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Coronavirus

¿Cómo va la carrera para encontrar una vacuna contra el coronavirus?

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La vacuna no es el único recurso científico para frenar al virus, pero sí el más importante.
La vacuna no es el único recurso científico para frenar al virus, pero sí el más importante. iSTOCK

Casi al mismo tiempo que la pandemia de coronavirus comenzaba a traspasar fronteras como un tsunami imparable, laboratorios de todo el mundo iniciaban una carrera contra reloj para encontrar una vacuna que pueda contrarrestar al nuevo patógeno. No es el único recurso científico para detener al virus, pero sí el más importante. Las investigaciones siempre parten de la premisa de que el desarrollo de vacunas se caracteriza por un alto nivel de fracaso, pero los proyectos en marcha son 160, de los que 23 se encuentran en fase avanzada, y nunca antes la comunidad científica internacional había actuado tan coordinadamente ni con tantos recursos para solucionar un problema.
 
Los contagios declarados en todo el mundo superan los 18,3 millones, mientras que los fallecimientos rondan los 695.000, según los datos que recopila la Universidad Johns Hopkins. En total, hay 213 países y territorios heridos por el zarpazo de la enfermedad, prácticamente todos los del planeta, por lo que hallar una vacuna contra el nuevo coronavirus se ha convertido en una cuestión de máxima prioridad. Repasamos algunos de los puntos más importantes que caracterizan a este gran reto científico:

¿Por qué es importante una vacuna contra el coronavirus?

Hasta que no se encuentre una vacuna efectiva, el coronavirus SARS-CoV-2 podrá circular libremente por las personas, que estarán  expuestas al patógeno. El nuevo virus ha demostrado una capacidad de contagio superior a la que en un principio se estimó, lo que le ha permitido propagarse a lo largo y ancho del mundo de una manera explosiva.

Medidas como la higiene, el uso de mascarillas o el distanciamiento físico seguirán siendo muy efectivas, y pueden frenar el ritmo de contagios hasta niveles de relativa seguridad, pero el regreso a la situación anterior a la pandemia va a depender del hallazgo de soluciones terapéuticas. Dentro de estas, la vacuna es la más importante.

Que el mundo pueda volver a la situación anterior a la pandemia va a depender de una vacuna.

Que el mundo pueda volver a la situación anterior a la pandemia va a depender de una vacuna. iSTOCK

¿Se trata solo de desarrollar una vacuna?

La frenética carrera por encontrar una vacuna tiene ante sí un triple desafío titánico. Primero, para acortar los plazos debe conseguir acelerar esa relativa lentitud que caracteriza al proceso habitual de desarrollo. Pero también hay que considerar que la vacuna realmente exitosa no tiene que ser solo efectiva, sino que además debe poder producirse a una escala nunca antes conocida -varios miles de millones de unidades en el menor tiempo posible-, por lo que la implicación de la industria farmacéutica es fundamental. El tercer paso sería asegurar campañas masivas de vacunación. La suma de estos tres grandes objetivos convierten a este reto en uno de los más importantes a los que se ha enfrentado la ciencia en toda la historia.

¿Cuánto se tarda habitualmente en desarrollar una vacuna?

Los cálculos más optimistas de los expertos indican que no habrá ninguna vacuna viable ni eficaz antes de 12 o 18 meses. El proceso se está acelerando al máximo, pero hay fases que no pueden ser más rápidas, y requieren de meses de pruebas. En un contexto de pandemia, pueden parecer siglos, pero hay que tener en cuenta que en condiciones normales el desarrollo de una vacuna se extiende durante varios años e incluso décadas.

Como consecuencia del alto margen de error del desarrollo de vacunas, los investigadores suelen seguir un proceso lineal en el que cada evidencia se analiza hasta el mínimo detalle antes de dar el siguiente paso. Pero ahora los procesos de investigación arrancan lo antes posible y muchas fases se ejecutan en paralelo, abandonando el esquema lineal.

El objetivo es ganar tiempo a toda costa, aunque eso pueda conllevar un mayor riesgo de fracaso. Por ejemplo, una de las medidas que se está adoptando es la de empezar la fase clínica en humanos antes de finalizar la fase en modelos animales. O comenzar a producir masivamente la vacuna antes incluso de saber si tendrá éxito. 

¿Cuántas fases debe superar una vacuna?

Antes de cualquier prueba clínica en humanos, el candidato a vacuna debe superar una Fase 0 o preclínica, que incluye pruebas in vitro y en animales. La vacuna debe demostrar que es segura y que funciona en los organismos animales. Si lo hace, puede pasar al estudio clínico en seres humanos, que se divide a su vez en en tres fases, con una cuarta opcional:

  • Fase 1: La vacuna se prueba en pequeños grupos de entre 20 y 100 personas sanas. El estudio se centra en confirmar que es segura y efectiva, identificando posibles efectos secundarios y determinando la dosis adecuada.
  • Fase 2: Es un estudio a mayor escala en el que participan varios cientos de personas. Aquí se evalúan los efectos secundarios más comunes en el corto plazo y cómo reacciona el sistema inmune.
  • Fase 3: Es un ensayo mucho más grande en el que participan varios miles de voluntarios. Se compara cómo evolucionan las personas que fueron vacunadas respecto a las que no. También se recolectan datos estadísticos acerca de la efectividad y la seguridad. Esta fase también sirve para detectar otros posibles efectos secundarios que hayan pasado desapercibidos en la Fase 2.
  • Posible fase 4: Muchas vacunas se someten a una Fase 4 después de que la vacuna haya sido sido aprobada. El objetivo es recabar aún más información que pueda reforzar su seguridad y eficacia.
     
Los proyectos de vacuna más avanzados se encuentran en China y Estados Unidos.

Los proyectos de vacuna más avanzados se encuentran en China y Estados Unidos. AFP

¿Qué proyectos destacados de vacuna existen a nivel mundial?

Desde que la Organización Mundial para la Salud (OMS) declaró el brote de coronavirus como pandemia, los proyectos de vacuna se han multiplicado en todo el planeta. Con fecha 31 de julio, la última referencia en la que aporta datos, el organismo internacional reconoce 139 proyectos que ya han encontrado un candidato a vacuna y se encuentran en fase preclínica. Además, hay otros 26 que la han superado y están en fase clínica, con pruebas en humanos. Estos son:
 

  • Instituto Jenner de la Universidad de Oxford (Reino Unido). Fase 3: En este proyecto, el más importante que se está llevando a cabo en suelo europeo, también participa la farmacéutica AstraZeneca. Utiliza una versión atenuada del virus del resfriado común. Los científicos han detectado que la posible vacuna genera los anticuerpos y las células T que podrían ser las adecuadas para generar una respuesta inmune contra la COVID-19. Los investigadores señalaron que aún tienen que demostrar que esta respuesta inmune combinada es suficiente para evitar la infección, pero precisaron que el hecho de que se haya probado tal efecto es muy positivo. El equipo calcula su probabilidad de éxito en un 80%, y acaban de comenzar la fase 3 en Brasil, Sudáfrica y Reino Unido. Según sus estimaciones, podría estar ya disponible para octubre o noviembre de este año, puesto que han iniciado su producción en paralelo a las pruebas clínicas. Alemania, Francia, Italia y Países Bajos han firmado un contrato con AstraZeneca para el suministro de hasta 400 millones de dosis de esta vacuna, destinadas a toda la población de la UE, incluida España.

           

Los científicos han detectado que la posible vacuna genera los anticuerpos y las células T que podrían ser las adecuadas para generar una respuesta inmune contra la COVID-19. Los investigadores señalaron que aún tienen que demostrar que esta respuesta inmune combinada es suficiente para evitar la infección, pero precisaron que el hecho de que se haya probado tal efecto es muy positivo.

  • Sinovac (China). Fase 3: Esta propuesta china parte de virus inactivos purificados, y ha generado muchas expectativas. Acaba de arrancar la fase 3, y comenzará a reclutar voluntarios este mes de julio. Brasil ha dado el visto bueno para que la compañía inoculase la vacuna experimental a voluntarios del país sudamericano.
     
  • Moderna / Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas NIAID (Estados Unidos), Fase 3: Esta vacuna está basada en ARN mensajero combinado con el código genético del virus, y España participará en su proceso de producción. Se encuentra ya en fase 3 de ensayos clínicos, con una muestra de 30.000 personas.


     

  • Sinopharm / Instituto de Productos Biológicos de Wuhan y  Sinopharm / Instituto de Productos Biológicos de Pekín (ambos en China). Fase 3: China también está desarrollando otros dos proyectos independientes entre sí y muy prometedores. Ambos se basan en virus inactivados y detrás de ellos está Sinopharm, el gigante farmacéutico de carácter estatal. Ambas están en la última fase de ensayos clínicos.


     

  • BioNTech / Fosun Pharma / Pfizer (Alemania / Estados Unidos). Fase 3Tras probarla con éxito en ratones, ya han comenzado los ensayos en humanos, con cuatro variantes de un candidato basado en ARN mensajero sintético.  Este enfoque múltiple permite realizar una evaluación simultánea para aumentar las posibilidades de identificar al candidato más seguro y eficaz. Tras unos resultados positivos iniciales en humanos, las compañías han dado luz verde a una prueba mucho más amplia, con hasta 30.000 participantes. Su intención es fabricar hasta 100 millones de dosis en lo que queda de año y potencialmente más de 1.200 millones durante 2021.
     
  • CanSino Biological Inc. / Instituto de Biotecnologías Pekín (China). Fase 2: Se trata de una vacuna de vector viral. Al ser también de una vacuna de subunidad -una fórmula de nueva generación que no contiene patógenos-, se caracteriza por su seguridad. China acaba de aprobar el uso interno en el Ejército de esta nueva vacuna, para "uso por los militares". Así, se espera que miles de miembros de las fuerzas armadas chinas puedan empezar a vacunarse sin demora.


     

  • Anhui Zhifei Longcom / Instituto de Microbiología (China). Fase 2: Se trata de una vacuna de proteína recombinante, y ya se encuentra en la segunda fase de ensayos clínicos.
     
  • Inovio Pharmaceuticals (Estados Unidos). Fase 1/2: Este candidato a vacuna aún está en Fase 1, y comenzó en abril sus ensayos en humanos, basados en el ARN del virus. Se espera que los primeros datos de la respuesta inmune y posibles efectos secundarios se conozcan a finales de verano.
     
  • Novavax (Estados Unidos). Fase 1/2: La compañía biotecnológica estadounidense acaba de comenzar las pruebas clínicas en humanos con su candidato basado en subunidades proteicas, y espera tener los primeros resultados en julio antes de iniciar la segunda fase.  Los investigadores aseguran que los ensayos preclínicos auguran que la vacuna "será altamente inmunogenética en humanos, lo que potencialmente logrará una protección de la COVID-19 y ayudará a controlar la propagación de la enfermedad".
¿Qué tipos de vacunas contra el coronavirus se están desarrollando?
  • Instituto de Biología Médica (China). Fase 1/2: El quinto candidato a vacuna que se está investigando en China abre aún más la puerta a la esperanza. Está basado en una versión inactivada del virus.
     
  • Consorcio Genexine (Corea del Sur). Fase 1/2: El primer candidato que llega de Corea del Sur está impulsado por un grupo de seis empresas farmacéuticas, y se trata de una vacuna de ADN.
     
  • Cadila (India). Fase 1/2: Las autoridades sanitarias indias acaban de dar luz verde a la experimentación en humanos de esta vacuna de plásmido de ADN, que llevará a cabo las fases 1 y 2 en un plazo estimado de tres meses. Aún está en fase de reclutamiento de voluntarios.
     
  • Universidad de Osaka / AnGes / Takara Bio (Japón). Fase 1/2: El primer candidato a vacuna que llega de Japón también se basa en ADN y está realizando las fases 1 y 2 de manera simultánea, para ganar tiempo. El proyecto cuenta con el respaldo del Gobierno nipón.
     
  • Bharat Biotech (India). Fase 1/2: 'Covaxine' es la segunda vacuna experimental que se desarrolla en India, uno de los países más castigados por la pandemia de COVID-19. La compañía que la desarrolla -Bharat- trabaja en colaboración con el Instituto Nacional de Virología indio. A partir de una cepa inactivada de SARS-CoV-2 han desarrollado una vacuna que en principio es capaz de inducir una respuesta inmune.
     
  • Janssen Pharmaceutical Companies (Estados Unidos). Fase 1/2.  La compañía farmacéutica Janssen, propiedad de Johnson & Johnson, ha comenzado sus ensayos clínicos de fase 1/2a de su vacuna recombinante Ad26.COV2-S, con pruebas en España, Holanda y Alemania. La compañía cree que, de seguir obteniendo los mismos resultados satisfactorios, la vacuna puede estar en el mercado a principios de 2021.
     
  • Kentucky Bioprocessing (Reino Unido / EE.UU.). Fase 1/2. Esta empresa, propiedad de la compañía tabacalera British American Tobacco, ha comenzado recientemente los ensayos en seres humanos de su vacuna experimental desarrollada a base de plantas de tabaco. La compañía ya ha usado una técnica similar para desarrollar un medicamento contra el ébola.
     
  • Arcturus / Duke-NUS (Estados Unidos / Singapur)Fase 1/2. La compañía californiana Arcturus y la Facultad de Medicina Duke-NUS de Singapur han comenzado los ensayos clínicos de su candidato a vacuna denominado LUNAR-COV19, que combina ARNm autorreplicante con LUNAR, un sistema patentado de administración de nanopartículas.
     
  • Imperial College de Londres (Reino Unido). Fase 1: Científicos de la institución británica acaban de comenzar los primeros ensayos clínicos de una posible vacuna contra la COVID-19. Tal y como han explicado, su proyecto presenta una novedad importante: en lugar de usar una parte del virus, “utiliza hebras sintéticas del material genético del virus, el ARN, empaquetado dentro de pequeñas gotas de grasa”. Alrededor de 300 voluntarios sanos recibirán dos dosis de la vacuna en los ensayos clínicos iniciales, para evaluar si es segura y si produce una respuesta inmune efectiva.
     
  • Gamaleya Research Institute (Rusia). Fase 1: Se trata de una vacuna vectorial combinada contra el coronavirus, y en su desarrollo también participa el Ministerio de Defensa ruso. La OMS solo reconoce la primera fase de las pruebas clínicas, pero el Gobierno ruso asegura haber concluido las pruebas de la vacuna y prepara una campaña masiva de vacunación para octubre, según ha informado el ministro ruso de Sanidad, Mijaíl Murashko.


     

  • Curevac (Alemania). Fase 1: La empresa biofarmacéutica alemana está desarrollando una vacuna ARN que contiene información genética para la construcción de la llamada proteína de espiga del CoV-2 en forma de ácido ribonucleico. La primera fase del estudio clínico ya ha comenzado, en la que participarán 168 voluntarios.
     
  • Clover / GSK / Dynavax (China / Reino Unido / EE.UU. ). Fase 1: Nuevo proyecto de vacuna de proteína recombinante, que se basa en un sistema adyuvante diseñado por GlaxoSmithKline (GSK), capaz de mejorar la respuesta inmune del organismo humano. Las pruebas en humanos acaban de comenzar, y los primeros resultados del estudio estarán listos en agosto.
     
  • Ejército Pop. Lib. / Academia Ciencia Militar / Walvax (China). Fase 1: Denominado ARCoV, este proyecto usa tecnología de ARN mensajero, al igual que los desarrollados por Moderna en Estados Unidos. Es la primera vacuna de este tipo que se está probando en humanos en China.
     
  • ​Vaxine Pty Ltd / Medytox (Australia / Corea del Sur). Fase 1: El ensayo que acaba de arrancar en el Royal Adelaide Hospital de Australia,  el primero de este tipo en el Hemisferio Sur, probará un nuevo candidato llamado COVAX-19, que se basa en una vacuna de proteína recombinante.
     
  • Medicago Inc./ Universidad Laval (Canadá). Fase 1: La empresa biofarmacéutica Medicago, con sede en Quebec, se ha aliado con la Universidad Laval de la misma ciudad y acaban de comenzar las pruebas en humanos de una vacuna basada en partículas recombinantes similares al virus (CoVLP) y un adyuvante. Las CoVLP imitan la estructura del virus SARS-CoV-2, lo que les permite ser reconocidas por el sistema inmune.
     
  • Universidad de Queensland / GSK / Dynavax (Australia). Fase 1: Segundo proyecto de vacuna que se está desarrollando en el país oceánico. Después de superar la fase preclínica con resultados "excelentes", según sus promotores, 120 voluntarios se disponen a recibir las primeras dosis. Se espera que los primeros resultados de las pruebas se publiquen a finales de septiembre.
     
  • Medigen / NIAID / Dynavax (Taiwán / EE.UU.). Fase 1. Nuevo candidato a vacuna de proteína recombinante impulsada por un  adyuvante.
     
España cuenta con varios proyectos de importante calado científico, aún en fase preclínica.

España cuenta con varios proyectos de importante calado científico, aún en fase preclínica. REUTERS

¿En qué situación se encuentran los proyectos españoles?

Un escalón por debajo, aún en fase preclínica, España cuenta al menos con una decena proyectos que buscan una vacuna desde diferentes perspectivas:

Investigadores del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ya han iniciado los ensayos preclínicos con animales de un candidato a vacuna basado en una modificación de la que se usó contra la viruela.



En concreto, utilizan una cepa muy atenuada del virus Vaccinia (llamado MVA), de la familia del virus de la viruela, como vector viral para insertarle genes del nuevo coronavirus que puedan inducir una respuesta inmune adecuada frente al SARS-CoV-2. El grupo está liderado por Mariano Esteban y Juan García Arriaza.

En el mismo centro, otro equipo, dirigido por Luis Enjuanes e Isabel Sola, trabaja en crear una vacuna a partir de una reconstrucción genética del propio coronavirus, atenuando y eliminando los genes más virulentos. En breve también podrían tener un candidato viable a vacuna.

Un tercer equipo de investigadores del CSIC, dirigido por Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, está buscando una vacuna que utiliza un antígeno del coronavirus para estimular la inmunidad. El método consiste en colocar el gen del antígeno en un "vehículo" sintético de material genético que pueda ser introducido en el organismo del paciente e inducir la protección frente a la infección. En unas semanas podría empezar a probarse en modelos de ratón.


Asimismo, hay otros proyectos que se están desarrollando en laboratorios españoles:

  • El Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) - Hospital Clínico de Barcelona coordina un proyecto que utiliza ARN para inducir la producción de anticuerpos frente al SARS-CoV-2 y que será coformulado con nanopartículas. Aún no han comenzado las pruebas con animales, pero su objetivo es entrar en fase de ensayos clínicos este año.
     
  • El proyecto CoviNanoVax, de la Universidad Ramón Llull, busca una vacuna de microARN basada en nanopartículas poliméricas dirigidas a las células dendríticas. Así, estas partículas serían capaces de encapsular material genético y transportar la vacuna hasta las células.
     
  • Un consorcio formado por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, el Barcelona Supercomputing Center y el Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias busca vacunas mediante VLP (del inglés Virus-Like Particles), proteínas virales derivadas de las proteínas estructurales de un virus, que no tienen capacidad infectiva.
     
  • La Universidad de Santiago de Compostela coordina el desarrollo de dos proyectos de vacuna. El primero de ellos se basa en el ARN mensajero, con la particularidad de que emplea vectores peptídicos para el transporte de material genético.

    El segundo proyecto, que se lleva a cabo en el Centro Singular de Investigación en Química Biolóxica e Materiais Moleculares (CiQUS), persigue el desarrollo de una vacuna en base a una nueva metodología que induce a que las células fabriquen partículas en las que se pueden introducir los antígenos víricos, que son capaces de estimular al sistema inmune.
     
  • La Fundación Miguel Servet - Navarrabiomed lidera el desarrollo de plataformas de vacunas contra el SARS-CoV-2, un proyecto cuya finalidad es mejorar la ingeniería de posibles vacunas. Tiene dos proyectos en marcha. Uno basado en la inoculación de las proteínas del coronavirus mediante un adyuvante, y otro que utiliza un vector viral -lentivector-. Los ensayos clínicos empezarán en un año.
     
  • El Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaría (INIA) coordina un proyecto basado en un vector vacunal (MVA) a base de plásmidos adaptados e inserciones dobles en el genoma. Su objetivo es utilizar un vector atenuado derivado de la vacuna de la viruela para insertar dos genes del SARS-CoV-2.
     
  • La Universidad de Zaragoza trabaja con una posible modificación de una vacuna que ya se está desarrollando contra la tuberculosis, llamada MTBVAC. Se encuentra en las fases preclínicas finales, y ahora se está analizando su inmunidad específica frente al SARS-CoV-2.

¿Qué es la “inmunidad de rebaño”?

La "inmunidad colectiva" o "inmunidad de rebaño" proporciona protección indirecta a los individuos no vacunados, y solo se produce cuando se vacuna una parte muy importante de la población, a la que se suman las personas que son inmunes porque han desarrollado anticuerpos tras un contagio previo. Los epidemiólogos calculan que entre el 60% y el 70% de la población necesita ser inmune al virus para alcanzarla.

Mientras llega la vacuna, existen posturas que abogan por dejar que se infecten las personas sin ningún tipo de control, para generar esta “inmunidad de rebaño”. Lo que proponen, básicamente, es permitir el aumento de casos positivos y de circulación de personas para incrementar la generación de anticuerpos y la creación de una barrera inmunológica. Pero esta estrategia no pasa de ser una idea descabellada, puesto que en la práctica supone una condena segura al colapso sanitario y a la muerte de millones de personas.

En España, los datos arrojados por el estudio de seroprevalencia que ha llevado a cabo el Ministerio de Sanidad son bastante desalentadores en este sentido. Tan solo un 5,2% de la población española habría generado anticuerpos, por lo que esa "inmunidad de rebaño" sin vacuna se antoja como un horizonte extremadamente difícil de alcanzar, sobre todo teniendo en cuenta el elevado coste humano, sanitario y económico que ha implicado un porcentaje tan bajo.

Además de la vacuna, ¿qué otros tratamientos hay?

Los fármacos representarían la otra gran línea de investigación en la lucha contra el coronavirus. Se calcula que a nivel internacional hay alrededor de 200 nuevos medicamentos en vías de investigación para combatir el nuevo coronavirus, la mayoría de los cuales serían antivirales.

Los posibles tratamientos con fármacos ya existentes también se han multiplicado en los últimos meses. En el portal estadounidense clinicaltrials.gov, donde se lleva la cuenta de los ensayos clínicos sobre COVID-19 en todo el mundo, hay ya registrados más de 2.850, de los que 142 se estarían desarrollando en España.

Estos medicamentos, administrados de manera individual o en combinación con otros, se dividirían principalmente en tres grupos:

  • Los destinados a impedir que el virus progrese dentro del organismo humano.
  • Los destinados a calmar la respuesta del sistema inmune (en los cuadros más graves de la enfermedad se desencadena una reacción inmunológica exagerada y potencialmente mortal, denominada "tormenta de citoquinas").
  • Los basados en anticuerpos, bien obtenidos en laboratorios o bien procedentes del plasma sanguíneo de pacientes que han superado la enfermedad.


Los tratamientos que se han utilizado desde el principio de la epidemia se han orientado a tres objetivos: antiviral, antiinflamatorio y antibiótico (las infecciones virales se asocian con frecuencia a infecciones bacterianas)Sin embargo, la evidencia clínica ha hecho que con el paso de las semanas se hayan añadido otros medicamentos como antitrombóticos o anticoagulantes.

Existe una serie de fármacos que ya han demostrado su eficacia con otras enfermedades , y que se han probado un cierto éxito con la COVID-19, aunque todos ellos se encuentran aún en fase de evaluación. Es lo que se conoce como "reposicionamiento de medicamentos", que presentan la ventaja de que la seguridad clínica ya está probada.

Entre estos, sobresale de una manera muy significativa la dexametasona, un fármaco barato y de fácil acceso en todo el mundo que puede ayudar a salvar vidas de pacientes que sufren complicaciones respiratorias severas, según un estudio de la Universidad de Oxford. El equipo investigador cree que el tratamiento a base de dosis bajas de esteroides supone un gran avance en la lucha contra la COVID-19, al reducir en un 33% el riesgo de muerte de los pacientes más graves, los que se encuentran conectados a ventiladores mecánicos.



En cuanto a antivirales, destaca el remdesivir, un medicamento desarrollado inicialmente contra el ébola y que se ha convertido en el primero aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) para su comercialización en la Unión Europea. Se trata de un fármaco que evita que el virus se replique en el organismo, y solo está indicado para tratar a pacientes con COVID-19 que se encuentren en estado grave. Hay que tener en cuenta que efectivamente supone un beneficio para estos enfermos, aunque sus resultados en cuanto a eficacia no dejan de ser discretos.

Además, hay otros fármacos, entre los que destacan los siguientes: 


En cuanto al desarrollo de fármacos basados en anticuerpos, varias investigaciones a nivel mundial se centran en identificar proteínas que impidan al virus SARS-CoV-2 parasitar las células humanas y utilizarlas para replicar su material genético. Diferentes laboratorios de países como China, Israel o Países Bajos han comenzado ya a obtener anticuerpos capaces de neutralizarlo, siguiendo el ejemplo de otras enfermedades que ya se tratan con esta misma técnica. Todos estos proyectos se encuentran en fases tempranas.

Asimismo, hay otra vía de investigación abierta que es bastante prometedora: los medicamentos celulares. Un tratamiento celular desarrollado y probado por investigadores españoles ha demostrado en sus primeros resultados que reduce la mortalidad de los pacientes críticos de coronavirus del 85% al 15%.

Esta terapia avanzada se basa en células madre con propiedades regenerativas, antiinflamatorias e inmunorreguladoras.

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