "Roberto, ¿estás en las listas?". Y dijo: "¡Ay, no, por Dios, no! ¡Ay, madre mía!". Pero siempre decía: "Si le hemos dicho que sí al Señor, pues ya le hemos dicho que sí y lo que sea, lo que tenga que ser, pues será".

P: ¿Qué sintió al verle salir al balcón?

R: Estábamos todos en la televisión dando gritos y saltos con una emoción tremenda. Que elijan a alguien tan cercano, que ha sido tu compañero de trabajo y de comunidad... A los pocos días le decía: "Yo todavía no me acostumbro a verte de blanco delante de todas esas multitudes y estás ahí tan tranquilo". Y él me decía: "Yo estoy asombrado de lo tranquilo que estoy".

P: ¿Mantienen todavía el contacto?

R: Sí, nos mandamos whatsapps. A veces se ve que tiene el teléfono sobre el despacho y me dice: "Si estás ahí hablamos". Hace un mes estuve en Roma y le escribí: "Voy a estar por Roma estos días". Me contestó: "Ah, bueno, pues ya quedaremos. Mañana vente a comer por aquí, anda, vente para acá y comemos". Estuvimos comiendo y hablando. Muy bien.

Preparan un libro biográfico

Actualmente, el padre Miguel Ángel Martín no solo dedica su tiempo a la biblioteca de su comunidad en Los Negrales o a su capellanía con los hermanos maristas.

Confiesa, con la complicidad de quien guarda un tesoro documental, que él y otros agustinos que conocen profundamente al santo padre están preparando un libro biográfico.

"Somos los que tenemos más documentación", afirma con una sonrisa, trabajando en una obra que promete revelar los cimientos humanos y espirituales de su hermano, amigo y actual guía de la Iglesia Católica.