La misión de la NASA para volver a la Luna más de medio siglo después
Aunque no llegará a posarse sobre su superficie, la misión Artemis II de la NASA llevará de nuevo al ser humano a la Luna por primera vez desde diciembre de 1972, cuando el comandante Eugene Cernan culminó su tercer paseo por el satélite y cerró el que está considerado como el episodio más heroico de la exploración espacial: las misiones Apolo.
Artemis II consistirá en un viaje de ida y vuelta en el que orbitarán el satélite, para después regresar a la Tierra, aproximadamente 10 días después del lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Es una misión de prueba, de cara a preparar el asalto final a la superficie de la Luna.
Entre otras funciones, Artemis II completará un sobrevuelo lunar, pasando por su cara oculta, y probará los sistemas para un futuro aterrizaje. Será la primera misión tripulada que ponga a prueba el cohete SLS, el mayor construido por la NASA desde el faraónico Saturno V de las misiones Apolo, y también la cápsula espacial Orion, desarrollada en parte por la Agencia Espacial Europea (ESA).
El programa Artemis ha acumulado retrasos y sobrecostes a lo largo de los años. A sus dificultades técnicas se han sumado vaivenes políticos: durante la segunda presidencia de Trump se decidió adelantar el lanzamiento de la misión Artemis II, lo que ha añadido presión. Los sucesivos aplazamientos alimentan una inquietud creciente en Washington: China se ha propuesto llevar astronautas a la luna antes de 2030.
Recientemente, la NASA ha reestructurado profundamente el programa: añadirá una misión de prueba en 2027 y retrasará el regreso de astronautas a la Luna al menos hasta 2028. Ese año podrían realizarse dos alunizajes (Artemis IV a comienzos y Artemis V a finales) para priorizar la seguridad y ganar experiencia. Artemis III servirá para que la nave Orion pruebe con tripulación el acoplamiento en órbita terrestre baja con uno o dos módulos lunares, una maniobra clave antes de intentar descender a la superficie.
El viaje de la tripulación de Artemis II
El cohete SLS y la nave Orion
SLS (Space Launch System) es un cohete pesado cuyo desarrollo está a cargo principalmente de las compañías Boeing y Northrop. Sin embargo, el principal problema que arrastra es su elevadísimo coste operativo, unido a que es de un solo uso. Por ello, una vez que concluya el programa Artemis, la NASA estudia sustituirlo por alternativas comerciales más modernas y rentables, como la Starship de SpaceX, cuyos sistemas reutilizables permiten reducir significativamente los costes, algo crucial en futuras misiones lunares y marcianas.
El otro elemento central de la misión Artemis es Orion, la nave que está llamada a protagonizar el renacer de las misiones tripuladas al espacio, y tiene su origen en el programa Constelación, iniciado en 2005 durante la presidencia de George W. Bush. Al tratarse de un diseño con más de dos décadas de antigüedad, ha generado críticas entre numerosos expertos, sobre todo teniendo en cuenta que es la misma con la que la NASA prevé llevar humanos a Marte en la década de 2030.
El SLS es capaz de colocar entre 95 y más de 130 toneladas en órbita baja, según la versión, lo que lo sitúa entre los cohetes más poderosos jamás construidos. Desde el punto de vista técnico, apuesta por una arquitectura conservadora frente a la innovación, basándose en tecnologías ya probadas durante décadas, lo que le aporta una mayor fiabilidad. Por ejemplo, sus motores principales RS-25 y sus propulsores laterales han sido heredados directamente del programa del transbordador espacial.
Todo ello hace que el SLS sea un cohete muy potente, pero poco flexible. Está concebido exclusivamente para misiones institucionales de la NASA, no para un uso comercial ni para vuelos frecuentes. A pesar de todo, actualmente es el único sistema estadounidense certificado para misiones tripuladas más allá de la órbita baja.
La cápsula de tripulación
En la misión Artemis II, las principales preocupaciones técnicas se centran en la cápsula Orion. Una de ellas es el escudo térmico, encargado de proteger la estructura y a la tripulación durante la reentrada en la atmósfera terrestre. Este componente ya mostró signos de comportamiento anómalo durante Artemis I, lo que ha generado especial cautela, más aún teniendo en cuenta la experiencia histórica de la NASA tras el accidente del transbordador Columbia en 2003, causado precisamente por un fallo en el sistema de protección térmica.
Otra gran incógnita es el sistema ambiental y de soporte vital (ECLSS, por sus siglas en inglés), responsable, entre otras funciones, de suministrar oxígeno y mantener condiciones habitables para la tripulación durante el vuelo. Este sistema forma parte del módulo de servicio, desarrollado por la Agencia Espacial Europea (ESA). Aunque ha sido probado en tierra, aún no se ha validado completamente en vuelo, lo que lo convierte en uno de los elementos críticos a evaluar antes de misiones tripuladas de mayor duración.
Para el desarrollo de Orion, la NASA cuenta con la colaboración de la ESA, que se encarga de una parte importante de su construcción —el denominado "módulo de servicio", que proporciona energía y propulsión— por medio de Airbus. La parte estadounidense se ha delegado en varias compañías, entre las que destaca Lockheed Martin como contratista principal, que es responsable del diseño, desarrollo, ensamblaje, pruebas y producción de la nave. También ha desarrollado la cabina de tripulación, que está diseñada para cuatro astronautas en misiones lunares (aunque puede albergar dos más en otras configuraciones).
Los astronautas
Artemis es un nombre cargado de simbolismo: Artemisa es la hermana melliza de Apolo en la mitología griega, y el objetivo del programa también es inaugurar una nueva era en la exploración espacial. A diferencia del programa Apolo, concebido como una carrera contra la Unión Soviética, Artemis aspira a establecer una presencia sostenida en el entorno lunar. Para ello, el plan incluye no solo misiones de superficie, sino también la construcción de Gateway, una estación espacial en órbita lunar que también servirá para preparar las futuras misiones a Marte. Sin embargo, el proyecto Gateway ha sido aparcado temporalmente por la NASA, que acaba de anunciar un ambicioso plan de 20.000 millones de dólares para acelerar el regreso a la Luna en 2028, realizar alunizajes tripulados cada seis meses y construir un base lunar permanente en los próximos siete años.
Otras misiones
Desde que la Unión Soviética inauguró la exploración lunar con la sonda Luna 2 en 1959, se han realizado más de setenta misiones a la luna. Solo ocho, todas de Estados Unidos dentro del programa Apolo, llevaron astronautas. También han enviado misiones no tripuladas países como China, India, Japón o Israel. Además, al menos cuatro misiones privadas han intentado alunizar, aunque solo una —Blue Ghost— completó un aterrizaje exitoso en la superficie lunar en 2025.
Créditos
Coordinación de contenidos: José Á. Carpio (DatosRTVE). | Fotos: NASA, elaboración propia. | Coordinación visual: Pedro Jiménez (InfografíaRTVE | Hiberus). | Infografías: Pedro Jiménez, Víctor Meneses, Jorge Moreno (InfografíaRTVE | Hiberus). | Maquetación: José Javier Ramos (InfografíaRTVE | Hiberus). | Desarrollo: Nicolás Schmidt, Nacho Díaz (InfografíaRTVE | Hiberus).