"El arte nos acerca a Dios y a los demás de forma inevitable", afirma Toño Casado, coautor del himno de la visita papal
- Once compositores, bajo la batuta de Pablo Cebrián, han creado "Alzad la mirada" con un guiño en catalán
- Toño Casado dirigirá ante León XIV un coro de 1.000 personas con cien bailarines en uno de los encuentros
Toño Casado (Salamanca, 1972) se presenta como un "curartista" que lo mismo te hace teología en zapatillas publicando la historia de La vecina de Jesús para bajar el cielo a la tierra, que te revoluciona la escena de los musicales patrios con el despliegue técnico de 33 El musical.
Toño creció en las calles del barrio obrero de Pizarrales, en Salamanca, y ahora vive y trabaja en el barrio de Salamanca, en Madrid, al frente de la parroquia que venera a la Virgen del Pilar, patrona de España. Este sacerdote de espíritu renacentista y sonrisa permanente recibe a RTVE para contarnos y cantarnos los entresijos del himno oficial de la visita del papa que traerá a León XIV a Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife entre el 6 y el 12 de junio.
El templo está en obras. Pablo, uno de los colaboradores de la parroquia, está limpiando y adecentando el suelo de la iglesia tras el paso de los albañiles. Suena el estruendo de unas sillas apiladas que se desmoronan. No hay que lamentar ninguna desgracia. Pablo está bien. Toño le pide que se tome un respiro para que podamos conversar y grabar la entrevista. Y un regalo, el propio Toño Casado cantando y tocando parte del himno para la audiencia de RTVE.
Pregunta: Toño, estamos a las puertas de una visita histórica. ¿Cómo te sientes al ser uno de los motores musicales de este encuentro?
Respuesta: Pues muy ilusionado, la verdad. La Iglesia española se está volcando y muchas personas están dando su tiempo y generosidad para que todo el mundo, incluido el papa, se sienta bien recibido. Es un momento para valorar la gran riqueza que tenemos como país y escuchar a alguien que trae un mensaje de Dios que nos une.
P: Háblanos de "Alza la mirada". ¿Qué vamos a sentir al escuchar el himno oficial?
R: Es una invitación a levantar los ojos del suelo, de nuestras rivalidades y de ese egocentrismo en el que a veces caemos. Al mirar hacia arriba, descubres a Dios, pero también la luz que hay en ti y la realidad, a veces dura, de los hermanos. Es un tema muy versátil: sirve para un momento festivo y motivador, pero también para acompañar una ceremonia solemne.
Toño Casado, a la derecha, durante la presentación del himno oficial de la visita del papa a España. A. Pérez Meca EUROPA PRESS / A. PÉREZ MECA
P: El proceso de creación ha sido casi un "milagro" de coordinación, ¿no es así?
R: Totalmente. Desde la comunidad Viva Fe nos juntamos once compositores bajo la batuta de Pablo Cebrián, que es un auténtico genio y ha trabajado con artistas como Aitana o Bisbal. Estuvimos un día entero en su estudio aportando melodías y consejos, con el Espíritu Santo como mánager —sonríe tras una pausa—, hasta que surgió la canción.
Grabación simultánea en cuatro catedrales
P: En la grabación ha participado muchísima gente y en distintos lugares emblemáticos.
R: Ha sido una movilización increíble de unas 1.700 voces. Hemos grabado simultáneamente en escenarios como la Almudena, la Sagrada Familia y las dos catedrales de Canarias. Lo más impactante ha sido esa producción de alta calidad técnica que busca profesionalizar la música católica en España.
P: Hay un detalle que llama la atención y es el guiño al catalán en la letra.
R: Sí, y es algo muy bonito. Hay una partecita del himno que se va a cantar siempre en catalán. Creemos firmemente que las lenguas, en lugar de dividirnos, deben ayudarnos a encontrarnos y a valorar la riqueza de cada rincón de nuestra geografía.
P: Y para Madrid tienes preparado algo todavía más grande, ¿verdad?
R: ¡Si Dios quiere! Tengo en cartera formar un coro de mil personas, de los 9 a los 99 años, acompañados por cien bailarines y músicos para uno de los eventos públicos. Queremos fomentar la participación total; que la música sea algo vivo y compartido por todos.
P: El papa también hará una parada en las Islas Canarias durante su viaje.
R: Es una parada fundamental porque el papa no va a Canarias por ser un destino turístico internacional precioso, sino por el fenómeno de la inmigración. Su intención es poner el dedo en esa llaga para que reflexionemos como sociedad sobre qué debemos hacer con nuestros hermanos, según nos dice Dios. De hecho, la letra del himno pide expresamente por los que "cruzan el mar buscando un hogar" para que encuentren paz más allá de la tempestad.
P: ¿Se sabe ya si el papa visitará las zonas más humildes de la periferia de Madrid?
R: No tengo la confirmación exacta de esos puntos en la agenda, pero estoy convencido de que al papa le encantará juntarse con las personas que lo están pasando mal o que están desfavorecidas. Él no viene solo para estar con los "super VIPs" que ayudan a que todo funcione; el papa seguro que querrá estar con la gente que lo necesita. León XIV viene a ofrecer la fe como un gran tesoro, especialmente a quienes más necesitados están de esperanza.
Los papas, de cerca
P: Has vivido de cerca varios pontificados. Empecemos por Juan Pablo II, con quien estuviste en 2003.
R: Fue una suerte dirigir la música con el maestro Ignacio Yepes en Cuatro Vientos —el encuentro del papa Juan Pablo II con los jóvenes tuvo lugar el 3 de mayo de 2003 en su quinta y última visita apostólica a España con una asistencia de entre 700.000 y un millón de personas—. Juan Pablo II era un gran artista y actor, tenía un dominio absoluto de la escena y una fuerza expresiva brutal en el escenario. Ha sido el papa de nuestra niñez.
P: Con Benedicto XVI también tuviste un papel musical destacado.
R.: Sí, dirigí musicalmente el encuentro de voluntarios y lo tuve muy cerquita —el encuentro de Benedicto XVI con los voluntarios de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) el 21 de agosto de 2011 se celebró en el recinto ferial de IFEMA, poco antes de su partida de regreso a Roma con la participación de unas 20.000 personas—. De él destacaría su sensibilidad exquisita y su profundidad teológica. Además, como músico, me encantaba que supiera tocar el piano; era un hombre de una gran humildad que supo renunciar cuando fue necesario.
Toño Casado posa ante el presbiterio de su parroquia, en Madrid. JUANMA CUÉLLAR
P: Y al papa Francisco incluso has podido visitarlo en Roma.
R.: He estado con él tres veces y hemos charlado mucho. Conocía mi obra y siempre me animaba a seguir adelante. Francisco es un hombre de "titulares", muy cercano y con un sentido del humor fantástico. Ha sido un papa revolucionario en los modos, manteniendo siempre el mensaje de Jesús.
P: ¿Y qué podemos esperar de León XIV en esta visita?
R: Está empezando, es su primer año, como los que llevan la "L" en el coche. Es matemático, misionero y políglota; un perfil increíble que parece diseñado por IA, pero que el Espíritu Santo eligió en su "casting".
P: ¿Cuál crees que será el momento culminante o más importante de la visita?
R: Eso no se sabe, porque aunque prepares grandes eventos, siempre aparecen "chispas de vida" imprevistas. He visto algunos vídeos del viaje que está haciendo ahora por África donde una niña se escapaba para darle un abrazo al papa en Camerún y él sonreía viendo esa energía del pueblo. Para España, espero que el papa nos ayude a descubrir nuestras raíces cristianas sin complejos y a construir juntos como sociedad.
El arte como camino de fe
P: Estamos viendo que artistas populares conectan con una espiritualidad que atrae a los jóvenes, ¿cómo analizas esta nueva sensibilidad?
R: Hay un renacimiento o, al menos, cierta curiosidad en torno a la fe. Vete a los conciertos de Rosalía: están llenos y su último disco tiene canciones que hablan de Dios y la espiritualidad. La gente joven ya mira la religión de manera diferente; por eso grupos como Hakuna mueven a miles de personas, porque han creído en el poder de la música con una gran producción.
P: Para terminar, Toño, ¿qué papel juega el arte en la Iglesia de hoy?
R: El arte es el camino natural para contar nuestra fe en esta sociedad. No se trata de dar discursos intelectuales que nos enfrenten, sino de llegar al alma. Una comunidad que canta unida vive algo mucho más profundo que cualquier sermón; el arte nos acerca a Dios y a los demás de forma inevitable.
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Como decía San Agustín, "quien canta, ora dos veces". Esa es precisamente la esencia que destila la trayectoria de Toño Casado. En sus manos, la música no es un adorno, sino una herramienta de comunicación directa con lo divino. Al elevar la voz en un coro o coordinar un despliegue artístico de primer nivel, no solo se busca la perfección técnica, sino multiplicar la fuerza de la plegaria. Para Toño ese "segundo rezo" a través del arte es el que consigue derribar muros y llegar allí donde la palabra sola, a veces, no alcanza.