La Champions y el Mónaco como acicates de un Real Madrid que busca la redención del Bernabéu
- Vinícius fue el gran señalado en la pasada jornada de Liga y se llevó los silbidos del público los 90 minutos
- Real Madrid - Mónaco, en vivo, martes a las 21:00 horas en RTVE.es
El Real Madrid se mide este martes al Mónaco en la jornada 7 de la fase regular de la Champions League con la imperiosa necesidad de lograr una victoria que selle su pase directo a los octavos de final de la competición, sin tener que pasar por la repesca de los dieciseisavos como la campaña pasada, y ahorrarse posibles disgustos en última hora en la última cita de la liguilla europea en casa del Benfica.
El escenario del duelo será el Bernabéu, que volverá a ser el termómetro de un equipo que ya tuvo que lidiar con los pitos el sábado pasado en el partido de Liga ante el Levante. Un descontento generalizado que se centró, principalmente, en la figura de Vinícius, y, en menor medida, en la de Bellingham. Tampoco se escapó el presidente de la entidad, Florentino Pérez, quien tuvo que escuchar cánticos de "¡Florentino, dimisión" desde el palco.
La Champions es por antonomasia la competición favorita del equipo más laureado de Europa y 15 veces ganador de la competición. Suele ser donde el Real Madrid saca su mejor versión y hace bueno aquel dicho del mítico Juanito de "90 minuti en el Bernabéu son molto longo". Puede ser el mejor escenario para que jugadores y afición hagan las paces y dejen atrás una de las semanas más convulsas de la última década en el club.
Unos siete días fatídicos que comenzaron con la pérdida del primer título de la temporada ante el Barcelona en la final de la Supercopa de España. Un disgusto que le costó el puesto un día después a Xabi Alonso, para sorpresa de todos. Tampoco fue menos sorpresivo el nombramiento de Álvaro Arbeloa como su sustituto a dos días de afrontar la eliminatoria de octavos de la Copa del Rey ante el Albacete, en un partido que iba a ser un arma de doble filo para el nuevo técnico con la que se acabó cortando.
Arbeloa asistió a la eliminación, contra todo pronóstico, del Real Madrid ante un equipo de Segunda División, dando paso a la tormenta perfecta. En apenas tres días se habían tirado por la borda dos competiciones y un entrenador. El nuevo técnico asumió todas las culpas, a pesar de que apenas tuvo 24 horas para preparar la cita.
Vinícius, el gran señalado
De todo este desaguisado tomó buena nota la afición, que mostró su descontento general en el partido de Liga del sábado ante el Levante. Desde que el 'speaker' anunció los nombres de los titulares, comenzaron los silbidos contra Vinícius y Bellingham, además de los ya mencionados cánticos contra el presidente.
En cada balón que tocaban los dos jugadores, los máximos señalados por el público, los pitos sonaban en el Bernabéu, aunque los decibelios subían en el caso del brasileño, al que no le perdonan su actitud desde el comienzo de la campaña con sus desaires cada vez que Xabi Alonso decidía sacarle del terreno de juego.
La primera parte ante el Levante no hizo más que calentar los ánimos entre una de las aficiones más exigentes del mundo. La falta de intensidad y de ritmo volvían a sacudir a un equipo que se sumía en la apatía, sin saber qué hacer ante unos 'granotas' que se cerraron atrás de manera muy cómoda, sabedores de que era el rival el que jugaba con desventaja con el público, a pesar de estar en su propia casa.
Visto lo visto, Arbeloa decidió dar un giro de cara a la segunda mitad y la entrada de Güler en el segundo acto o cambió todo. El turco se convirtió en el GPS de un conjunto que estaba sin rumbo sobre el césped y se apuntaló como el mejor socio del mejor jugador del Real Madrid, Kilan Mbappé.
La actitud cambió de manera radical y algo tan básico en el fútbol como presionar y buscar con ímpetu los balones divididos le cambió la cara al Madrid. Poco a poco, los pitos dejaron de sonar y se fueron convirtiendo en ánimos, salvo con la excepción de Vinícius, al que continuaron silbando hasta el final. Incluso, se pudo intuir el cuasi perdón a Bellingham, pero no al brasileño.
La victoria y buena imagen de la segunda mitad anestesió el descontento de todo el Bernabéu, aunque no fue suficiente para calmar las aguas con el '7' del Madrid. Vinícius intentó ganarse el indulto en el tramo final del choque, pero quedó evidenciado que no está pasando por su mejor momento futbolístico. Tras el pitido final, se marchó cabizbajo y con la mirada perdida, sabedor de que ha perdido todo el crédito con su afición.
Ahora, ante el Mónaco, tiene una nueva oportunidad de empezar su ansiada reconciliación con el Bernabéu, ¿será un punto de inflexión o ya no habrá vuelta atrás? El anfiteatro blanco dictará sentencia.