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Artemis II: el exitoso regreso del ser humano a la Luna que redefine la nueva carrera espacial

  • Estados Unidos trata de adelantarse a China en la vuelta de astronautas a la superficie lunar, como paso previo a Marte
  • El programa de la NASA no solo ha marcado hitos tecnológicos y científicos: es un ejemplo de cooperación internacional
Fin de una misión a la Luna histórica: así ha sido el amerizaje de la tripulación de la misión Artemis II a la tierra

Más de medio siglo después de que concluyese el programa Apolo, considerado como el episodio más heroico de la exploración espacial, el éxito de la misión tripulada Artemis II inaugura una nueva carrera en la que Estados Unidos trata de adelantarse a China en el regreso humano a la superficie de la Luna, con la vista puesta en Marte.

Un viaje histórico que ha pulverizado récords

El viaje de Artemis II, que ha recorrido un total de 694.481 millas (1.117.659 kilómetros) desde el despegue, ha permitido además establecer nuevos récords de distancia en vuelos espaciales tripulados y obtener registros de gran valor científico.

El pasado 1 de abril, el gigantesco cohete Space Launch System (SLS) despegó desde Cabo Cañaveral catapultando a la cápsula Orion más allá de la atmósfera, lo que supuso la validación definitiva del SLS, con más de una década en desarrollo, para vuelos con humanos. Después, la nave emprendió su trayectoria hacia la cara oculta de la Luna, convirtiendo a su tripulación en la primera en orbitar el satélite desde las misiones Apolo de los años 60 y 70.

Amerizaje de Artemis II: vídeo completo de su regreso a la Tierra

Los astronautas alcanzaron una distancia máxima de 252.756 millas (406.771 kilómetros), superando el anterior récord establecido por Apolo 13 en 1970, con 248.665 millas (400.171 kilómetros). El sobrevuelo lunar, a unos 6.400 kilómetros de la superficie, evocó el legado de Apolo 17, la última vez que el ser humano viajó hasta el satélite.

Artemis II: el exitoso regreso del ser humano a la Luna.

La imagen de la Tierra vista desde la cara oculta de la Luna es quizá la más icónica de Artemis II. NASA / REUTERS

Pero más allá de su profundo carácter simbólico, Artemis II ha sido una prueba técnica decisiva. Ha demostrado que tanto el cohete SLS como la cápsula Orion están listos de cara a misiones tripuladas más complejas, allanando el camino hacia Artemis III y Artemis IV. El administrador asociado de la NASA, Amit Kshatriya, ha destacado en la rueda de prensa posterior al amerizaje en el Pacífico que todos los sistemas críticos funcionaron según lo previsto, especialmente durante la fase más delicada: el regreso a la Tierra.

La reentrada atmosférica ha puesto a prueba el escudo térmico de Orion en condiciones extremas: velocidades de 40.000 kilómetros por hora y temperaturas superiores a los 2.700 °C. El amerizaje en el Pacífico, frente a la costa de la ciudad californiana de San Diego, ha sido calificado como “perfecto”, culminando con éxito una misión que pasará a la historia.

Además, durante la misión, la tripulación realizó un sobrevuelo lunar que incluyó el paso por la cara oculta de la Luna, una región no visible desde la Tierra, lo que supuso uno de los momentos más significativos del viaje. Este recorrido permitió comprobar el funcionamiento de la navegación, las comunicaciones en condiciones de aislamiento temporal y los sistemas de soporte vital en el espacio profundo, sentando las bases para misiones posteriores con objetivos científicos y de exploración más ambiciosos.

Diversidad y cooperación internacional

Artemis II no solo ha marcado hitos tecnológicos y científicos. La tripulación incluyó al primer astronauta negro —Victor Glover—, a la primera mujer —Christina Koch— y el primer no estadounidense en una misión lunar —Jeremy Hansen—, reflejando una nueva era más inclusiva en la exploración espacial.

Además, a diferencia del programa Apolo —exclusivo de la NASA y en el que entre 1960 y 1973 Estados Unidos destinó unos 25.800 millones de dólares de la época, que podrían compararse a más de 300.000 millones actuales—, Artemis se apoya en una amplia cooperación internacional y en la participación del sector privado. Empresas como SpaceX y Blue Origin, junto con las agencias espaciales de Europa, Canadá y Japón, han sido clave en el desarrollo del programa. "Este momento pertenece a miles de personas de catorce países", ha subrayado Kshatriya, destacando el carácter global del proyecto.

Las comparaciones con el programa Apolo son inevitables, pero ambos proyectos responden a momentos históricos muy distintos. Apolo nació de la Guerra Fría, con la URSS como adversario directo, un objetivo político claro desde la Casa Blanca y un presupuesto sin precedentes que llegó a representar más del 3,5% del PIB estadounidense. Artemis, en cambio, opera en un entorno multipolar donde el adversario más directo es China, y con una financiación compartida entre la NASA, socios internacionales y empresas privadas.

Aunque el éxito de Artemis II también llega en un contexto complejo, ya que la misión se ha desarrollado en medio de tensiones políticas crecientes y de una guerra lanzada contra Irán que no cuenta con la aprobación mayoritaria del pueblo estadounidense. A esta inestabilidad se suman importantes recortes presupuestarios en los últimos años que han afectado a la NASA, incluyendo una reducción significativa del personal de la agencia espacial —hasta un 20%— y propuestas de recorte en programas científicos.

Como es habitual en él, Donald Trump ha celebrado el éxito de Artemis II en un mensaje público en la red Truth Social, calificando el viaje como “espectacular” y el aterrizaje como “perfecto”. "¡Como presidente de los Estados Unidos, no podría estar más orgulloso!", agrega, para rematar con un optimista: "¡Lo volveremos a hacer y luego, la próxima etapa, Marte!". Pero su entusiasmo choca nuevamente con la realidad. La semana pasada, la Casa Blanca propuso un presupuesto de la NASA para 2027 que recortaría 3.400 millones de dólares de su unidad científica y cancelaría unas 40 misiones.

Culmina con éxito la misión Artemis II.

La cápsula Orion, después de amerizar, mientras los equipos de rescate se disponen a sacar a los cuatro astronautas. EFE/ J. KOWSKY / NASA

Un mensaje de futuro

En un momento de creciente desconfianza hacia los grandes oligarcas tecnológicos, que acumulan un poder económico y político sin precedentes, la misión ha servido también como recordatorio del impacto positivo de la ciencia y la tecnología en la sociedad. Los casi diez días de misión han levantado gran expectación en todo el mundo, hasta el punto de que la reentrada en la atmósfera y el amerizaje frente a la costa de California ha sido seguido por más de tres millones de espectadores, que presenciaron la maniobra en directo a través del canal oficial de la NASA.

Después de que la misión Artemis II haya culminado con éxito, la atención se centra ahora en Artemis III, que incluirá pruebas de acoplamiento en órbita terrestre, como paso previo al esperado regreso de astronautas a la superficie lunar previsto con Artemis IV en 2028. Aunque persisten retrasos como el desarrollo de los módulos de aterrizaje, fundamentales para volver a pisar la superficie del satélite, la hoja de ruta es clara: establecer una presencia sostenible en la Luna que sirva de trampolín hacia Marte, un salto previsto para finales de la década de 2030, como pronto.

“Hace cincuenta y tres años, la humanidad abandonó la Luna. Esta vez, regresamos para quedarnos”, asegura el administrador asociado de la NASA, Amit Kshatriya. Este ha sido quizá el mejor resumen del éxito de la misión Artemis II.