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El Real Madrid toca fondo, de la decepción de la Supercopa al 'Albacetazo' en la Copa

  • El equipo blanco ha naufragado en apenas tres días tras perder la Supercopa y quedar eliminado en la Copa
  • Arbeloa ha arrancado de la peor manera posible tras asumir el banquillo después del despido de Xabi Alonso
Vinícius ante Arbeloa en el partido de Copa ante el Albacete.
Vinícius ante Arbeloa en el partido de Copa ante el Albacete. AFP7 via Europa Press AFP7 / Europa Press

"Hoy hemos tocado fondo, nos ha eliminado un equipo de Segunda División. A partir de mañana, hacer una autocrítica cada uno individualmente y colectivamente. Estamos a tiempo de remontar la temporada". Estas eran las palabras del capitán del Real Madrid, Dani Carvajal, tras la eliminación estrepitosa del equipo ante el Albacete (3-2), decimoséptimo clasificado de la Liga Hypermotion y a dos puntos de los puestos de descenso.

Una derrota e inesperada eliminación de la Copa del Rey ante un modesto club de Segunda que ha llegado apenas tres días después de perder la final de la Supercopa de España ante el Barcelona (3-2) y dos días después de la destitución de Xabi Alonso como entrenador del primer equipo. Y todo ello con el recuerdo del 'Alcorconazo'.

Arbeloa, encargado de sustituir al tolosarra, ya se ha llevado el primer varapalo en el cargo, y no ha sido uno menor. Tras la derrota, el nuevo técnico asumió públicamente toda la responsabilidad, eximiendo a la plantilla del hundimiento de un barco que lleva temporada y media a la deriva.

"Para ellos yo creo que no es fácil tan solo con un día, con un nuevo entrenador, pues intentar hacer todo lo que les he pedido. Y como he dicho, pues me siento el máximo responsable de esta derrota y para mí, pues lo importante es empezar a trabajar, a recuperarles sanitariamente y también físicamente. Tenemos muchas ganas de ganar y tenemos que recuperar a máximo nivel físico y nada más", se excusaba el míster tras el partido de octavos de final de Copa.

Carvajal: "Hemos tocado fondo"

Pero estos tres días más oscuros del Real Madrid en mucho tiempo no han sido casualidad ni fruto de una mala racha. Como exponía Carvajal, han tocado fondo, y eso ocurre cuando la tendencia constante a lo largo de un periodo de tiempo es a la baja y sin freno.

Después de tocar techo en 2024 con la consecución de la Champions y la Liga, el 2025 se prometía como el de la consolidación de un equipo que venía a reforzarse con uno de los mejores jugadores del mundo, Kilian Mbappé. Ancelotti, que recibió el título de mejor entrenador, estaba ante la oportunidad de refrendarse como uno de los mejores de toda la historia, pero sin aparente motivo, el plantel se derrumbó.

Arbeloa: "El responsable soy yo"

Un declive que comenzó la pasada campaña

El adiós anticipado, por decisión propia, de Tony Kroos y la edad de Modric fueron dos lastres con los que tuvo que lidiar el italiano, además de acoplar a Mbappé en un ataque que ya dominaba Vinícius, el gran héroe de la decimoquinta y fallido 'Balón de Oro' tras la gran campaña de 2024.

Los automatismos en el campo empezaron a fallar, la falta de intensidad y, sobre todo, la ausencia de presión tras pérdida de un equipo que basó sus grandes éxitos en la velocidad y un contraataque letal, además de una gran capacidad defensiva y de resiliencia.

A pesar de la irregularidad, Ancelotti logró mantener al Madrid con opciones de todo hasta el final de temporada, con el primer varapalo serio tras la eliminación en cuartos de final de la Champios ante el Arsenal, cuando perdió 3-0 en Londres y 1-2 en casa. La imagen de todos quedó muy dañada.

Después de decir adiós a su competición fetiche en el mes de abril, el Madrid siguió pujando por la Copa y la Liga, pero el resurgir del Barcelona de la mano de Flick, que ya lo dejó sin Supercopa en el mes de enero -como ha ocurrido esta misma campaña- , volvió a lastrar las posibilidades de salvar la temporada de Ancelotti, cuyo ciclo quedó cerrado poco antes de finalizar la Liga, junto al de Modric y otros jugadores como Lucas Vázquez, que decían adiós tras un periodo glorioso.

Xabi Alonso, un cambio de rumbo imposible

Entonces, el presidente de la entidad, Florentino Pérez, decidió apostar por savia nueva y fichó a un entrenador en alza y viejo conocido del madridismo, Xabi Alonso, para que diese un giro de timón a un barco que iba directo a la deriva. Las prisas por evitar una temporada en blanco llevaron a que el club decidiese que el tolosarra se hiciese ya cargo del banquillo de cara al Mundial de Clubes, primer torneo donde todo comenzó a torcerse.

A pesar de que el nuevo entrenador logró mejorar algo la imagen del equipo y llevarlo hasta las semifinales, el azar quiso que el PSG, el club más en forma del 'Viejo Continente', se cruzara en su camino, y pasó lo que tenía que pasar. Los de Luis Enrique desbordaron a los blancos y volvieron a sacar las costuras con una dura derrota por 4-0.

Sin tiempo para hacer una buena pretemporada, Xabi Alonso comenzó la campaña con varios refuerzos -Trent, Huijsen, Carreras y Mastantuono- , pero ninguno cumplía los requisitos de la mayor necesidad que tenía sobre el césped, un mediocentro que tomase la batuta dentro del campo. Zubimendi sonó como la mejor opción, pero el precio -60 millones de euros- y el Arsenal fueron un impedimento.

Aun así, el Real Madrid comenzó la campaña con buenos resultados y sin conocer la derrota hasta el partido de Liga ante el Atlético (5-2), cuando saltaron todas las alarmas. Ese duro tropiezo y las desavenencias públicas entre el entrenador y Vinícius fueron el inicio de un declive anticipado que se selló con la destitución de Xabi Alonso, un entrenador de futuro que firmó por tres años y apenas ha durado seis meses en el cargo, con la derrota del pasado domingo en Yeda ante el Barcelona en la Supercopa de España.

Ahora, le toca a Arbeloa lidiar con un plantel que está en claro declive y sin rumbo, como ha confirmado la estrepitosa eliminación de la Copa del Rey en los octavos de final ante el Albacete, un humilde de la Segunda división española. ¿Será capaz el hasta ahora técnico del filial de enderezar el rumbo? La Liga y la Champions tienen la última palabra.